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08 diciembre, 2013

Boletin de fármacos: Medicamentos que debemos evitar

Español: Metabolismo hepático de los fármacos.
Español: Metabolismo hepático de los fármacos. (Photo credit: Wikipedia)
Investigaciones
Hacia una mejor atención sanitaria: fármacos a evitar
Revue Prescrire 2013; 33(252):138-142
Traducido por Salud y Fármacos

El sentido común nos dicta que se deberían probar y estudiar fármacos con beneficios concretos probados que superen sus efectos adversos.
Cada año se aprueban muchos fármacos nuevos, muchas veces a pesar de la falta de evidencias sólidas que demuestren que son mejores que los tratamientos existentes. Aún peor, algunos se aprueban a pesar de ser menos efectivos o más dañinos que las opciones terapéuticas actuales. Se lleva a cabo una promoción masiva para asegurar que dicho fármaco tenga una imagen positiva a ojos de los profesionales sanitarios y los pacientes.  Prestigiosos “líderes de opinión”  intervienen a su favor en conferencias y en medios especializados, y sus opiniones son propagadas por especialistas en el campo. Finalmente, se emplean campañas en medios de comunicación fuera del ámbito médico para destacar la enfermedad para la que se utiliza (enfermedad diana), animando así a los pacientes a solicitar una receta.
En ocasiones, nuevos datos muestran que fármacos más antiguos, inicialmente prometedores son menos efectivos o más dañinos que lo que se pensaba en un primer momento.
Por todos esos motivos, muchos fármacos que ahora se encuentran en el mercado son más dañinos que beneficiosos y, por tanto, deberían evitarse.
Por desgracia, a menudo los datos de evaluación negativa y las advertencias se pierden o pasan desapercibidas entre las campañas de promoción y publicidad. Los profesionales sanitarios que deben actuar en interés de los propios pacientes pueden encontrarse nadando a contracorriente de las opiniones de los especialistas, la autorización de comercialización y las decisiones de reembolso del medicamento por los sistemas de salud y las aseguradoras.
Al permitir la presencia en el mercado de fármacos que producen más daños que beneficios y al conformarse con medias tintas, las autoridades sanitarias no están cumpliendo con su deber de proteger a los pacientes.
Prescrire, una revista financiada únicamente por sus subscriptores, no busca realizar el trabajo de las autoridades sanitarias, y carece de los medios para efectuarlo. El objetivo de Prescrire es simplemente ayudar a los profesionales sanitarios a que proporcionen la mejor atención posible. El siguiente texto enumera los principales fármacos que consideramos que son más dañinos que beneficiosos, basado en nuestras revisiones publicadas entre 2010 y 2012 en nuestra edición francesa. No deberían utilizarse estos fármacos.
Los pacientes y los profesionales sanitarios deberían reevaluar los tratamientos en curso y, si fuera necesario, reemplazar estos fármacos con tratamientos probados. No hay que esperar a que las autoridades lo retiren del mercado de forma oportuna, ya que la acumulación de datos que demuestran que son más dañinos que beneficiosos así lo requiere.
Todos los meses, Prescrire publica una serie de artículos diseñados para ayudar a los profesionales sanitarios a perfeccionar su listado personal de fármacos útiles. Se incluyen artículos que destacan fármacos que son más peligrosos que beneficiosos y que por tanto deben evitarse. Muchos de estos fármacos siguen en el mercado a comienzos de 2013. Algunos han estado disponibles durante décadas, mientras que otros recibieron la autorización más recientemente, a pesar de los datos clínicos desfavorables.
Las autoridades sanitarias son las responsables de retirar dichos fármacos del mercado. Cuanto más se posponga, más tiempo estarán los pacientes expuestos a los peligros de estos fármacos, que están prescritos o recomendados por profesionales sanitarios que desconocen su balance daño-beneficio negativo o que subestiman la presión ejercida por las compañías farmacéuticas, incluyendo los expertos contratados por las autoridades.
Los profesionales sanitarios se encuentran ahora en la difícil situación de tener que explicar a sus pacientes que no deben tomar estos fármacos, a pesar de que estén autorizados por las autoridades competentes y que otros profesionales sanitarios los sigan prescribiendo, incluyendo los especialistas en hospitales o en la comunidad.
Cuando está pendiente la retirada del mercado de estos fármacos, las autoridades tienen que al menos informar a los profesionales sanitarios y a los pacientes de los peligros. Mientras tanto, los pacientes tienen que confiar en los profesionales sanitarios, especialmente en los médicos y farmacéuticos.
A partir de nuestras revisiones de nuevos fármacos (y algunos más antiguos) publicadas en la edición francesa de Prescrire entre 2010 y 2012, a continuación les mostramos una lista de los principales fármacos que están pendientes de ser retirados del mercado y que no deberían utilizarse. Los presentamos en orden alfabético según su denominación común internacional (DCI), de acuerdo con su campo terapéutico.
Los fármacos que mencionamos a continuación son:
-Sustancias activas cuyos efectos adversos superan sus beneficios;
-Sustancias antiguas que se han sustituido por fármacos más nuevos que tienen mejor balance daño-beneficio;
-Fármacos nuevos cuyo balance daño-beneficio es menos favorable que el de fármacos más antiguos;
-Fármacos cuya eficacia no está probada (más allá del efecto placebo) y que conllevan un riesgo desproporcionado de efectos adversos;
-Combinaciones de dosis fijas que combinan los efectos adversos y las interacciones farmacológicas de sus componentes individuales, sin mejora significativa de su eficacia.

