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07 junio, 2013

Los suplementos de hierro son eficaces para los ataques de apnea en niños

 Fuente: Perlas Cochrane

Los suplementos de hierro son eficaces para los ataques de apnea en niños



Pregunta clínica

¿Son eficaces los suplementos de hierro para los ataques de apnea en niños?
Respuesta
En comparación con placebo o no tratamiento, los suplementos de hierro (5mg/kg/día de hierro elemental durante 16 semanas) redujeron la frecuencia y severidad de los ataques de apnea (medidos como pérdida del conocimiento o movimientos convulsivos) en niños menores de 18 años de edad. La suplementación fue particularmente beneficiosa en niños con anemia por falta de hierro, correlacionándose con un aumento en la hemoglobina. El hierro puede ser beneficioso para niños que todavía no están anémicos o que tienen niveles de hemoglobina en el límite inferior de la normalidad, pero esto no se ha probado en el análisis de subgrupos puesto que, hasta la fecha, sólo se han recopilado datos agrupados. El hierro oral generalmente fue bien tolerado.
Advertencia
No se sabe si se mantiene el beneficio de la suplementación de hierro después de tres meses o si la terapia se debería continuar hasta que el niño crece sin episodios de apnea. Uno de los estudios puede tener sesgos al incluir sólo niños atendidos en un hospital infantil terciario.
Contexto
Los ataques de apnea son paroxísticos y afectan aproximadamente al 5% de los niños sanos. Son diferentes de las convulsiones y es habitual que se resuelvan espontáneamente en el momento en que el niño cumple los siete años de edad. Revisión sistemática Cochrane
Zehetner AA et al. Iron supplementation for breathholding attacks in children. Cochrane Reviews, 2010, Issue 5. Article No. CD008132. DOI:
10.1002/14651858.CD008132.pub2.

Esta revisión contiene 2 estudios que incluyeron 87 participantes. Perla Nº 275, Junio de 2010. Escrita por Brian R McAvoy y traducida por Noelia Caballero.
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05 junio, 2013

Efectividad del cribado universal de hipoacusia en Recién Nacidos

 Un artículo que no por viejo, deja de estar siempre vigente, aunque en Argentina, esto se haya impuesto por ley a todos los RN, existen grupos de riesgo claramente identificables. 
Sus autores son parte de lo mejor de la pediatria española. Por cierto, con un gran impulso en la pediatria basada en la evidencia, aunque este articulo se cita como: J.Gonzalez de Dios, J moller Maser, M. Rebagallato Rusof. An Pediatri. 2005; 63 (3) 230-7. J.Gonzalez de Dios, J moller Maser, M. Rebagallato Rusof. An Pediatri. 2005; 63 (3) 230-7. Y el enlace original a la revista

Factores de Riesgo:



Beneficios
Efectos positivos para la salud (aquí es muy importante diferenciar la validez del programa frente a la validez de la prueba de cribado), generalmente valorados a través de los verdaderos positivos y verdaderos negativos.
En el cribado de la hipoacusia neonatal existen datos suficientes que hablan de la validez de las pruebas de detección precoz (OEA y/o PEA), pero los datos sobre la validez del programa de detección precoz universal de la hipoacusia (frente a grupos de riesgo) son más confusos: a corto plazo parece inferirse un adelanto de unos 6-9 meses en el diagnóstico y tratamiento de los niños con hipoacusia moderada a profunda, pero queda por demostrar que esto no es una variable intermedia (surrogated end-point) respecto al pronóstico a largo plazo en las variables finales que implican una mejoría en la calidad de vida (las mejoras en el lenguaje prelocutivo deberán implicar en el futuro mejor función educativa, ocupacional y social).
Perjuicios
Analizar los posibles efectos secundarios (especialmente los basados en el diagnóstico precoz), como los FP, que producen una ansiedad innecesaria y la práctica de pruebas de confirmación diagnóstica, y el fenómeno de etiquetado, que es el proceso psicológico producido en una persona que se siente sana al comunicársele la probable existencia de una enfermedad.

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26 mayo, 2013

Tratamiento farmacologico de la migraña en niños y adolescentes

Fuente: Evidencias en Pediatria

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AVC | Artículos Valorados Críticamente
El-Chammas K, Keyes J, Thompson N, Vijayakumar J, Becher D, Jackson JL. Pharmacologic Treatment of Pediatric Headaches: A Meta-analysis. JAMA Pediatr. 2013 Mar 1;167:250-8. D.O.I.: 10.1001/jamapediatrics.2013.508.

Revisores: Cuello García CA1, Pérez Gaxiola G2

1ITESM. Monterrey. Nuevo León (México).
2Hospital Pediátrico de Sinaloa. Culiacán. Sinaloa (México).
Correspondencia: Carlos Alberto Cuello García. Correo electrónico: carlos.cuello@gmail.com
Palabras clave: Migraña; Cefalea
Keywords: Migraine Disorders; Headache
Fecha de recepción: 19/04/2013   Fecha de aceptación: 02/05/2013   Fecha de publicación: 16/05/2013   

