25 enero, 2020
Calculadora Evalmed
29 junio, 2011
Nuevo método para elaborar corredores endémicos
Revista Panamericana de Salud Pública
versión ISSN 1020-4989
Rev Panam Salud Publica vol.29 no.5 Washington mayo 2011
Nuevo método para elaborar corredores endémicos
New method for determining endemic levels
Pablo Wenceslao OrellanoI; Julieta Itatí ReynosoII
IDepartamento de Epidemiología, Ministerio de Salud de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, Argentina. La correspondencia se debe dirigir a Pablo Wenceslao Orellano. Correo electrónico: porellano@gmail.com
IIDirección de Epidemiología, Ministerio de Salud de la Nación, Buenos Aires, Argentina
RESUMEN OBJETIVO: Diseñar un instrumento para elaborar corredores o canales endémicos mediante cálculos sencillos y, en el caso de enfermedades transmisibles, identificar y estimar parámetros relacionados con la dinámica de la transmisión.
MÉTODOS: Se obtuvieron parámetros para elaborar una curva teórica de incidencia esperada, basada en el modelo logístico de crecimiento. Los parámetros se estimaron por medio de una regresión no lineal, a partir de datos de incidencia acumulada de los cinco años anteriores. Se tomó como ejemplo la incidencia semanal acumulada de casos de enfermedad tipo influenza para Argentina en 2009 y se la comparó con la serie de casos de 2004 a 2008 para construir los canales endémicos acumulados y no acumulados.
RESULTADOS: De acuerdo a los canales endémicos acumulados obtenidos, el país entró en zona de brote a partir de la semana dos. El máximo número esperado de casos o capacidad de carga (K) de acuerdo a los datos de años previos fue de 1 090 660. Considerando los corredores no acumulados, la situación de brote se presentó en 34 de las 51 semanas. Se estimó un rango para la tasa básica de reproducción (R0) de 1,05 a 1,13 para el período no epidémico 2004–2008.
CONCLUSIONES: El nuevo método permitió elaborar canales endémicos de una manera sencilla, con la obtención de parámetros importantes para la transmisión. Si bien tiene limitaciones, entre ellas que la ecuación utilizada es más útil para evaluar enfermedades con un ciclo anual marcado y menos exacta para ciclos menores de un año, puede ser considerado como una alternativa valiosa para elaborar corredores endémicos y una nueva contribución al estudio de brotes epidémicos en los niveles locales de vigilancia de la salud.
Palabras clave: Modelos epidemiológicos; técnicas de apoyo para la decisión; brotes de enfermedades; subtipo H1N1 del virus de la influenza A; Argentina.
ABSTRACT
OBJECTIVE: Design an instrument for determining endemic levels or ranges using simple calculations; identify and estimate the parameters related to the dynamic transmission of communicable diseases.
METHODS: The parameters for establishing a theoretical curve of expected incidence based on the logistic growth model were identified. The parameters were estimated by nonlinear regression based on the cumulative incidence data from the previous five years. The weekly cumulative incidence of cases of influenza-like illness in Argentina in 2009 was used as an example. It was compared to the 2004–2008 case series in order to determine the cumulative and non-cumulative endemic levels.
RESULTS: According to the cumulative endemic levels identified, the country entered the outbreak area in week 2. The data from previous years showed that the maximum expected number of cases or carrying capacity (K) was 1 090 660. When the non-cumulative levels were considered, the outbreak was present in 34 out of 51 weeks. A range of 1.05 to 1.13 was estimated for the basic reproductive rate (R0) in the non-epidemic period from 2004–2008.
CONCLUSIONS: The new method facilitated the determination of endemic levels using a simple procedure with the identification of parameters that are important for transmission. Although it has limitations such as the fact that the equation used is more appropriate for evaluating diseases with a pronounced annual cycle and less accurate for cycles of less than 1 year, it can be considered a valuable alternative method for determining endemic ranges and a new contribution to the study of epidemic outbreaks at local health surveillance levels.
Key words: Epidemiologic models; decision support techniques; disease outbreaks; influenza A virus, H1N1 subtype; Argentina.