En ocasiones mencionamos brevemente otras opciones terapéuticas más adecuadas.
Cardiología
1. Aliskiren, un fármaco antihipertensivo sin eficacia preventiva probada sobre los eventos cardiovasculares, expone a un aumento del riesgo de efectos adversos cardiovasculares y renales (Prescrire Int n° 129). Una opción terapéutica más adecuada es, por ejemplo, un inhibidor de la enzima convertidora de la angiotensina (IECA) probado;
2. Fenofibrato, bezafibrato y ciprofibrato: estos hipocolesterolemiantes, no tienen una eficacia clínica probada pero poseen múltiples efectos adversos, incluyendo trastornos cutáneos, hematológicos y renales (Prescrire Int nº 117). Cuando se escoge una terapia con fibratos puede emplearse, con cuidado, gemfibrozilo, el único fibrato con alguna eficacia documentada;
3. Ivabradina, un fármaco sin ventajas terapéuticas empleado para la angina y la insuficiencia cardiaca, conlleva un riesgo de trastornos visuales, una posible bradicardia severa, y otras arritmias cardiacas (Prescrire Int nº 111). Es mejor continuar con tratamientos de eficacia probada;
4. Nicorandil, un vasodilatador con un componente nitrato, solo se ha demostrado que produce un efecto sintomático en la angina pero puede producir ulceración mucocutánea (Prescrire Int nº 131, 132). Es mejor continuar, por ejemplo, con un derivado del nitrato;
5. Trimetazidina, un fármaco con propiedades inciertas, solo tiene un efecto sintomático sobre la angina pero presenta un riesgo de síndromes parkisonianos, alucinaciones y trombocitopenia (Prescrire Int nº 106). Es mejor continuar con tratamientos probados;
6. “Vasodilatadores”, y particularmente derivados del cornezuelo de centeno, empleados en “déficits neurosensoriales cognitivos relacionados con la edad” (dihidroergocriptina, dihidroergocristina, dihidroergotoxina y nicergolina) no tienen una eficacia probada pero pueden producir fibrosis pulmonar y retroperitoneal (Rev Prescrire nº 342, 343). Es mejor no contar con estos fármacos en estas situaciones;
7. Una combinación de dosis fija de cafedrina y teodrenalina, dos agentes simpaticomiméticos sin un impacto probado sobre la hipotensión, puede producir graves efectos adversos cardiovasculares así como dependencia (Rev Prescrire nº 344). Es mejor utilizar tratamientos no farmacológicos para la hipotensión (medias, dieta con alto contenido en sal, etc.) y, para un tratamiento farmacológico, midodrina, utilizado con precaución (Rev Prescrire nº 294);
8. La combinación de dosis fija de amlodipino + valsartán + hidroclorotiazida puede reforzar el uso innecesario de una triple terapia para la hipertensión, mientras que aumentan los efectos adversos y las interacciones. También existe el riesgo de errores de dosificación debido a un envase mal diseñado (Prescrire Int nº 114). Cuando sea necesaria la triple terapia antihipertensiva, es mejor ajustar con precisión la dosis de cada fármaco.

Oncología y hematología
Entre los fármacos citotóxicos comercializados en Francia, los siguientes cinco fármacos deberían retirarse del mercado, bien debido a un balance daño-beneficio menos favorable que otros fármacos citotóxicos mejor evaluados, o bien porque el tratamiento sintomático (sin quimioterapia citotóxica) resulta una opción mejor:

  1. Catumaxomab no prolonga la supervivencia en la ascitis maligna y presenta efectos adversos graves en más de las tres cuartas partes de los pacientes (Prescrire Int nº 109);
  2. Panitumumab no prolonga la supervivencia en el cáncer colorrectal metastásico pero produce reacciones adversas, incluyendo hipersensibilidad y trastornos cutáneos, en el 90% de los pacientes (Rev Prescrire nº 323);
  3. Trabectedina no ofrece una eficacia tangible en el cáncer de ovario o en sarcomas de tejidos blandos pero presenta una frecuencia muy alta de efectos adversos gastrointestinales, hematológicos y hepáticos graves (Prescrire Int n° 115, 120);
  4. Vandetanib no tiene un impacto probado sobre la supervivencia en el cáncer de tiroides medular pero causa reacciones adversas graves (diarrea, neumonía, hipertensión) en un tercio de los pacientes, así como muerte súbita (Prescrire Int n° 131);
  5. Vinflumina no presenta ventajas en el cáncer de vejiga pero los efectos adversos hematológicos son frecuentes y en ocasiones mortales (Prescrire Int n° 112);
  6. El hierro dextrano conlleva un aumento del riesgo de reacciones de hipersensibilidad en comparación con otros preparados inyectables con hierro (Prescrire Int nº 126).
Dermatología y Alergias
1. Tacrolimus tópico, un inmunosupresor empleado en el tratamiento del eczema, puede producir cáncer de piel y linfoma, un riesgo desproporcionado para tratar el malestar producido por este trastorno de la piel (Prescrire Int nº 110, 131). Las exacerbaciones se tratan mejor con un corticosteroide tópico bien administrado;
2. Mequitazina, un antihistamínico “sedante” y “atropínico”, solo presenta una eficacia modesta sobre las alergias pero conlleva un aumento del riesgo de arritmias cardiacas en comparación con otros antihistamínicos (Prescrire Int nº 126). Es mejor usar un antihistamínico no sedante y no atropínico como loratadina o cetirizina;
3. Prometazina inyectable, un antihistamínico empleado para el tratamiento de la urticaria severa, puede producir necrosis cutánea y gangrena (Prescrire Int nº 109). Es mejor usar dexclorfeniramina inyectable.