Resumen Estructurado


Objetivo: comparar la eficacia de diversos tratamientos farmacológicos en la prevención de cefalea en niños y adolescentes.
Diseño: revisión sistemática (RS) con metaanálisis (MA).
Fuente de datos: se realizaron búsquedas en PubMed, EMBASE y CENTRAL hasta agosto de 2012. Se buscó en referencias bibliográficas. No hubo restricción del idioma. No se contactó con otros autores. La búsqueda incluyó medicamentos alfa-bloqueantes, bloqueadores del receptor de la angiotensina, anticonvulsivos, beta-bloqueantes, bloqueadores de los canales del calcio, inhibidores de la recaptación de la serotonina, agonistas de la serotonina y antidepresivos tricíclicos.
Selección de estudios: se limitó la búsqueda a ensayos clínicos aleatorios que evaluaron la eficacia de los medicamentos, comparados con placebo o con otro medicamento, para reducir la frecuencia o gravedad de cefaleas en menores de 18 años. Se incluyeron estudios con pacientes con migraña, cefalea tensional y cefalea crónica diaria.
Extracción de datos: la eligibilidad, la calidad y los datos de los estudios fueron evaluados de manera independiente por al menos dos autores, y las discrepancias se resolvieron por consenso. La calidad de los estudios se evaluó mediante la herramienta de valoración de sesgos de Cochrane y la escala de Jadad. El desenlace primario a evaluar fue la diferencia en la media de frecuencia de la cefalea con su intervalo de confianza del 95% (IC 95%), definida como número de eventos al mes, a las 12 semanas de seguimiento. Se realizó metaanálisis usando el modelo de efectos aleatorios para medicamentos individuales y también para grupos de medicamentos que tienen un mecanismo de acción similar. Se evaluó el efecto placebo mediante metarregresión. La heterogeneidad se evaluó con la I2. Se buscó sesgo de publicación con los métodos de Peters y de Egger.
Resultados principales: se incluyeron 21 ensayos clínicos (13 comparando con placebo, y 10 comparando entre medicamentos). Veinte de los ensayos incluyeron pacientes con migraña. Solo dos medicamentos alcanzaron significancia estadística: el topiramato (tres ensayos) redujo el número de episodios mensuales en -0,71 (IC 95%: -1,19 a -0,24), y la trazodona (un ensayo) los redujo por -0,60 ( IC 95%: -1,09 a -0,11). No se encontró sesgo de publicación. Los medicamentos con mayor número de efectos secundarios fueron el topiramato y el valproato.
Conclusión: el topiramato y la trazodona podrían disminuir los episodios mensuales de cefalea en pacientes menores de 18 años.
Conflicto de intereses: no existe.
Fuente de financiación: no se menciona.

Comentario Crítico


Justificación: la cefalea tensional y la migraña son entidades clínicas de frecuente presentación en niños y adolescentes. La prevalencia fluctúa alrededor del 15% para la cefalea tensional y del 4% para la migraña1, para la cual existen variados tratamientos farmacológicos, tanto para el tratamiento en la fase aguda (abortivos) como para prevenir la misma (profilácticos), cuya cantidad justifica una revisión sistemática de la evidencia. Dentro de los medicamentos profilácticos se encuentran los antiepilépticos, antidepresivos, antihistamínicos, bloqueadores del canal del calcio, antihipertensivos y antinflamatorios no esteroides (AINE). La presente revisión sistemática se enfoca a las terapias profilácticas.
Validez o rigor científico: se trata de una revisión sistemática con metaanálisis de ensayos clínicos aleatorios (ECA). Se incluyeron tanto los estudios que comparaban las terapias con placebo, como aquellos que comparaban terapias entre sí. La metodología de la presente revisión es adecuada, la población del estudio se define claramente, así como el factor de estudio (cefaleas en menores de 18 años), con una búsqueda exhaustiva, sensible y sin limitaciones. Tanto el cribado como la extracción de datos, la evaluación del sesgo de los estudios individuales, la evaluación de heterogeneidad, la búsqueda por sesgo de publicación y la estimación puntual mediante MA se pueden considerar adecuados. Es de notar que hubo 21 ECA que incluían a niños, adolescentes y adultos en el mismo estudio y que los autores no incluyeron en la revisión sistemática/metaanálisis porque no se podía separar por grupos de edad con los datos obtenidos. La heterogeneidad entre los estudios se detectó en el subgrupo de flunarizina (I2 = 85%), y propranolol (I2 = 84%) frente a placebo.
Importancia clínica: los únicos dos medicamentos que, al compararse con placebo, presentaron diferencias significativas matemáticas fueron el topiramato, con 0,7 episodios menos al mes  (IC 95%: 1,19 a 0,24) y la trazodona, con 0,6 episodios menos al mes (IC 95%: 1,09 a 0,11). Esta diferencia, sin embargo, es mínima, pues en los pacientes en estudio, el promedio de episodios de cefalea iba desde 3,8 hasta 13,5 al mes (media de 7,1), es decir, estas terapias disminuirán en promedio, de siete episodios/mes, a solo seis al mes. Por otra parte, si tenemos en cuenta el desenlace dicotómico de mejoría (o no mejoría) en al menos un 50% en el número de episodios, solo un estudio, con serias deficiencias metodológicas, que comparó propranolol frente a placebo pudo demostrar este efecto benéfico. Ni el topiramato ni la trazodona pudieron demostrar este resultado. Es de notar que el placebo tuvo un efecto significativo de reducir los episodios de 5,6/mes a 2,9/mes (p = 0,03); mejor que muchos medicamentos aquí estudiados. En una revisión sistemática de la Cochrane del año 20032,se encontró alguna evidencia a favor de flunarizina pero con baja calidad metodológica. Igualmente, en otra RS3 no incluida en este metaanálisis que comentamos, se encontró cierto efecto protector del topiramato, pero con efectos secundarios importantes, ambas revisiones fueron comentadas en una articulo anterior de nuestra revista4.
Aplicabilidad en la práctica clínica: la evidencia hallada en esta revisión sistemática presenta una calidad moderada a baja, principalmente por riesgo de sesgo, y moderada heterogeneidad para el desenlace de reducción de los episodios de cefalea. La recomendación clínica que se puede obtener sólo puede considerarse débil para prescribir topiramato o trazodona, siempre y cuando se tenga en mente y se comunique a los pacientes y padres que el efecto es mínimo y puede no ser satisfactorio, tanto para el clínico como para el paciente.
Conflicto de intereses de los autores del comentario: no existe.