Los corredores o canales endémicos son una herramienta de amplio uso en vigilancia epidemiológica que sirve para establecer los valores esperados de incidencia de una enfermedad en un tiempo y un lugar determinados. Estos valores se fijan a partir del registro de una serie temporal de 5 a 10 años previos al año que se desea evaluar, con valores medios y rangos o intervalos calculados para una unidad de tiempo determinada, que usualmente es de 7 días y se define como semana epidemiológica. Cuando la curva de incidencia del año en curso sobrepasa el valor esperado o habitual de casos, se considera que hay brote o epidemia.
De los distintos métodos que se han desarrollado para elaborar corredores endémicos, el más simple consiste en diagramar el número máximo y mínimo de casos, y confeccionar de esta manera una banda, por encima de la cual se considera en área de brote. Pueden utilizarse también la mediana y los cuartiles de la incidencia por unidad de tiempo (meses o semanas), para generar una figura con cuatro áreas definidas como zona de éxito, de seguridad, de alerta y de epidemia. Se puede encontrar una adecuada introducción a la evolución de estos métodos en el estudio de Bortman, donde además se desarrolla un método numérico más complejo para generar con datos empíricos un gráfico con las cuatro áreas mencionadas (1). Este método incorpora las medias geométricas de las tasas y su desviación estándar para estimar los intervalos de confianza que determinarán los valores extremos.1 Desde su publicación original en 1999 y hasta la actualidad, el modelo de Bortman ha significado un invaluable aporte a la vigilancia epidemiológica para el monitoreo de situaciones de brotes epidémicos, y es utilizado regularmente por las oficinas locales y nacionales que analizan datos de salud en Argentina y otros países de la Región.
La confección de una curva esperada de casos a partir de datos empíricos de incidencia de años previos, sin realizar supuestos teóricos que permitan identificar parámetros, implica que la curva esperada de incidencia (con sus intervalos de confianza) puede tener incluidos valores relacionados con fluctuaciones estacionales, mensuales o de períodos de tiempo variables, que no necesariamente representan variaciones relevantes para la dinámica de la enfermedad. Es decir que los métodos enunciados generan curvas que se encuentran sujetas a la posibilidad de grandes variaciones en la incidencia entre una semana y la siguiente, dificultando así el análisis y la interpretación.
En un estudio sobre mortalidad por neumonía e influenza publicado en 1967, Serfling y Sherman aplicaron un método para la confección de canales endémicos que considera el exceso de mortalidad como un indicador de epidemia, construyendo la curva de valores esperados de mortalidad con sustento teórico y de un modo más complejo (2). Este modelo discrimina la tendencia secular mediante un término lineal y las variaciones estacionales con términos que incluyen senos y cosenos, excluyendo la variación aleatoria de los canales endémicos. Tal construcción teórica permite elaborar canales más precisos, toda vez que reduce la confusión debida a variaciones aleatorias sin importancia para la transmisión. Martínez y colaboradores, por su parte, presentan un enfoque de vigilancia epidemiológica que diseña canales endémicos a partir de una modificación del modelo estadístico de Serfling (3). Este método, a diferencia del de Bortman, tiene la limitación de requerir una capacidad de cálculo avanzado, con programas no siempre disponibles por las unidades locales de vigilancia encargadas de analizar los datos.
En realidad ninguno de los modelos empíricos mencionados permite estimar parámetros que expliquen la dinámica de transmisión de una enfermedad. Por ejemplo, no revelan la tasa básica de reproducción (R0), parámetro que representa el número medio de casos secundarios de la enfermedad que pueden iniciarse por contagio a partir de una sola persona infectada. Si el R0 es menor que 1, cada persona infectada generará en promedio menos de una nueva persona infectada, por lo cual puede estimarse que la infección tenderá a la extinción. Si el R0 es mayor que 1, la enfermedad tiene la capacidad de expandirse entre la población susceptible. En este sentido, el objetivo del presente trabajo fue diseñar un instrumento para elaborar corredores o canales endémicos mediante cálculos sencillos y, en el caso de las enfermedades transmisibles, identificar y estimar parámetros relacionados con la dinámica de la transmisión.