Diabetes y nutrición
1. Inhibidores del dipeptidil peptidasa 4 (DPP-4) o gliptinas como saxagliptina, sitagliptina y vildagliptina no tienen una eficacia probada sobre las complicaciones de la diabetes (cardiovascular, renal, neurológica, etc.), mientras que sus efectos adversos incluyen trastornos inmunes, pancreatitis y reacciones de hipersensibilidad (Prescrire Int nº 113, 134). Es mejor usar terapias probadas como metformina, glibenclamida e insulina;
2. Orlistat posee unos efectos adversos (trastornos gastrointestinales muy frecuentes, daño hepático, etc.) e interacciones desproporcionadas teniendo en cuenta el impacto modesto y transitorio sobre la pérdida de peso, sin evidencias de un beneficio a largo plazo (Rev Prescrire n° 349). Es mejor evitar todos los fármacos para la pérdida de peso y centrarse en medidas dietéticas y ejercicio físico.

Ginecologia y endocrinología
1. Tibolona, una hormona sintética esteroidea empleada para la terapia de sustitución hormonal post-menopáusica, tiene efectos adversos androgénicos, además de los correspondientes a sus componentes estrogénicos y de progestina (enfermedad cardiovascular, cáncer de mama y ovario, etc.). (Prescrire Int n° 111). Cuando una mujer opta por una terapia hormonal a pesar de los riesgos, es mejor usar la dosis más baja de la combinación estrógeno + progestina durante el menor tiempo posible.

Gastroenterologia
1. Domperidona, un neuroléptico, produce arritmias ventriculares y muerte súbita, un riesgo claramente desproporcionado al trastorno tratado, concretamente el reflujo gastroesofágico, náuseas y vómitos (Prescrire Int nº 129). Es mejor utilizar otros fármacos con un balance daño-beneficio mejor: por ejemplo, antiácidos y omeprazol para el reflujo gastroesofágico
2. Prucaloprida, un fármaco relacionado con los neurolépticos autorizado para el tratamiento del estreñimiento, puede producir trastornos cardiovasculares (Prescrire Int nº 116). Es mejor usar un laxante con precaución cuando fallan las medidas dietéticas

Infecciones
1. Moxifloxacino no es más efectivo que otras fluoroquinolonas pero conlleva un riesgo de Síndrome de Lyell, hepatitis fulminante y una mayor frecuencia de trastornos cardiacos (Rev Prescrire nº 327);
2. Telitromicina, un fármaco sin ventajas terapéuticas sobre otros macrólidos, produce más trastornos cardiacos, hepáticos y visuales (Prescrire Int nº 106).

Neurologia
1.Flunarizina e indoramina, dos neurolépticos empleados para la prevención de los ataques de migraña, son potencialmente más dañinos que beneficiosos (Rev Prescrire nº 313, 321). Es mejor usar propanolol, por ejemplo;
2. Natalizumab, un inmunosupresor, no es más efectivo que interferón beta en el tratamiento de la esclerosis múltiple y conlleva un riesgo de leucoencefalopatía potencialmente mortal y de reacciones de hipersensibilidad; además sus efectos a largo plazo apenas están documentados (Prescrire Int nº 122);
3. Tolcapone, un fármaco antiparkisoniano, conlleva un riesgo de daño hepático potencialmente mortal (Rev Prescrire nº 330). Entacopone es una opción terapéutica de último recurso.

Psiquiatría y adicción
Varios fármacos empleados actualmente para el tratamiento de la depresión deberían retirarse del mercado al haber otros antidepresivos con un balance daño-beneficio mejor.

  1. Agomelatina tiene una eficacia dudosa pero conlleva un riesgo de trastornos hepáticos, pancreáticos, musculares y cutáneos (Prescrire Int nº 136);
  2. Duloxetina puede producir daño hepático (Prescrire Int nº 111);
  3. Milnacipram expone a un aumento del riesgo de trastornos cardiacos y urinarios (Rev Prescrire nº 338);
  4. Tianeptina conlleva un riesgo de dependencia, así como efectos adversos hepáticos y cutáneos (Prescrire Int nº 132);
  5. Venlafaxina produce más trastornos cardiovasculares que otros antidepresivos (Rev Prescrire nº 343).
Otros fármacos psicotrópicos también deberían retirarse del mercado:
1. Asenapina es menos efectivo que otros antipsicóticos en los episodios de manía en pacientes con trastorno bipolar y pueden producir hipoestesia oral y reacciones de hipersensibilidad severa (Prescrire Int nº 131);
2. Etifoxina, un fármaco de eficacia incierta en el manejo de la ansiedad, puede producir daños hepáticos (Prescrire Int nº 136). Cuando se requiera una terapia ansiolítica es mejor usar una benzodiacepina durante el menor tiempo posible;
3. Meprobamato, aún empleado en Francia como ansiolítico en el medicamento Kaologeais® (terapia combinada del síndrome premenstrual), conlleva un riesgo de efectos adversos cutáneos y hematológicos graves y de síndrome de retirada (Rev Prescrire nº 336). Cuando se requiera una terapia ansiolítica es mejor usar una benzodiacepina.