Cómo citar este artículo

Cuello García CA, Pérez Gaxiola G. La evidencia para el tratamiento de la cefalea y la migraña en niños y adolescentes sigue siendo limitada. Evid Pediatr. 2013;9:26.

Bibliografía


  1. Arruda MA, Guidetti V, Galli F, Albuquerque RC, Bigal ME. Primary headaches in childhood: a population-based study. Cephalalgia. 2010;30:1056-64.
  2. Victor S, Ryan SW. Drugs for preventing migraine headaches in children. Cochrane Database Syst Rev. 2003;4:CD002761.
  3. Bakola E, Tzoufi M, Damigos D, Mavreas V. Anticonvulsant drugs for pediatric migraine prevention: An evidence-based review. Eur J Pain. 2009;13:893-901.
  4. García Lara NR, Frías García ME. Tratamiento preventivo para la migraña en niños: cuándo y cómo. Evid Pediatr. 2010;6:3.
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21 mayo, 2013

Resultados preliminares de la vacuna frente a 13 serotipos de neumococo

Kaplan SL, Barson WJ, Lin PL, Romero JR, Bradley JS, Tan TQ, et al. Early Trends for Invasive Pneumococcal Infections in Children After the Introduction of the 13-valent Pneumococcal Conjugate Vaccine. Pediatr Infect Dis J. 2013 Mar; 32:203-7. D.O.I.: 10.1097/INF.0b013e318275614b. 

Full Article

Revisores: del Río García MD1, Molina Arias M2

1Servicio de Cuidados Intensivos Pediátricos del Hospital Infantil Universitario La Paz. Madrid (España).
2Servicio de Gastroenterología y Nutrición. Hospital Infantil Universitario La Paz. Madrid. (España).
Correspondencia: Miguel David del Río García. Correo electrónico: delrio.md@gmail.com
Palabras clave: vacunas neumocócicas; vacunas; vacunación; programas de inmunización; infecciones neumocócicas
Keywords: pneumococcal vaccines; vaccines; vaccination; immunization programs; pneumococcal infections
Fecha de recepción: 24/04/2013   Fecha de aceptación: 09/05/2013   Fecha de publicación: 16/05/2013   

Resumen Estructurado

Objetivo: estudiar el efecto de la ampliación con los serotipos cubiertos por la vacuna antineumocócica 13-valente (VAN-13) sobre la incidencia de enfermedad neumocócica invasiva (ENI).
Diseño: estudio de incidencia retrospectivo. Emplazamiento: ocho hospitales pediátricos de EE. UU.
Población de estudio: se incluyeron los niños diagnosticados de ENI desde septiembre de 1993 hasta diciembre de 2011. Se consideró infección sistémica cuando se obtuvo un cultivo positivo de una localización habitualmente estéril (sangre, líquido cefalorraquídeo, pleural, sinovial, peritoneal, etc.). Se consideró neumonía neumocócica cuando hubo una radiografía de tórax patológica junto con un cultivo positivo de sangre, líquido pleural o aspirado pulmonar. Para realizar el diagnóstico de mastoiditis se precisó un cultivo positivo del aspirado de oído medio, de un absceso subperióstico o de la mastoides.
Intervención: se compararon los periodos de uso de la vacuna antineumocócica heptavalente (VAN-7) (hasta 2010) y VAN-13 (desde marzo de 2010), evaluando los casos de ENI, los casos por serotipos cubiertos por las dos vacunas y los casos de resistencia antibiótica.
Medición del resultado: se prestó especial atención al periodo de cinco años (2007-2011) que comprende los dos primeros de uso de la VAN-13 y los tres previos a su introducción, considerando como resultado principal la incidencia de ENI. Se determinó el tipo de vacuna recibida a partir de la historia clínica o mediante contacto con el médico del paciente. Se consideró fracaso vacunal si la infección se producía en las dos semanas siguientes a la administración. Variables secundarias de estudio fueron el número de casos de ENI en tres grupos de edad (menores de dos años, de dos a cinco años, mayores de cinco años), el serotipo causante, la localización de la infección, la patología de base y la susceptibilidad a los antibióticos de uso más frecuente.
Resultados principales: tras la introducción de la VAN-13 se produjo un descenso global del 42% en la incidencia de ENI respecto al periodo previo, siendo el descenso del 53% en menores de dos años y del 46% en el grupo de dos a cinco años. Durante 2011 se observó un descenso de las infecciones producidas por los seis nuevos serotipos de neumococo incluidos en la VAN-13 (1, 3, 5, 6A, 7F y 19A) del 57% (58 casos frente a 134). El serotipo más frecuente fue el 19A, cuya incidencia disminuyó un 58% respecto al periodo previo. No se observó aumento de la frecuencia de las ENI producidas por los serotipos incluidos en la VAN-7. La frecuencia de ENI disminuyó en todas las localizaciones, a excepción de la meningitis, en la que no hubo cambios apreciables durante los cinco años. No se observaron cambios de incidencia en los niños con otra patología subyacente. Durante el año 2011 se observó una menor frecuencia de resistencia a penicilina (8,2 frente al 21,2% del periodo previo) y ceftriaxona, no detectándose cambios en la frecuencia de resistencia frente al resto de los antibióticos probados.
Conclusión: la vacunación sistemática con VAN-13 disminuye la incidencia de ENI en comparación con los tres años previos a su uso. Es necesario un seguimiento más prolongado para determinar su efectividad, incluida la inmunidad colectiva, y la posible aparición de serotipos invasores.
Fuente de financiación: financiado parcialmente por Pfizer.