MATERIALES Y MÉTODOS
Elaboración de la curva teórica de casos acumulados
El método utiliza como datos de entrada la incidencia acumulada a la semana t de la enfermedad en estudio durante el año que se desea evaluar (Ax(t)) y los 5 años anteriores (Axt–1(t) .... Ax–5(t)). En un primer paso se construye la incidencia acumulada esperada (AEx(t)) del año a evaluar, para cada semana, como el promedio de la incidencia en los 5 años previos considerados, según la siguiente ecuación:
Una alternativa de más fácil acceso es utilizar el componente Solver del pro-grama Excel de Microsoft, que usa un código de optimización no lineal (método GRG2) (7). Con objeto de facilitar la aplicación del método, los autores han desarrollado un archivo del programa Excel, versión 97 o posterior, que permite realizar los cálculos en forma sencilla e incluye una macro para estimar los corredores de manera automática, así como un instructivo para optar por el sistema no automático.2
Dado que en todos los programas la resolución de la ecuación no lineal se alcanza por medio de un procedimiento iterativo, los valores iniciales de los parámetros deben proveerse siempre al inicio de la primera iteración. Si bien en la mayoría de los escenarios cualquier valor inicial de los parámetros puede funcionar correctamente, se propone utilizar valores iniciales estándar con el fin de uniformar las estimaciones finales. Estos valores corresponden a la incidencia esperada en la semana 1 y en la semana 52, y una tasa intrínseca de crecimiento nula, lo que equivaldría a un R0 = 1 (sin expansión de la enfermedad):
Kinicial = AEx,t=52
TA0 inicial = AEx,t=1
r0 inicial = 0
Cálculo de los intervalos de confianza para la curva
La curva obtenida representa una estimación de la incidencia teórica de casos por semana, a partir de la incidencia observada en los 5 años anteriores, y está determinada por los valores de tres parámetros: r0, TA0 y K. El primero, la tasa intrínseca de crecimiento, corresponde a la velocidad de aparición de nuevos casos de la enfermedad y en el presente método se supone como invariante para la obtención de curvas que representen los intervalos de confianza inferior y superior respecto al valor medio. Por lo tanto, para la confección de estas curvas se variarán los valores de los parámetros TA0 y K, que corresponden al número inicial de casos y al número máximo posible. De esta manera, pueden reconocerse tres curvas teóricas de incidencia:
TA(t) = K × TA0 / ((K – TA0) e–r0 × t + TA0)
TAsup (t) = Ksup × TA0 sup / ((Ksup – TA0 sup) e–r0 × t + TA0 sup)
TAinf(t) = Kinf × TA0inf / ((Kinf – TA0inf) e–r0 × t + TA0inf)
Las últimas dos ecuaciones dependen de la obtención de los nuevos parámetros TA0sup, Ksup, TA0inf y Kinf, ya que el parámetro r0 se mantiene constante para las tres curvas.
Para obtener los parámetros TA0 y K superior e inferior (TA0sup, TA0inf, Ksup y Kinf) a partir de los valores de TA0 y K antes estimados, se utilizó el mismo concepto que en la construcción de umbrales epidémicos del modelo estadístico de Serfling (2), que crea un límite superior equivalente al valor estimado más 1,64 desviaciones estándar (DE) de los años anteriores considerados, un valor que la experiencia ha demostrado útil para distinguir los incrementos epidémicos de la variación aleatoria. Los parámetros TA0 y K superior e inferior se obtienen de la siguiente forma:
Ksup = K + (1,64 × DEt=52)
Kinf = K – (1,64 × DEt=52)
TA0sup = TA0 + (1,64 × DEt=1)
TA0inf = TA0 – (1,64 × DEt=1)
Para estimar los parámetros TA0 superior e inferior se utiliza la menor DE de la curva de incidencia esperada, que corresponde a la semana 1 (DEt=1), mientras que para los parámetros K superior e inferior se utiliza la semana 52 (DEt=52), que es la de mayor DE.