También deberían retirarse los fármacos indicados para la interrupción del tabaquismo ya que no son más eficaces que la nicotina pero tienen más efectos adversos:
  1. Bupropion, una anfetamina, puede producir trastornos neuropsiquiátricos, malformaciones cardiacas congénitas y dependencia (Prescrire Int nº 126, 131);
  2. Vareniclina puede inducir al suicidio (Prescrire Int nº 131);
Neumología y otorrinolaringología
1. Almitrina, empleado como “oxigenador” (sin eficacia probada) en el EPOC crónico, conlleva un riesgo de neuropatía severa y pérdida de peso (
Rev Prescrire nº 345);
2. Folcodina, un opioide, puede producir sensibilización a los agentes bloqueantes neuromusculares (Rev Prescrire nº 349). Este riesgo es desproporcionado al malestar producido por la tos;
3. Descongestionantes vasoconstrictores orales y nasales (efedrina, nafazolina, oximetazolina, pseudoefedrina y tuaminoeptano) conlleva un riesgo desproporcionado de efectos adversos cardiovasculares cuando se emplea para el tratamiento de trastornos leves como el resfriado común (Prescrire Int nº 136);
4. Omalizumab, un anticuerpo monoclonal empleado en el asma severo persistente, conlleva un riesgo de infección, hipersensibilidad y trastornos cardiacos (Rev Prescrire nº 121). Es mejor usar un corticosteroide;

  1. Pirfenidona, un inmunosupresor sin eficacia probada en la fibrosis pulmonar idiopática, conlleva un riesgo de efectos adversos graves, incluyendo trastornos cardiacos y cutáneos (Prescrire Int nº 138). Es mejor centrarse en el tratamiento sintomático;
  2. Tixocortol (combinado con clorhexidina en Tiovalona®) conlleva un riesgo de reacciones alérgicas como edema facial mucocutáneo, glositis, e incluso angioedema (Rev Prescrire nº 320). Es mejor usar paracetamol para tratar el dolor de garganta.
Analgesia y reumatología Analgesia. Muchos analgésicos y anti-inflamatorios deberían retirarse del mercado ya que hay disponibles otros tratamientos con un balance daño-beneficio mejor. Paracetamol (acetaminofén) es el analgésico de primera elección: es efectivo y supone un riesgo pequeño cuando se respeta la dosis recomendada. Algunos fármacos anti-inflamatorios no esteroideos (AINE) como ibuprofeno y naproxeno, empleados a la dosis menor efectiva y durante el menor tiempo posible, son una alternativa.
  1. Los inhibidores cox-2 celecoxib, etoricoxib y parecoxib conllevan un aumento del riesgo de efectos cutáneos y cardiovasculares en comparación con otros AINE (Rev Prescrire nº 344);
  2. Floctafenina, un AINE empleado como analgésico, puede producir reacciones de hipersensibilidad como broncoespasmo y angioedema (Rev Prescrire nº 321);
  3. Gel de ketoprofeno conlleva un aumento del riesgo de trastornos cutáneos en comparación con otros AINE tópicos  (Prescrire Int nº 109, 112);
  4. Nefopam, un analgésico, conlleva un riesgo de efectos adversos atropínicos, crisis comiciales, daño hepático y dependencia (Rev Prescrire nº 324);
  5. Nimesulida, un AINE, puede producir daño hepático potencialmente mortal (Prescrire Int nº 116);
  6. Piroxicam, un AINE, conlleva un aumento del riesgo de trastornos cutáneos y gastrointestinales (incluyendo síndrome de Lyell) (Rev Prescrire nº 321).
Osteoporosis. Varios fármacos comercializados para la osteoporosis también deberían retirarse del mercado ya que su eficacia, en el mejor de los casos, es modesta y sus efectos adversos son potencialmente graves. El ácido alendrónico debe tomarse con precaución cuando las medidas no farmacológicas y el suplemento de calcio y vitamina D3 resultan inadecuadas:
  1. Denosumab, un anticuerpo monoclonal comercializado para prevenir las fracturas por osteoporosis y la “pérdida de hueso” en pacientes con cáncer de próstata, puede producir dolor de espalda y musculoesquelético, así como infecciones debido a sus efectos inmunosupresores (Prescrire Int nº 117, 130). No hay un fármaco satisfactorio para la “pérdida ósea”;
  2. Ranelato de estroncio puede producir trastornos neuropsiquiátricos y reacciones de hipersensibilidad, incluyendo síndrome de Lyell y síndrome de Dress (reacción farmacológica con eosinofilia y síntomas sistémicos) y también tromboembolismo venoso (Prescrire Int nº 125);
  3. Teriparatida, un péptido, conlleva un riesgo de trastornos gastrointestinales, síncope secundario a hipotensión y, posiblemente, tumores óseos (Rev Prescrire nº 315).
Osteoartritis. Algunos fármacos empleados en el tratamiento de la osteoartritis deberían retirarse del mercado debido a la falta de eficacia probada. Paracetamol es el analgésico de primera elección en este cuadro:
  1. Diacereína conlleva un riesgo de trastornos gastrointestinales, trastornos cutáneos severos y hepatitis;
  2. Glucosamina puede producir reacciones alérgicas y trastornos hepáticos (Rev Prescrire nº 323).
Miscelánea. Deberían retirarse otros fármacos utilizados principalmente en reumatología, incluyendo:
  1. Relajantes musculares sin eficacia probada: metocarbamol presenta múltiples efectos adversos incluyendo trastornos gastrointestinales y cutáneos, mientras que tiocolchicosido, un derivado de la colchicina, produce diarrea, gastralgia y, posiblemente, crisis comiciales (Rev Prescrire nº 313, 321). Son preferibles otros tratamientos sintomáticos;
  2. Quinina empleado para el tratamiento de los calambre musculares conlleva un riesgo de reacciones de hipersensibilidad, trastornos hematológicos y cardiacos que superan ampliamente sus efectos marginales (Rev Prescrire nº 344). No hay fármacos con un balance daño-beneficio favorable para el tratamiento de los calambres musculares;
  3. El fármaco comercial Colchimax® (colchicina, polvo de opio  y tiemonio) debería retirarse del mercado debido a que los efectos del polvo de opio y tiemonio pueden enmascarar el inicio de una diarrea, que es uno de los primeros signos de una sobredosis de colchicina, potencialmente mortal (Rev Prescrire nº 350). Es mejor usar colchicina en monoterapia;
  4. La combinación dexametasona + salicilamida + hidroxietil salicilato (Rev Prescrire nº 345), y la combinación prednisolona + dipropropileno glicol salicilato (Rev Prescrire nº 338) exponen a los pacientes a los efectos adversos de los corticosteroides y al riesgo de las reacciones de hipersensibilidad a los salicilatos: Es mejor usar paracetamol oral o ibuprofeno tópico para aliviar el dolor de los esguinces y las tendinopatías, además de las medidas no farmacológicas (descanso, hielo, férula).
Los profesionales sanitarios y los pacientes deberían empezar a prepararse para la retirada del mercado de fármacos con balances daño-beneficio desfavorables. Esto significa en primer lugar decidir objetivos terapéuticos precisos y a continuación elegir una estrategia terapéutica acorde. Esto ayudará a evitar fármacos dañinos [1].
Referencias seleccionas de la búsqueda bibliográfica de Prescrire.
1- Prescrire Editorial Staff “Treatment goals: discuss them with the patient” Prescrire Int 2012; 21 (132): 276-278.
 