Comentario Crítico


Justificación: es bien conocido que el uso generalizado de la vacuna neumocócica conjugada ha permitido disminuir el riesgo de infección neumocócica grave, especialmente en los niños de menor edad. Existen pruebas suficientes de la eficacia de la VAN-7 para la prevención de ENI, especialmente sepsis y meningitis1, aunque existe preocupación porque su efectividad a largo plazo podría verse reducida por la aparición de cambios en el perfil de serotipos causantes de enfermedad. En este sentido, poder disponer de vacunas con mayor cobertura permitiría mejorar la prevención de ENI.
Validez o rigor científico: la mayor limitación del estudio es estar basado en datos de casos incidentes en lugar de basarse en datos generales de población. La variable de resultado se define de forma adecuada (la ENI), pero se limita únicamente a los pacientes hospitalizados durante el periodo de cinco años finales (los tres previos y los dos primeros de utilización de VAN-13). Esto podría constituir un sesgo de selección, ya que solo se incluyen aquellos casos que precisan ingreso hospitalario. Para medir la variable de resultado se utilizan porcentajes respecto al número de casos nuevos detectados en lugar de tasas de incidencia, mucho más adecuadas para un estudio descriptivo con una cohorte poblacional abierta. Hay que asumir que la población permanece constante para poder valorar los resultados, hecho que no parece comprobarse por parte de los autores. Por último, los datos abarcan un periodo de tiempo reducido, prácticamente solo el último año (2011), único año completo desde la introducción de VAN-13. Importancia clínica: los resultados son concordantes con otros reflejados en la literatura2, que muestran una eficacia de la VAN-13 del 78% en menores de un año y del 77% en mayores de esta edad. Existen también ensayos clínicos previos que demuestran la inmunogenicidad y la seguridad de la VAN-133, así como su coste-efectividad4. Sin embargo, para poder estimar la verdadera importancia clínica de los resultados de este trabajo hubiese sido deseable conocer los datos a nivel poblacional y la reducción de otras medidas de impacto como mortalidad o ingreso hospitalario por ENI, datos no disponibles por el diseño del estudio. Aunque se observa una aparente disminución significativa de la incidencia de ENI en menores de dos años, no se obtuvo una mayor prevención de algunas de las formas más graves, como las meningitis. Resulta también interesante el hecho de que, a pesar de no observarse diferencias entre niños con mayor o menor riesgo, la mayor parte de las infecciones por serotipo 19A (incluido en la VAN-13) se produjeron en menores de seis meses y en niños con otras patologías subyacentes.
Aplicabilidad en la práctica clínica: los datos obtenidos podrían ser adaptados a nuestro entorno, aunque habría que tener en cuenta la proporción de nuestra población de riesgo que es vacunada frente a neumococo. Dados los beneficios potenciales, parece razonable ampliar la vacunación a los serotipos incluidos en la VAN-13, aunque es necesario realizar estudios poblacionales más prolongados para confirmar estos resultados preliminares y detectar la posible aparición de cambios en el perfil de serotipos causantes de infección.
Conflicto de intereses de los autores del comentario: no existe.

Cómo citar este artículo

del Río García MD, Molina Arias M. Resultados preliminares de la vacuna frente a 13 serotipos de neumococo. Evid Pediatr. 2013;9:28.

Bibliografía

  1. Ochoa Sangrador C, Andrés de Llano JM. ¿Es coste-efectiva la vacunación de rescate frente a 13 serotipos de neumococo? Evid Pediatr. 2012;8:10.
  2. Miller E, Andrews NJ, Waight PA, Slack MP, George RC. Effectiveness of the new serotypes in the 13-valent pneumococcal conjugate vaccine. Vaccine. 2011;29:9127-31.
  3. Bryant KA, Block SL, Baker SA, Gruber WC, Scott DA; PCV13 Infant Study Group. Safety and immunogenicity of a 13-valent pneumococcal conjugate vaccine. Pediatrics. 2010;125:866-75.
  4. Rozenbaum MH, van Hoek AJ, Fleming D, Trotter CL, Miller E, Edmunds WJ. Vaccination of risk groups in England using the 13 valent pneumococcal conjugate vaccine: economic analysis. BMJ. 2012;345:e6879.

07 mayo, 2013

¿Debemos vacunar frente a la gripe a todos los niños?

AVC | Artículos Valorados Críticamente
Jefferson T, Rivetti A, Di Pietrantonj C, Demicheli V, Ferroni E. Vaccines for preventing influenza in healthy children (review). Cochrane Database Syst Rev. 2012;8:CD004879. D.O.I.: 10.1002/14651858.CD004879.pub4. 