Construcción de los canales endémicos acumulados
Para la construcción de los canales, se utilizan los valores teóricos de TA(t), TA(t) superior y TA(t) inferior. Estas tres curvas dan lugar a la conformación de cuatro zonas, utilizándose las mismas que en el estudio de Bortman (1):
Zona de éxito: por debajo de la curva inferior.
Zona de seguridad: entre la curva inferior y la media.
Zona de alerta: entre la curva media y la superior.
Zona de epidemia: por encima de la curva superior.
Para determinar si, en una semana dada, un área se encuentra ante una situación de epidemia, la curva de casos acumulados observada para el año en estudio debe estar por encima de la curva teórica superior.
Cálculo de parámetros clave para la transmisión
La elaboración de curvas teóricas per-mite, además de obtener canales endémicos, estimar parámetros que revisten gran importancia para la caracterización de la dinámica de las enfermedades transmisibles en un sitio y un tiempo determinados. Dos de los parámetros estimados —el TA0 y el K— representan, respectivamente, el número de casos con que comienza la notificación de la enfermedad en el año y el número máximo de casos acumulados que es posible alcanzar. Asimismo, el parámetro r0 (tasa intrínseca de crecimiento) representa la velocidad con que aumenta el número de casos a lo largo del año en base semanal (semanas–1). A partir de este parámetro, y conociendo el intervalo serial (IS) de la enfermedad, se puede calcular el número reproductivo básico o tasa reproductiva básica (R0). La relación entre r0, IS y R0 puede observarse en la siguiente ecuación (8):
R0 = e(r0 × IS)
Es necesario señalar que la tasa intrínseca de crecimiento y el IS deben tener unidades comparables entre sí (p. ej. semanas o días).
Alternativas del modelo para la elaboración de canales endémicos
El mismo método puede ser utilizado para distintas escalas temporales (p. ej. en base mensual o cuatri-semanal) así como también pueden utilizarse —para la estimación de la incidencia— los promedios de 7 ó 10 años previos. Más aún, es posible realizar los canales endémicos para la incidencia semanal no acumulada en lugar de la acumulada, simplemente restando los valores de AEx y TA(t) entre una semana y la semana previa. Este cálculo genera los canales endémicos a partir de la semana 2 y hasta la 52.
Aplicación del método en una enfermedad tipo influenza
Para ejemplificar el uso del modelo, se evaluó la transmisión de enfermedad tipo influenza de acuerdo a las notificaciones del sistema nacional de vigilancia epidemiológica de Argentina durante 2009, cuando la pandemia de influenza H1N1 afectó a todas las provincias de este país y el nuevo virus dio cuenta de 80% de todos los casos de influenza notificados (9). Los canales endémicos fueron elaborados utilizando los casos acumulados notificados entre 2004 y 2008 en el mismo sistema. Los cálculos se realizaron en el programa Excel, con el archivo desarrollado por los autores para tal fin. Además de los canales endémicos acumulativos, se realizaron los canales de incidencia semanal no acumulada para la misma enfermedad y los mismos períodos de tiempo considerados. Se realizó un análisis de consistencia entre el nuevo método y el modelo de Bortman, considerando el número de semanas detectadas por cada procedimiento como elevadas por encima del umbral de brote epidémico (semanas en brote), en los corredores de incidencia semanal no acumulada. Se calculó el índice kappa mediante el programa Epidat 3.0.
RESULTADOS
De acuerdo a los datos notificados por el sistema nacional de vigilancia epidemiológica de Argentina para 2004–2008, se estimó una curva teórica esperada con un número inicial (TA0) de 7 708 casos de enfermedad tipo influenza y un máximo posible de casos acumulados (K) de 1 090 660. En las figuras 1 y 2 se presentan los resultados gráficos de los corredores endémicos generados por el nuevo método, tanto para la incidencia acumulada como para la no acumulada. La tasa intrínseca de crecimiento (r0) se estimó en 0,20; como no se contó con el valor del intervalo serial, se utilizó un rango de 1,6–4,3 días (ó 0,23–0,61 semanas) de acuerdo con datos de fuentes bibliográficas y de estimaciones teóricas y empíricas realizadas sobre ese parámetro (10–17).
