| Magnetic Resonance Imaging scan of a head. (Photo credit: Wikipedia) |
Resumen
Desde la introducción de la resonancia magnética como técnica diagnóstica, el número de pacientes expuestos a campos electromagnéticos
ha aumentado drásticamente. No obstante, actualmente se desconocen los
riesgos que el uso de esta técnica puede tener sobre los pacientes. El
objetivo de esta revisión es aportar los resultados obtenidos en los
experimentos más relevantes llevados a cabo en los últimos años.
Efectos adversos de la resonancia magnética
Juan José Delgado Moraleda. Estudiante de la Facultad de Medicina y Odontología. Universidad de Valencia (España).
Palabras clave: resonancia magnética, campos electromagnéticos, efectos adversos, efectos biológicos.
Key Words: magnetic resonance imaging, electromagnetic fields, adverse effects, biological effects.
Palabras clave: resonancia magnética, campos electromagnéticos, efectos adversos, efectos biológicos.
Abstract
Since the introduction of magnetic
resonance imaging as a diagnostic technique, the number of people
exposed to electromagnetic fields has increased dramatically.
Nevertheless, nowadays risks of using this technique are unknown. The
aim of this review is to provide the results of the most important
experiments been developed last years.
Key Words: magnetic resonance imaging, electromagnetic fields, adverse effects, biological effects.
Introducción
Los seres humanos estamos expuestos a
fuentes de radiación tanto ionizante como no ionizante de fuente natural
o de fuente producida por el hombre.
La radiación ionizante de origen humano ha aumentado mucho en los últimos años. Un estudio
de Picano (1) realizado en 2004 ha demostrado que en el año 1987 la
radiación artificial suponía la quinta parte de la radiación natural.
Sin embargo, cuando se escribió el trabajo,
los niveles de radiación artificial prácticamente alcanzaban a los de
la radiación natural. Es decir, actualmente la población estudiada está
sometida al doble de radiación de la que estaría sometida de forma
natural. Esta sobreexposición a radiación se debe fundamentalmente al
uso de radiaciones ionizantes para el diagnóstico médico.
Actualmente, se usan además técnicas de
imagen que no emplean radiaciones ionizantes, como la resonancia
magnética nuclear. Esto podría conseguir disminuir el uso de técnicas
que emplean radiaciones ionizantes, pero puede hacer aparecer nuevos efectos secundarios característicos de este tipo de técnicas de imagen.
No se conoce con certeza cuáles pueden
ser los efectos secundarios del uso de fuerza electromagnética en el
radiodiagnóstico. Un estudio (2) realizado por Simi et al. en 2008
muestra que el campo electromagnético
generado provoca la aparición de micronúcleos en las células sometidas a
ese campo y su número es dependiente de la intensidad del campo
magnético. No obstante, según este mismo estudio, unos días después
aparentemente todas las células vuelven a presentar el mismo número de
micronúcleos que antes de ser sometidas al campo magnético. Otros
estudios, como el realizado por Bonassi et al en 2007 (3) muestran que
dichos micronúcleos se asocian con los eventos tempranos de la
carcinogénesis, por lo que se sugiere su futuro uso como marcadores
precoces de cáncer.
En la presente revisión se presentarán
los resultados obtenidos en estudios llevados a cabo en los últimos años
para intentar dilucidar si es cierto que la resonancia magnética puede
tener efectos nocivos para el ser humano y, de ser así, cuál es su
alcance.
Espectro electromagnético
El espectro electromagnético comprende
un conjunto de radiaciones. Las de mayor frecuencia y, por tanto, de
mayor energía, son las radiaciones ionizantes. Con menor frecuencia se
encuentran las radiaciones ultravioleta, las que conforman el espectro
visible y las infrarrojas. Menos frecuencia tienen las radiaciones
implicadas en la obtención de imágenes por resonancia magnética:
radiofrecuencia, radiación de frecuencia intermedia y la radiación de
frecuencia extremadamente baja.
Efectos biológicos de MRI
La resonancia magnética nuclear se ha considerado hasta el momento una tecnología segura, pues se considera que efectúa un cambio en la posición de los átomos, sin afectar a su estructura.
Sin embargo, hay riesgos que se pueden
derivar de la exposición a los tres tipos de radiaciones que se utilizan
en la resonancia magnética: el campo magnético estático, el campo
magnético variable y los pulsos de radiofrecuencia.
Campos electromagnéticos estáticos
La seguridad de los campos magnéticos
estáticos se ha discutido desde hace más de un siglo. En 1921 Drinker y
Thompson (4) realizaron algunos experimentos para averiguar los posibles
efectos de los campos electromagnéticos estáticos sobre los trabajadores expuestos a ellos en su trabajo. Según sus conclusiones, los campos electromagnéticos no tienen efecto alguno en la salud humana.
A partir de la década de 1980, debido a
que comenzó a utilizarse esta tecnología en el ámbito de la imagen
médica, se renovó el interés por conocer sus efectos sobre el cuerpo
humano. Una revisión realizada por Schenck et al en el año 2000 (5)
sugiere que es muy difícil probar los efectos biológicos de los campos
magnéticos estáticos, con la excepción de la orientación de las
partículas que poseen propiedades magnéticas, aunque hay estudios que lo han logrado con partículas como la hemoglobina o los radicales libres (6).
Concretamente, con respecto al metabolismo
del hierro, estas propiedades magnéticas se han podido emplear
precisamente para el estudio de enfermedades. Se sabe que la ferritina
cuando se fragmenta pasa a formar hemosiderina y que ésta no es soluble
en agua, a diferencia de la ferritina. Por esta razón puede quedar
depositada en tejidos tales como el cerebro o el hígado. Así, se ha
demostrado un aumento del hierro depositado en los tejidos en
enfermedades neurodegenerativas (7), como el Alzheimer o el Parkinson, o en enfermedades que afectan al hígado (8), como la hemocromatosis o la talasemia mayor.
Según los estudios, los campos
electromagnéticos estáticos no poseen efectos secundarios para la salud
humana, a excepción de algunos de poca importancia como náuseas, vértigo
y sensación de sabor metálico (9).
Según la última guía clínica de la
International Commission on Non-Ionizing Radiation Protection (ICNIRP)
(10), que ha revisado estudios sobre este asunto realizados tanto in
vivo como in vitro, ha determinado las cantidades máximas de radiación
electromagnética a las que está recomendado exponerse en el ámbito laboral y para el público general. Según sus conclusiones, para la exposición ocupacional, los niveles máximos serían de dos teslas para la cabeza y el tronco, mientras que serían
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