13 noviembre, 2013

Diacereína: el PRAC recomienda su retirada

El PRAC (Comité para la Evaluación de Riesgos en Farmacovigilancia Europeo) recomienda la suspensión de la autorización de comercialización de diacereína  por presentar un balance riesgo-beneficio desfavorable.
 



Fuente: Hemos Leido

Esta revisión se inició a iniciativa de la Agencia de Medicamentos Francesa ante la acumulación de casos de diarrea severa, así como casos de hepatotoxicidad. Se han revisado los datos procedentes de estudios no clinicos, ensayos clínicos y estudios farmacoepidemiológicos, meta-análisis y notificación expontánea de sospechas de reacciones adversas.
 
La AEMPS recomienda en la nota informativa de seguridad que no se inicien nuevos tratamientos y revisar los que están actualmente en curso.
 
La diacereína forma parte del grupo de medicamentos denominados fármacos sintomáticos de acción lenta para la artrosis (SYSADOA).
 
Su eficacia limitada en artrosis de cadera y rodilla, la falta de pruebas para justificar un efecto sobre la progresión de la enfermedad a medio y largo plazo, y los efectos adversos más graves notificados como diarrea con deshidratación con hospitalización, o los casos graves de daño hepático agudo han decantado la petición de retirada.


 

 
 
Esta revisión fue iniciada en noviembre de 2012. La recomendación actual del PRAC deberá ser ratificada por el Grupo Europeo de Coordinación (CMDh), del que forman parte las Agencias de Medicamentos Europeas.

13 junio, 2013

Revisión del Boletín Terapéutico Andaluz sobre los incretinomiméticos

Fuente: Martin Cañas ( en lista Redsaf )

BTA. Seguridad de pioglitazona e incretín miméticos: Los efectos adversos limitan su uso



BTA  Año 2012, Volumen 28 Número 3

Publicación  22 abril 1023



Resumen:

La diabetes mellitus tipo 2, por su elevada prevalencia y por la gravedad de sus complicaciones macrovasculares y microvasculares, es un problema de salud de gran impacto sanitario y social potenciada además por su frecuente asociación con otros factores de riesgo cardiovascular como la obesidad, la hipertensión arterial y la dislipemia.

El control glucémico ha demostrado su eficacia en la reducción de complicaciones microvasculares, constituyendo uno de los aspectos del abordaje multifactorial de la diabetes mellitus tipo 2, siendo más incierto su efecto sobre las complicaciones macrovasculares.

En este artículo presentamos una revisión comparativa de los beneficios y riesgos asociados a los nuevos agentes antidiabéticos, en relación con las alternativas ya existentes.

El uso de metformina y sulfonilureas se apoya en estudios a largo plazo y revisiones sitemáticas en los que consiguen mejor o similar eficacia comparada con los nuevos hipoglucemiantes.

La metformina se recomienda como el antidiabético de primera elección, y en caso de intolerancia o contraindicación las sulfonilureas constituyen su alternativa. La selección de fármacos en segunda o tercera línea (pioglitazona, análogos de la DPP-4 (gliptinas), análogos de GLP-1), es más discutida ya que las evidencias asociadas a estas recomendaciones son limitadas, además la seguridad a largo plazo de los nuevos antidiabéticos orales aún es desconocida.

Como ventaja se han propuesto con un menor riesgo de provocar hipoglucemias que insulinas y sulfonilureas, sin embargo, en los estudios publicados y en la experiencia tras su comercialización, se han producido numerosas comunicaciones de efectos adversos.


La pioglitazona y gliptinas se consideran, de modo individualizado según las necesidades y tolerancia de cada paciente, como alternativas cuando exista intolerancia a metformina o sulfonilurea; los análogos de la GLP-1 como alternativa a la insulinización y/o a la triple terapia oral en pacientes con importantes problemas de sobrepeso u obesidad, ya que su seguridad a largo plazo es aún desconocida y no existen evidencias sólidas de sus resultados en morbimortalidad.