Con estos valores se calculó una tasa reproductiva básica (R0) en un rango de 1,05 a 1,13. En el cuadro 1 se observan los valores obtenidos para los diferentes parámetros con el nuevo método, comparados con los calculados por el modelo de Bortman. Al utilizar el criterio planteado —por el nuevo método— para evaluar las diferentes zonas de riesgo indicadas por la curva de incidencia acumulada, el país se encontró en situación de brote epidémico en la semana número dos. Cuando se consideraron los corredores endémicos no acumulados, la situación de brote se observó en 34 de las 51 semanas analizadas. Tomando en cuenta el número de semanas consideradas bajo situación de brote para uno y otro método en la curva de incidencia no acumulada, se calculó un índice kappa de –0,05 (intervalo de confianza de 95%: –0,26–0,17) (cuadro 2).
DISCUSIÓN
El nuevo método permitió elaborar los corredores endémicos de enfermedad tipo influenza de Argentina de una manera sencilla, facilitando la obtención de parámetros de relevancia para la transmisión de la enfermedad. Para el análisis de la incidencia acumulada de 2009, el nuevo método indicó la entrada en la zona epidémica con una semana de retraso respecto del método de Bortman, lo que implica una menor sensibilidad en los momentos iniciales de la transmisión. Por el contrario, al tener en cuenta los corredores para la incidencia no acumulada, se detectaron 18 semanas más que las estimadas por el método de Bortman. De acuerdo al valor del índice kappa calculado, la consistencia entre ambos procedimientos es pobre, reforzando la idea de que la información aportada difiere entre ambos (18).
La obtención de las curvas teóricas permite indicar límites sin variaciones aleatorias, cuyo efecto es más evidente en la figura de incidencia semanal no acumulada. Mientras que el nuevo método permite confeccionar curvas en forma de campana, el modelo de Bortman lleva a la obtención de curvas con bordes aserrados, lo que podría ser consecuencia de patrones aleatorios.
A través del modelo de Bortman es posible estimar el número esperado de casos acumulados en la semana 1 y en la 52 —la última del año. Con el nuevo método, además de esta estimación, también se pueden obtener dos parámetros de naturaleza más teórica o conceptual, como son el número de casos a la semana cero (TA0) y el máximo número posible de casos (K) o capacidad de carga máxima de casos para el lugar, de acuerdo a la curva teórica. Adicionalmente, el nuevo método permitió calcular la tasa intrínseca de crecimiento (r0) y el número reproductivo básico (R0).
Sobre el segundo parámetro, la literatura ofrece diversas estimaciones realizadas tanto de modo teórico como empírico para la influenza. Según estas fuentes, el R0 estaría comprendido en un rango de 1,2 y 2,0 (13, 14, 19–23). Sin embargo, estas estimaciones fueron hechas con datos de incidencia en el contexto de brotes epidémicos, muchos de ellos durante la pandemia de influenza H1N1 de 2009, por lo cual estos valores de R0 no deberían ser considerados como parámetros representativos para un corredor endémico. De hecho, el menor de estos valores (R0 = 1,2) fue estimado durante un brote en la comunidad de La Gloria, México, y correspondería al menor valor de R0 observado hasta el momento que permite la existencia de un brote (13). Estos datos son consistentes con la estimación del presente modelo de un R0 comprendido entre 1,05 y 1,13 para años no epidémicos, y reforzaría la idea de que con un R0 superior se daría paso a una situación de brote epidémico.
La metodología aquí propuesta tiene sin embargo varias limitaciones. En primer lugar, la posibilidad de que la ecuación de la curva logística empleada no sea la que mejor describa la dinámica de incidencia acumulada de la enfermedad en estudio. En este sentido, la ecuación es más útil para evaluar enfermedades con un ciclo anual marcado, mientras que sería menos exacta para ciclos menores a un año. Por otro lado, la estimación del parámetro R0 a partir del r0 tiene implícitas limitaciones, como las fluctuaciones estocásticas de la incidencia durante los comienzos de la transmisión y el hecho de que esta estimación dependa fuertemente del modelo de cálculo utilizado para relacionar ambos parámetros (8).