English Version

Full Text PDF 

Revisores: Molina Arias M1, González de Dios J2

1Servicio de Gastroenterología y Nutrición. Hospital Infantil Universitario La Paz. Madrid. (España).
2Departamento de Pediatría. Hospital General Universario de Alicante. (España).
Correspondencia: Manuel Molina Arias. Correo electrónico: mma1961@gmail.com
Palabras clave: vacuna antigripal; seguridad; revisiones sistemáticas; niño; lactante; eficacia
Keywords: influenza vaccines; security; systematic reviews; child, preschool; infant; effectiveness
Fecha de recepción: 12/11/2012   Fecha de aceptación: 04/11/2012   Fecha de publicación: 12/12/2012   

Resumen Estructurado

Objetivo: estudiar los efectos de las vacunas antigripales disponibles en niños sanos para valorar su eficacia, su efectividad y los datos disponibles sobre su seguridad.
Diseño: revisión sistemática con metaanálisis.
Fuentes de datos: se buscaron estudios publicados hasta noviembre de 2011 en CENTRAL (Cochrane Central Register of Controlled Trials), MEDLINE (desde 1966) y EMBASE (desde 1974), sin restricciones de lenguaje ni de tipo de publicación. Además, se revisó la web del Vaccine Adverse Event Reporting System y se contactó con los fabricantes y los autores de los estudios más relevantes buscando datos no publicados.
Selección de estudios: ensayos clínicos aleatorizados (ECA), cuasi aleatorizados y comparativos, estudios de cohortes (ECh) y estudios de casos y controles (ECC) que comparaban los efectos de las vacunas antigripales, en cualquiera de las pautas utilizadas, frente a placebo o a no intervención en niños sanos menores de 16 años. Se consideraron también los trabajos sobre las vacunas más nuevas y las pendientes de uso autorizado. Se excluyeron los que incluían enfermos crónicos o inmunodeficientes.
Extracción de los datos: dos autores excluyeron de forma independiente los trabajos que no cumplían los criterios de inclusión, recurriendo al arbitraje de un tercero en caso de desacuerdo. Cuatro revisores extrajeron los datos utilizando un formulario previamente diseñado. Se registraron los datos sobre la calidad metodológica de los estudios, su diseño, las características de los participantes, el tipo de vacuna, las variables de resultado, el estado de publicación y la localización y fecha del trabajo. Se valoró el riesgo de sesgo de cada trabajo. Se analizaron separadamente los datos de las vacunas de virus vivos (VVV) y las inactivadas (VVI), así como los de menores de dos años, de dos a seis años y mayores de seis años. El efecto de la vacunación se midió con riesgos relativos (RR) en las comparaciones de ECA y ECh y con odds ratio (OR) en el único ECC analizado. Se realizó un análisis de sensibilidad excluyendo los trabajos traducidos del ruso y los que tenían alto riesgo de sesgo.
Resultados principales: se inluyeron 75 trabajos, aunque solo 41 fueron aptos para el metaanálisis. Se obtuvieron datos sobre efectividad y eficacia de 17 ECA, 19 ECh y 11 ECC.
La eficacia de las VVV en los ECA fue del 80% entre los dos y los seis años (RR: 0,2; intervalo de confianza del 95% [IC 95%]: 0,13 a 0,32), con un número necesario de vacunaciones para prevenir un  caso de gripe (NNV) de seis entre 2 y 16 años. No fue posible extraer conclusiones en menores de dos años. La eficacia de las VVI fue del 59% (RR: 0,41; IC 95%: 0,29 a 0,59), con un NNV de 28 en mayores de seis años. No se observaron diferencias con el placebo en los menores de dos años. Los resultados de efectividad fueron menores: 33% para las VVV (RR: 0,67; IC 95%: 0,62 a 0,72) y 36% para las VVI (RR: 0,64; IC 95%: 0,54 a 0,76; NNV: 8). No pudieron extraerse conclusiones en menores de dos años. El efecto de la vacunación fue algo mayor en los estudios observacionales en mayores de dos años, no observándose diferencias con el placebo en menores de esta edad.
No hubo diferencias en las variables secundarias (número de casos secundarios, de infección respiratoria baja, de otitis o de aumento de prescripciones farmacéuticas). Existen algunas pruebas de que disminuye el absentismo escolar y el laboral de los cuidadores, pero basadas en datos escasos.
La falta de homogeneidad impidió el análisis cuantitativo adecuado de los datos de seguridad.
Conclusión: las políticas nacionales de vacunación antigripal a niños sanos se basan en datos poco fidedignos. Las vacunas son eficaces para prevenir la enfermedad en mayores de dos años, pero se dispone de pocas pruebas sobre la eficacia en los menores de esta edad. Se necesitan más ensayos aleatorizados para probar la eficacia y la seguridad de las vacunas antigripales, especialmente de las VVI y en el grupo de niños de menor edad.
Conflicto de intereses: uno de los autores fue consultor de F. Hoffman-La Roche Ltd. en 1998-1999, aunque no recibe honorarios por publicaciones sobre inhibidores de neuraminidasa.
Fuente de financiación: Regione Piemonte ASL AL, Italia. MRC Programme Grant G0000340, Reino Unido.