Número completo: http://bit.ly/YG2Iry
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17 mayo, 2013

Efectos adversos de la resonancia magnética

Magnetic Resonance Imaging scan of a head.
Magnetic Resonance Imaging scan of a head. (Photo credit: Wikipedia)
Via: Portales Médicos


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Resumen
Desde la introducción de la resonancia magnética como técnica diagnóstica, el número de pacientes expuestos a campos electromagnéticos ha aumentado drásticamente. No obstante, actualmente se desconocen los riesgos que el uso de esta técnica puede tener sobre los pacientes. El objetivo de esta revisión es aportar los resultados obtenidos en los experimentos más relevantes llevados a cabo en los últimos años.
Efectos adversos de la resonancia magnética
Juan José Delgado Moraleda. Estudiante de la Facultad de Medicina y Odontología. Universidad de Valencia (España).
Palabras clave: resonancia magnética, campos electromagnéticos, efectos adversos, efectos biológicos.
Palabras clave: resonancia magnética, campos electromagnéticos, efectos adversos, efectos biológicos.
Abstract
Since the introduction of magnetic resonance imaging as a diagnostic technique, the number of people exposed to electromagnetic fields has increased dramatically. Nevertheless, nowadays risks of using this technique are unknown. The aim of this review is to provide the results of the most important experiments been developed last years.
Key Words: magnetic resonance imaging, electromagnetic fields, adverse effects, biological effects.
Introducción
Los seres humanos estamos expuestos a fuentes de radiación tanto ionizante como no ionizante de fuente natural o de fuente producida por el hombre.
La radiación ionizante de origen humano ha aumentado mucho en los últimos años. Un estudio de Picano (1) realizado en 2004 ha demostrado que en el año 1987 la radiación artificial suponía la quinta parte de la radiación natural. Sin embargo, cuando se escribió el trabajo, los niveles de radiación artificial prácticamente alcanzaban a los de la radiación natural. Es decir, actualmente la población estudiada está sometida al doble de radiación de la que estaría sometida de forma natural. Esta sobreexposición a radiación se debe fundamentalmente al uso de radiaciones ionizantes para el diagnóstico médico.
Actualmente, se usan además técnicas de imagen que no emplean radiaciones ionizantes, como la resonancia magnética nuclear. Esto podría conseguir disminuir el uso de técnicas que emplean radiaciones ionizantes, pero puede hacer aparecer nuevos efectos secundarios característicos de este tipo de técnicas de imagen.
No se conoce con certeza cuáles pueden ser los efectos secundarios del uso de fuerza electromagnética en el radiodiagnóstico. Un estudio (2) realizado por Simi et al. en 2008 muestra que el campo electromagnético generado provoca la aparición de micronúcleos en las células sometidas a ese campo y su número es dependiente de la intensidad del campo magnético. No obstante, según este mismo estudio, unos días después aparentemente todas las células vuelven a presentar el mismo número de micronúcleos que antes de ser sometidas al campo magnético. Otros estudios, como el realizado por Bonassi et al en 2007 (3) muestran que dichos micronúcleos se asocian con los eventos tempranos de la carcinogénesis, por lo que se sugiere su futuro uso como marcadores precoces de cáncer.
En la presente revisión se presentarán los resultados obtenidos en estudios llevados a cabo en los últimos años para intentar dilucidar si es cierto que la resonancia magnética puede tener efectos nocivos para el ser humano y, de ser así, cuál es su alcance.
Espectro electromagnético
El espectro electromagnético comprende un conjunto de radiaciones. Las de mayor frecuencia y, por tanto, de mayor energía, son las radiaciones ionizantes. Con menor frecuencia se encuentran las radiaciones ultravioleta, las que conforman el espectro visible y las infrarrojas. Menos frecuencia tienen las radiaciones implicadas en la obtención de imágenes por resonancia magnética: radiofrecuencia, radiación de frecuencia intermedia y la radiación de frecuencia extremadamente baja.
Efectos biológicos de MRI
La resonancia magnética nuclear se ha considerado hasta el momento una tecnología segura, pues se considera que efectúa un cambio en la posición de los átomos, sin afectar a su estructura.
Sin embargo, hay riesgos que se pueden derivar de la exposición a los tres tipos de radiaciones que se utilizan en la resonancia magnética: el campo magnético estático, el campo magnético variable y los pulsos de radiofrecuencia.
Campos electromagnéticos estáticos
La seguridad de los campos magnéticos estáticos se ha discutido desde hace más de un siglo. En 1921 Drinker y Thompson (4) realizaron algunos experimentos para averiguar los posibles efectos de los campos electromagnéticos estáticos sobre los trabajadores expuestos a ellos en su trabajo. Según sus conclusiones, los campos electromagnéticos no tienen efecto alguno en la salud humana.
A partir de la década de 1980, debido a que comenzó a utilizarse esta tecnología en el ámbito de la imagen médica, se renovó el interés por conocer sus efectos sobre el cuerpo humano. Una revisión realizada por Schenck et al en el año 2000 (5) sugiere que es muy difícil probar los efectos biológicos de los campos magnéticos estáticos, con la excepción de la orientación de las partículas que poseen propiedades magnéticas, aunque hay estudios que lo han logrado con partículas como la hemoglobina o los radicales libres (6).
Concretamente, con respecto al metabolismo del hierro, estas propiedades magnéticas se han podido emplear precisamente para el estudio de enfermedades. Se sabe que la ferritina cuando se fragmenta pasa a formar hemosiderina y que ésta no es soluble en agua, a diferencia de la ferritina. Por esta razón puede quedar depositada en tejidos tales como el cerebro o el hígado. Así, se ha demostrado un aumento del hierro depositado en los tejidos en enfermedades neurodegenerativas (7), como el Alzheimer o el Parkinson, o en enfermedades que afectan al hígado (8), como la hemocromatosis o la talasemia mayor.
Según los estudios, los campos electromagnéticos estáticos no poseen efectos secundarios para la salud humana, a excepción de algunos de poca importancia como náuseas, vértigo y sensación de sabor metálico (9).
Según la última guía clínica de la International Commission on Non-Ionizing Radiation Protection (ICNIRP) (10), que ha revisado estudios sobre este asunto realizados tanto in vivo como in vitro, ha determinado las cantidades máximas de radiación electromagnética a las que está recomendado exponerse en el ámbito laboral y para el público general. Según sus conclusiones, para la exposición ocupacional, los niveles máximos serían de dos teslas para la cabeza y el tronco, mientras que serían
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27 junio, 2011

How should systematic reviews consider evidence on harms?