La resolución de la ecuación no lineal planteada por el método presenta además variaciones relacionadas con la forma en que se obtienen los parámetros, dado que los métodos iterativos dependen muchas veces de los parámetros iniciales elegidos para correr el modelo y de los algoritmos de cálculo utilizados. Dado que variaciones en estos puntos pueden llevar a diferencias en los parámetros obtenidos, es importante la estandarización de los procedimientos empleados. La utilización de ecuaciones no lineales presenta también otras dificultades, ya que obliga a un mayor desarrollo matemático y al empleo de programas estadísticos más específicos, que no son accesibles en forma gratuita ni son de uso común en los niveles locales encargados de los análisis de vigilancia. A este respecto, la elaboración de un archivo para utilizar en el programa Microsoft Excel representa una ayuda importante, siendo este de amplia distribución. Es esperable que si el método es juzgado como una herramienta útil para el apoyo de los sistemas de vigilancia, sea posible su incorporación en programas de distribución libre y uso común en vigilancia epidemiológica como el Epidat u otros. No obstante, aun con las limitaciones enumeradas, este método puede ser considerado como una alternativa valiosa para la elaboración de corredores endémicos respecto a otros modelos y una nueva contribución al estudio de brotes epidémicos en los niveles locales de vigilancia de la salud.
REFERENCIAS
1. Bortman M. Elaboración de corredores o canales endémicos mediante planillas de cálculo. Rev Panam Salud Publica. 1999;5(1):1–8. [ Links ]
2. Serfling RE, Sherman IL, Houseworth WJ. Excess pneumonia-influenza mortality by age and sex in three major influenza A2 epidemics, United States, 1957–58, 1960 and 1963. Am J Epidemiol. 1967;86(2):433–41. [ Links ]
3. Martínez R, Alonso A, Díaz JC, Comas T, Castañeda JO. Vigila: un instrumento para la vigilancia epidemiológica de enfermedades transmisibles. Rev Cubana Med Trop. 1999; 51(1):38–45. [ Links ]
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Manucrito recibido el 12 de agosto de 2010.
Aceptado para publicación, tras revisión, el 3 de febrero de 2011.
1. Este método se puede utilizar a través de hojas de cálculo de Excel y mediante el Epidat, programa de distribución libre desarrollado por la Consellería de Sanidade de la Xunta de Galicia y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) para el análisis epidemiológico.
2. Estos archivos pueden solicitarse por correo electrónico al autor de correspondencia.
07 mayo, 2009
Gripe, mentiras y juegos de video
Hambre en Sudán. Septiembre de 1998. Fotos de Gervasio Sánchez
Si buscamos datos de estos desastres que asuelan este mundo injusto en que vivimos podemos quedarnos de piedra: hay poca información porque estas verdaderas epidemias no venden diarios ni inciden en la atención radiofónica de los oyentes ni en la mirada compasiva de los televidentes. No nos preocupan porque no nos afectan.
Salvo excepciones la gripe porcina ha provocado un regusto por el sensacionalismo en todos los medios de comunicación. La alerta sanitaria, lógica al producirse en un país tan deficiente desde el punto de vista médico como México, ha sido reconvertida en una amenaza galáctica como si el mundo estuviese a punto de enfrentarse a un virus mutante capaz de convertirnos a todos en primos de los cinematográficos Lobezno y los X men.
Enferma de ébola en la Republica Democrática del Congo mayo de 1995 Foto de Gervasio Sánchez
El circo mediático ha cruzado una vez más la línea del pudor y ha vomitado en los principios básicos del periodismo. En vez de utilizar una vara de medir lógica, la prensa ha jugado a provocar la histeria colectiva. Todo con tal de vender papel, aunque fuese pura basura, mentiras radiofónicas o videos adulterados. Todo con tal de desviar la atención de problemas más graves que nos afectan.