Comentario Crítico


Justificación: existen grandes diferencias en las recomendaciones sobre la vacunación antigripal entre Europa y EE. UU. En este último, el Advisory Committee on Immunization Practices (ACIP) recomienda la vacunación universal en mayores de seis meses (ACIP 2010)1. Sin embargo, las recomendaciones para vacunar a niños sanos en Europa son menos frecuentes. El Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría (CAV-AEP) recomienda vacunar a los mayores de seis meses pertenecientes a grupos de riesgo y a los niños mayores de esta edad y adultos sanos que convivan con niños de riesgo2. Esto se debe a los datos previos disponibles sobre la baja efectividad y eficiencia de la vacuna (sobre todo en los niños de menor edad), los escasos datos sobre su seguridad y su baja aceptabilidad (una inyección intramuscular anual)2. En este sentido, la revisión de la literatura científica disponible puede aportar datos sobre la eficacia, la efectividad y la seguridad de la vacunación antigripal en niños.
Validez o rigor científico: se define claramente la población de estudio, la intervención analizada y los resultados considerados para su análisis. La búsqueda se realizó en bases de datos amplias, sin restricción idiomática ni de tipo de estudio. Se detallan los descriptores de búsqueda y el diagrama de flujo de selección. Se buscaron también datos no publicados contactando con los fabricantes y los autores de los estudios relevantes. Los trabajos se incluyeron independientemente por dos autores, con el arbitraje de un tercero cuando fue necesario. Cuatro revisores realizaron una revisión metodológica de los trabajos y los clasificaron según su riesgo de sesgo. Se valoró la heterogeneidad de los datos, incluyendo en el metaanálisis solo los adecuados. Por último, se estratificaron los efectos por los grupos de edad habituales y se hizo un análisis de sensibilidad con los trabajos que podrían modificar las conclusiones globales.
Importancia clínica: esta revisión complementa la realizada previamente por los mismos autores3, obteniendo unos resultados similares y sin aclarar puntos de interés como la eficacia-efectividad en menores de dos años y la seguridad a medio y largo plazo. Una efectividad global de las VVI del 60% apoyaría la recomendación de la vacunación antigripal universal en la infancia. El problema es la falta de pruebas concluyentes de eficacia en menores de dos años, aunque este hecho puede deberse a la ausencia de estudios suficientes y a las limitaciones de los existentes: falta de emparejamiento adecuado entre cepas vacunales y circulantes en el momento del estudio y el hecho de haber recibido una dosis de vacuna en lugar de las dos recomendadas en este grupo4. En este sentido, Manzoli et al.5 realizaron una revisión sistemática de ECA, encontrando únicamente tres estudios con datos en menores de dos años, por lo que tampoco pudieron extraer conclusiones firmes. Aunque tampoco se observan datos concluyentes sobre el efecto de las variables secundarias, sí existen datos sobre el probable efecto sobre la disminución del absentismo escolar. Otros autores5 encuentran también disminución de infecciones en niños vacunados. Por último, las revisiones centradas en VVI6 (las disponibles en España) permiten recomendar la vacunación de sujetos sanos con un alto grado de evidencia, aunque, una vez más, los datos en menores de dos años son escasos.
Por último, los datos sobre seguridad aportados por la presente revisión son tan heterogéneos que no permiten su análisis combinado ni extraer conclusiones firmes, aunque sí se han comunicado efectos adversos graves con algún tipo de vacunas. En cualquier caso, no parecen existir datos preocupantes sobre efectos adversos graves relacionados con las vacunas administradas en nuestro medio6.
Aplicabilidad a la práctica clínica: la revisión global de la literatura (no limitada a la revisión sistemática aquí analizada) permite concretar que la vacunación antigripal universal es una medida recomendable en la infancia, con una buena relación beneficios-riesgos-costes. Sin embargo, dadas las dificultades de la implementación sistemática de la vacunación antigripal en España y la falta de pruebas concluyentes en un grupo tan relevante como son los menores de dos años, parece oportuno reiterar las recomendaciones actuales hasta disponer de nuevos estudios sobre eficacia y seguridad, y obtener vacunas más eficaces.
Conflicto de intereses de los autores del comentario: no existe.

Cómo citar este artículo

Molina Arias M, González de Dios J. ¿Debemos vacunar frente a la gripe a todos los niños? Evid Pediatr. 2013;9:6.

Bibliografía


  1. Fiore AE, Uyeki TM, Broder K, Finelli L, Euler GL, Singleton JA, et al. Prevention and control of  influenza with vaccines: recommendations of the Advisory Committee on Immunization Practices (ACIP), 2010. MMWR Recomm Rep. 2010;59:1-62.
  2. Moreno Pérez D, Arístegui Fernández J, Ruiz Contreras J, Álvarez García FJ, Merino Moína M, González Hachero J, et al. Vacunación frente a la gripe estacional en la infancia y la adolescencia. Recomendaciones del CAV-AEP para la campaña 2011-2012. An Pediatr (Barc). 2012;76:44.e1-e5.
  3. Jefferson T, Rivetti A, Harnden A, Di Pietrantonj C, Demichelli V. Vaccines for preventing influenza in healthy children. Cochrane Database Syst Rev. 2012;8:CD004879.
  4. Negri E, Colombo C, Giordano L, Groth N, Apolone G, La Vecchia C. Influenza vaccine in healthy children: a meta-analysis. Vaccine. 2005;23:2851-61.
  5. Manzoli L, Schioppa F, Boccia A, Villari P. The efficacy of influenza vaccine for healthy children: a meta-analysis evaluating potential sources of variation in efficacy estimates including study quality. Pediatr Infect Dis J. 2007;26:97-106.
  6. Michiels B, Govaerts F, Remmen R, Vermeire E, Coenen S. A systematic review of the evidence on the effectiveness and risks of inactivated influenza vaccines in different target groups. Vaccine. 2011;29:9159-70.
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26 abril, 2013

Cómo informarse en pediatria

English: A tag cloud (a typical Web 2.0 phenom...
English: A tag cloud (a typical Web 2.0 phenomenon in itself) presenting Web 2.0 themes. (Photo credit: Wikipedia)
Medicina Centrada en el Paciente
Medicina Centrada en el Paciente (Photo credit: SomosMedicina)