Montage of images used to illustrate mission o...Image via Wikipedia
Systematic reviews that attempt to assess the risk of harms (adverse effects) associated with specific therapies should consider a broad range of study designs, including both systematic reviews and observational studies. These are the findings of a new study, led by Su Golder of the Centre for Reviews and Dissemination, University of York, UK published in PLoS Medicine.
WaldenU.edu/University
There is increasing focus on the importance of using rigorous methods to assess the effectiveness and harms associated with the use of  and other therapies, and recognition of the role of systematic reviews in this process. A uses predefined, explicit methods to find and appraise all relevant evidence to answer a specific question in healthcare. However, there has been considerable debate as to whether systematic reviews should use evidence from randomized controlled trials or observational studies (or both) in order to collect all the relevant evidence on risk of harms. Some groups have argued that observational studies may produce biased estimates of harm, while randomized trials may be too small to generate useful data on the risk of rare adverse effects.
In the study, Golder and colleagues identified systematic reviews that had compared the risk of specific harms in evidence from versus the evidence from observational studies. They found that there was no difference on average in the estimates produced by these two approaches. The authors conclude: "Instead of restricting the analysis to certain study designs, it may be preferable for systematic reviewers of  to evaluate a broad range of studies that can help build a complete picture of any potential harm and improve the generalisability of the review without loss of validity."
More information: Golder S, Loke YK, Bland M (2011) Meta-analyses of Adverse Effects Data Derived from Randomised Controlled Trials as Compared to Observational Studies: Methodological Overview. PLoS Med 8(5): e1001026.doi:10.1371/journal.pmed.1001026
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20 octubre, 2010

Osteoporosis drugs linked to bone fractures

FdaImage via Wikipedia
Warnings that a class of drugs widely prescribed to millions of post-menopausal women to fight osteoporosis can cause bone fractures have sparked concerns the drugs are being too readily prescribed.
Health Canada announced Thursday there is evidence that women taking bisphosphonates could have increased risk of thigh bone fractures. The drugs are currently under “safety review” in Canada.
Health Canada’s announcement came after the U.S. Food and Drug Administration issued a warning Wednesday that use of bisphosphonates could result in femur fractures. The FDA will be changing drug labels to include information about this risk.
But Health Canada said the drugs’ benefits outweigh the risks.
For some people, problems with the osteoporosis drugs are reminiscent of hormone replacement therapy, also routinely prescribed to menopausal women. In 2002, a major study of HRT was found to increase the risk of breast cancer, heart attacks and strokes.
“There’s been lots of caution,” said Anne Rochon Ford, coordinator of the national Women and Health working group. “At the same time there’s been more and more promotion from the manufacturers.”
Rochon Ford said she wasn’t surprised the FDA had issued a warning, as researchers have been looking into concerns about the drugs for several years.
The drugs are sold under brand names Fosamax, Aclasta, Actonel, and Didrocal. Fosamax, which is manufactured by Merck, was the subject of a 2007 class-action lawsuit alleging the drug was associated with a higher risk of developing a jaw condition called osteonecrosis. A British study published last month linked long-term use of bisphosphonates to a slightly higher risk of esophageal cancer.
“We should not be using them in everybody,” said Dr. Aliya Khan, an osteoporosis specialist and director of McMaster University’s calcium disorders clinic. “It has to be prescribed to the right people and that may not be happening.”
Rochon Ford said the drugs are prescribed too often.
“It’s very widely used,” she said. “They’ve lowered the threshold for who should be on it. So people who have a pre-osteoporosis condition called osteopenia are now being put on it.”
Millions of people throughout North America are currently using the drug, said Dr. Elizabeth Shane, an endocrinologist and osteoporosis specialist from Columbia University in New York City.
In Canada, 1.8 million bisphosphonate prescriptions have been filled in 2010, according to data from health information company IMS Brogan.
“Osteoporosis is an extremely common disease,” said Shane. It is associated with fractures of the hip, spine and forearm. “These drugs have been the first line approach to the management and efforts to prevent these (common) fractures.”
She is in Toronto for the American Society of Bone and Mineral Research annual meeting this weekend, which will bring together bone experts from around North America.
On Saturday, a task force will present its recommendations regarding bisphosphonates and “atypical fractures.” Shane is a member of the task force that studied 310 people with thigh fractures in the United States beginning in 2009. Of those, 295 had taken bisphosphonates.
Bisphoshonates have been on the U.S. market for about 15 years, said Shane, but problems with fractures only surfaced about three years ago.
“We think they’re related to long-term use of bisphosphonates,” she said.
The drugs are safe, said Khan. They improve bone density and reduce the risk of spine, hip and forearm fractures.
“We want to be careful, especially for people who are using these drugs for more than five years,” she said.
Khan added some patients on bisphosphonates experience upper thigh and groin pain. These symptoms can be warning signs of an upcoming thigh fracture, she said, so must be reported to a doctor right away.
An osteoporosis patient named Diane Merrill posted on the “Better Bones” blog that she suffered upper thigh and groin pain for several weeks before getting an x-ray.
“The diagnosis was a stress fracture in the upper right femur. One week later . . . I got up from my kitchen table, turned, my leg gave way and I fell to the floor. It was a transverse fracture,” she wrote. “I took Fosamax for 5 years.”
Shane said it is important patients not stop taking the drug.
“Many more fractures are prevented than caused by bisphosphonates,” she said. “We do think that these (thigh fractures) are related to bisphosphonates. We don’t understand quite yet why.”
Health Canada has also announced the weight loss drug sibutramine, known by the brand name Meridia, has been pulled off the market.
Abbott Laboratories voluntarily recalled Meridia Wednesday, after a study found “risk of serious cardiovascular events associated with sibutramine use in patients with heart problems.” According to Health Canada, patients with heart problems had been advised not to take the drug since it first came on the market in 2000.