Via: Acta Pediátrica

Fuentes de información bibliográfica (XXII). Cómo buscar, dónde buscar y cómo mantenerse actualizado en pediatría


Source of bibliographic information (XXII). How to look for, where to look and how to keep up in pediatrics


J. González de Dios1, J.C. Buñuel-Álvarez2, M. González-Muñoz3, A. Alonso-Arroyo4,5, R. Aleixandre-Benavent5 1Servicio de Pediatría. Hospital General Universitario de Alicante. Departamento de Pediatría. Universidad «Miguel Hernández». Alicante. 2Servicio de Pediatría de Atención Primaria. Àrea Bàsica de Salut Girona-4. Institut Català de la Salut. Girona. 3Facultad de Medicina y Odontología. Universidad de Valencia, Valencia. 4Departamento de Historia de la Ciencia y Documentación. Facultad de Medicina y Odontología. Universidad de Valencia. 5UISYS, Unidad de Información e Investigación Social y Sanitaria. Universidad de Valencia-CSIC. IHMC López Piñero. Valencia

Resumen

Saber estructurar la metodología de búsqueda de información y actualización en los recursos que pone a nuestra disposición internet (en la Web 1.0 y 2.0) es básico para cualquier profesional de la sanidad. En este artículo intentamos responder a 3 preguntas básicas para el pediatra: dónde buscar, cómo buscar y cómo mantenerse actualizado.
Exponemos la sistemática de búsqueda y actualización que proponemos desde el Grupo de Trabajo de Pediatría Basada en la Evidencia, teniendo en cuenta una premisa: que no existe una metodología de búsqueda de información bibliográfica ideal o universal.
Palabras clave Web 2.0Fuentes de informaciónWeb 1.0

Abstract

Knowing how to structure the methodology for the information search and how to be updated on the resources available on the internet (Web 1.0 and 2.0) is basic to any health professional. In this article we try to answer three basic questions for the pediatrician: where to search, how to search and how to be updated.
We describe the systematic searching and updating methodology we propose from the Evidence Based Pediatrics Working Group, taking into account that there is no an ideal or universal methodology for bibliographic information searching.
Correspondencia:
J. González de Dios. Prof. Manuel Sala, 6, 3.º A. 03003 Alicante.
Correo electrónico: javier.gonzalesdedios@gmail.com
Artículo completo en PDF: Formacin_e_informacin.pdf
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05 julio, 2012

PediaClic




PediaClic es un proyecto colaborativo en el que participan pediatras, médicos de familia y profesionales de la enfermería y la documentación biomédica, de España, México y Argentina.

La búsqueda de información fiable sobre salud infantojuvenil es un reto constante. La "infoxicación", o intoxicación por exceso de información, es un problema de primera magnitud al que diariamente nos enfrentamos los profesionales sanitarios y también los padres.

En muchas ocasiones existe el problema añadido del idioma. El inglés se ha convertido, de alguna manera, en el "idioma oficial" de la medicina y otras ciencias de la salud relacionadas. La información relevante en otros idiomas del ámbito español y latinoamericano existe pero de algún modo suele ser más difícil de recuperar o bien no se le dala importancia que sin duda merece.

Para mitigar estos problemas nace PediaClic. PediaClic es una herramienta de búsqueda de recursos de información sanitaria infantojuvenil. Para su creación y desarrollo se ha utilizado la herramienta de búsqueda personalizada de Google.  

PediaClic es un conjunto de buscadores personalizados de información sobre salud infantojuvenil. Se dirige tanto a profesionales sanitarios como a las familias. La información incluida en los diversos buscadores debe cumplir con estos criterios generales:
  • Ámbito geográfico: España y Latinoamérica.
  • Idioma: documentos escritos en español y portugués. En el caso de webs españolas, el buscador recupera también documentos escritos en todos los idiomas co-oficiales del Estado. 
  • Acceso: libre y sin restricciones a todos los documentos. 

PediaClic está formado por un buscador general y diez buscadores específicos.

El buscador general aparece en la página principal de PediaClic. Al realizar cualquier búsqueda, la información que se devuelve aparece clasificada por categorías, cada una de ellas correspondiente a un tipo de documento específico:
  • Guías de práctica clínica 
  • Revisiones sistemáticas 
  • Resúmenes basados en la evidencia 
  • Informes de evaluación de tecnologías sanitarias 
  • Preguntas clínicas 
  • Revistas pediátricas de Latinoamérica 
  • Revistas pediátricas de España 
  • Blogs sanitarios 
  • Textos pediátricos en línea 
  • Información para las familias
Además del buscador general, PediaClic dispone además de diez buscadores específicos adicionales, cada uno de ellos focalizado a un tipo de documento de los arriba especificados. La enorme cantidad de información disponible en la Red ha hecho necesaria la creación de estos buscadores que permiten profundizar con más detalle en el rastreo de información específica:guías de práctica clínica, resúmenes basados en la evidencia, información para las familias, etc.

30 mayo, 2012

Rinitis alérgica



Niño sonándose la narizFuente: La consulta del Dr. Casado
En Familia: consejos de la Asociación Española de Pediatría


La Asociaciación Española de Pediatría tiene una página web a disposición de las familias con información de calidad, en un formato adaptado a madres y padres.


Dejamos de muestra un botón con un tema de gran relevancia estas semanas:

Rinitis alérgica

La rinitis alérgica es una enfermedad que se caracteriza por una inflamación de la piel (mucosa) que recubre por dentro la nariz. Se produce por la respiración de sustancias externas, llamadas alérgenos.
Una de las causas más frecuentes son los pólenes en primavera. Con menos frecuencia también puede producirse por sustancias que no se respiran, como alimentos, medicamentos, picaduras o sustancias que atraviesan la piel a las que somos alérgicos. Cuando ocurre esto, la rinitis aparece junto a otros síntomas alérgicos o formando parte de una reacción alérgica generalizada llamada anafilaxia.
La rinitis alérgica sería el equivalente en la nariz a lo que ocurre en los bronquios en las personas con asma alérgica. De hecho, ambas enfermedades suelen coincidir en la misma persona o bien una aparece antes que la otra, por lo que últimamente los especialistas consideran que se trata de la misma alteración.
Por otra parte, con gran frecuencia se acompaña de inflamación de la conjuntiva de los ojos, por lo que generalmente se habla de rinoconjuntivitis alérgica.

¿Cuáles son los síntomas?

La rinitis alérgica suele producir taponamiento nasal con sensación de obstrucción y dificultad de la entrada del aire al respirar, mucosidad continua en forma de goteo clarito (“agüilla”), estornudos, muchas veces de forma repetitiva y picor de nariz con necesidad de frotarla continuamente.
Unas personas manifiestan todos los síntomas y otras sólo uno muy predominante.
Es frecuente que los niños con rinitis alérgica también tengan molestias en los ojos y lagrimeo (conjuntivitis alérgica). Como consecuencia del moco persistente es habitual que, al acostarse el niño por la noche, le caiga el moco hacia la garganta y le produzca tos.
A causa del picor, los niños hacen gestos con la nariz, los labios, la cabeza… lo que a veces se confunde con tics. Además, el taponamiento nasal producido por el moco y la inflamación provoca que el niño tenga que respirar por necesidad con la boca abierta, causando ronquidos, falta de olfato e incluso dolor de cabeza. Otros síntomas que pueden aparecer son el picor de oídos y de paladar y el sangrado frecuente por la nariz.
Hay que tener en cuenta que estos síntomas no son exclusivos de la alergia. Existen rinitis de otros tipos, que dan síntomas muy parecidos.
La rinitis puede ser leve, con síntomas mínimos, o moderada-grave, con síntomas muy molestos. En cuanto a la frecuencia, hablamos de rinitis alérgica intermitente en pacientes que presentan molestias durante poco tiempo, coincidiendo con algún contacto ocasional o breve con la sustancia alérgica y rinitis persistente cuando los síntomas se mantienen durante varios meses, coincidiendo con una estación del año, o incluso durante todo el año.

¿Qué puedo hacer?

Los síntomas de la rinitis alérgica pueden llegar a ser muy molestos. En ocasiones la causa alérgica es clara, pero en otras no es tan fácil de interpretar. Manifestaciones muy similares pueden  aparecer en resfriados o infecciones respiratorias, normales y frecuentes en los meses de frío o en otras rinitis. Será el pediatra quien valore los síntomas del niño y trate el problema de la manera más adecuada.

¿Cuándo debo consultar?

Se debe consultar con el pediatra cuando los síntomas sean muy molestos y hagan incómoda la vida normal del niño en el colegio, el deporte o en el sueño. También si la situación presiste mucho tiempo, se presenta de una forma muy repetitiva o si existe una asociación muy evidente percibida por la familia con alguna sustancia a la que el paciente pudiera ser alérgico.
Es importante empezar el tratamiento cuanto antes para evitar la inflamación que se produce en la nariz y que provoca hiperreactividad nasal. Esta hiperreactividad hará que la mucosa nasal reaccione bruscamente frente a virus, frío, cambios bruscos de temperatura, ejercicio, etc. Hay que tener en cuenta que los niños menores de 4-5 años tienen a menudo catarros que pueden provocar síntomas parecidos. Es en este grupo de edad donde resulta más difícil diferenciar los tipos de rinitis, pues el diagnóstico se basa principalmente en los síntomas. El pediatra valorará si es preciso o no realizar pruebas alérgicas u otros análisis.

¿Qué consecuencias tiene?

Aparte de alterar la calidad de vida de los niños si no se consigue controlar los síntomas, la rinitis alérgica puede dar lugar a algunas complicaciones como otitis media, sinusitis y pólipos dentro de la nariz. Al respirar siempre por la boca, ésta se puede deformar, los dientes se desplazan hacia delante y el paladar se eleva (paladar ojival) al no permanecer apoyado sobre la lengua.

¿Cómo se trata la rinitis alérgica?

Cuando aparecen los síntomas pueden utilizarse medicamentos en forma de jarabe o comprimidos llamados antihistamínicos que ayuden a aliviar las molestias de la nariz y también, a veces al mismo tiempo, medicamentos que se aplican en la nariz (antihistamínicos y corticoides). En general se recomienda que se tomen nada más empezar los síntomas.

¿Cómo se puede prevenir?

Cuando se descubre la causa de la rinitis alérgica, se ha de intentar evitar, en lo posible, la exposición a la o las sustancias causantes. En casos concretos, además, se puede hacer un tratamiento con las llamadas vacunas de la alergia, indicado por el alergólogo pediátrico para que el cuerpo se acostumbre poco a poco al alérgeno y no le produzca daño.
La información ofrecida en En Familia no debe usarse como sustituta de la relación con su pediatra, quien, en función de las circunstancias individuales de cada niño o adolescente, puede indicar recomendaciones diferentes a las generales aquí señaladas.
Lee el artículo original aquí.
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