10 noviembre, 2009

Mayor mortalidad en enfermos de Alzheimer que toman antipsicoticos



La revista The Lancet Neurology publicó un amplio estudio en el que se ha encontrado un aumento de la mortalidad en relación con la toma de antipsicóticos en pacientes con enfermedad de Alzheimer.
Los datos de varios estudios controlados con placebo han llevado a la preocupación acerca de una mayor mortalidad en pacientes con enfermedad de Alzheimer a los que se les han prescrito antipsicóticos. Sin embargo, tales estudios han sido de 12 semanas de duración, y no se conocían datos de mortalidad en ensayos con placebo a largo plazo.
Los participantes, 165 enfermos de Alzheimer institucionalizados, fueron asignados aleatoriamente entre octubre de 2001 y diciembre de 2004 para continuar recibiendo su tratamiento antipsicótico durante 12 meses, o para recibir placebo en su lugar. El primer dato de salida fue la mortalidad a los 12 meses, llevándose a continuación un seguimiento telefónico para establecer qué sujetos continuaban con vida 24 meses más tarde del reclutamiento del último participante (entre 24 y 54 meses de rango). Las causas de muerte fueron obtenidas de los certificados de defunción.
Se encontró una reducción de la supervivencia en los pacientes que continuaron tomando antipsicóticos en relación con los que tomaron placebo. La probabilidad acumulada de supervivencia durante los 12 primeros meses fue del 70% para los sujetos que tomaron antipsicóticos, frente al 77% para los sujetos a los que se les administró placebo en su lugar.
Las diferencias fueron más pronunciadas entre el grupo con antipsicóticos y el grupo con placebo durante los periodos de seguimiento más allá de los 12 meses, siendo muy evidentes en puntos de corte específicos: 46% frente a 71% a los 24 meses, y 30% frente a 59% a los 36 meses, respectivamente.
En base a estos resultados, los autores interpretan que:
«Existe un riesgo aumentado de mortalidad en pacientes con enfermedad de Alzheimer que están tomando medicación antipsicótica; estos resultados resaltan aún más la necesidad de buscar alternativas menos peligrosas para el tratamiento a largo plazo de los síntomas neuropsiquiátricos en estos pacientes».
Referencia bibliográfica: Clive Ballard, Maria Luisa Hanney, Megan Theodoulou, Simon Douglas, Rupert McShane, Katja Kossakowski, Randeep Gill, Edmund Juszczak, Ly-Mee Yu, Robin Jacoby, for the DART-AD investigators. The dementia antipsychotic withdrawal trial (DART-AD): long-term follow-up of a randomised placebo-controlled trial. The Lancet Neurology 2009; Digital Object Identifier (DOI):10.1016/S1474-4422(08)70295-3.

Mayor mortalidad en enfermos de Alzheimer que toman antipsicoticos


La revista The Lancet Neurology publicó un amplio estudio en el que se ha encontrado un aumento de la mortalidad en relación con la toma de antipsicóticos en pacientes con enfermedad de Alzheimer.
Los datos de varios estudios controlados con placebo han llevado a la preocupación acerca de una mayor mortalidad en pacientes con enfermedad de Alzheimer a los que se les han prescrito antipsicóticos. Sin embargo, tales estudios han sido de 12 semanas de duración, y no se conocían datos de mortalidad en ensayos con placebo a largo plazo.
Los participantes, 165 enfermos de Alzheimer institucionalizados, fueron asignados aleatoriamente entre octubre de 2001 y diciembre de 2004 para continuar recibiendo su tratamiento antipsicótico durante 12 meses, o para recibir placebo en su lugar. El primer dato de salida fue la mortalidad a los 12 meses, llevándose a continuación un seguimiento telefónico para establecer qué sujetos continuaban con vida 24 meses más tarde del reclutamiento del último participante (entre 24 y 54 meses de rango). Las causas de muerte fueron obtenidas de los certificados de defunción.
Se encontró una reducción de la supervivencia en los pacientes que continuaron tomando antipsicóticos en relación con los que tomaron placebo. La probabilidad acumulada de supervivencia durante los 12 primeros meses fue del 70% para los sujetos que tomaron antipsicóticos, frente al 77% para los sujetos a los que se les administró placebo en su lugar.
Las diferencias fueron más pronunciadas entre el grupo con antipsicóticos y el grupo con placebo durante los periodos de seguimiento más allá de los 12 meses, siendo muy evidentes en puntos de corte específicos: 46% frente a 71% a los 24 meses, y 30% frente a 59% a los 36 meses, respectivamente.
En base a estos resultados, los autores interpretan que:
«Existe un riesgo aumentado de mortalidad en pacientes con enfermedad de Alzheimer que están tomando medicación antipsicótica; estos resultados resaltan aún más la necesidad de buscar alternativas menos peligrosas para el tratamiento a largo plazo de los síntomas neuropsiquiátricos en estos pacientes».
Referencia bibliográfica: Clive Ballard, Maria Luisa Hanney, Megan Theodoulou, Simon Douglas, Rupert McShane, Katja Kossakowski, Randeep Gill, Edmund Juszczak, Ly-Mee Yu, Robin Jacoby, for the DART-AD investigators. The dementia antipsychotic withdrawal trial (DART-AD): long-term follow-up of a randomised placebo-controlled trial. The Lancet Neurology 2009; Digital Object Identifier (DOI):10.1016/S1474-4422(08)70295-3.

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