Cada uno de los supuestos muertos por el virus de moda ha tenido más espacio mediático que decenas de miles de muertos por virus antiguos o enfermedades que deberían estar erradicadas si nuestras autoridades políticas o sanitarias tuviesen una pizca de vergüenza. O si nosotros tuviésemos la decencia de protestar por los verdaderos virus de destrucción masiva.
El virus más cansino de la historia ya que parece que sólo le gusta viajar en avión, “sin voluntad asesina”, tal como lo ha definido algún epidemiólogo, ha sido presentado como un criminal en serie dispuesto a matar a un ritmo de película de terror de serie B.
Casi todos los informativos de televisión o de radio o casi todas las crónicas escritas han destacado con ambigüedad calculada cifras adulteradas, casos personales que carecían de interés médico y han escondido las llamadas a la calma de los especialistas más sensatos.
Algunas crónicas parecían copiadas de mediocres novelas de ciencia ficción. Otras empezaban por la anécdota y el verdadero lead, la sensata idea de que estamos ante un globo hinchado mediático e irresponsable, aparecía perdido o sepultado bajo paladas de verborrea.
El virus le ha venido de perlas al gobierno de nuestra nación. De repente el desastre económico del último año se ha volatilizado. La semana en que se anunció el derrumbe histórico de nuestro producto interior bruto, con cifras de parados que nos permite regresar a la cola de Europa, se ha superado con un simulacro interpretado por el virus menos letal de la historia.
A la oposición tampoco le ha disgustado el entretenimiento. Sus crisis internas y sus corruptelas han quedado aparcadas hasta mejores tiempos. En vez de asumir unos previsibles costes políticos se han dedicado a desempolvar la artillería de cara a las elecciones europeas. Otra vez asistiremos al bochornoso espectáculo al que gobierno y oposición nos tienen acostumbrados desde hace varios años cada vez que se acerca una cita electoral.
Niño afgano afectado por malnutrición severa Kabul (Afganistán), agosto de 1996 Foto de Gervasio Sánchez
Más de ocho millones de personas mueren al año de hambre, un millón y medio de malaria y una cantidad parecida de tuberculosis. 900 millones de seres humanos sufren hambre extrema, más de 52 millones en América Latina.
Y como explica el diario Público en su edición del sábado 300.000 personas mueren al año por enfermedades o virus que “no generan alarma”. Por ejemplo, 70.000 de Leishmaniasis, 50.000 de Cisticercosis, 55.000 de Rabia.
Niños ruandeses afectados por el cólera. Goma (República Democrática del Congo), julio de 1994 Foto de Gervasio Sánchez
Y además las variantes de la gripe causan 3.000 muertos anuales en España.
¿Por qué todos estos muertos no tienen derecho a su minuto de gloria? Porque han fallecido fuera de la hora punta de los informativos y en lugares alejados de nuestras vidas y nuestras conciencias.
Fuente: Gervasio Sanchez
Gripe, mentiras y juegos de video
Hambre en Sudán. Septiembre de 1998. Fotos de Gervasio Sánchez
Si buscamos datos de estos desastres que asuelan este mundo injusto en que vivimos podemos quedarnos de piedra: hay poca información porque estas verdaderas epidemias no venden diarios ni inciden en la atención radiofónica de los oyentes ni en la mirada compasiva de los televidentes. No nos preocupan porque no nos afectan.
Salvo excepciones la gripe porcina ha provocado un regusto por el sensacionalismo en todos los medios de comunicación. La alerta sanitaria, lógica al producirse en un país tan deficiente desde el punto de vista médico como México, ha sido reconvertida en una amenaza galáctica como si el mundo estuviese a punto de enfrentarse a un virus mutante capaz de convertirnos a todos en primos de los cinematográficos Lobezno y los X men.
Enferma de ébola en la Republica Democrática del Congo mayo de 1995 Foto de Gervasio Sánchez
El circo mediático ha cruzado una vez más la línea del pudor y ha vomitado en los principios básicos del periodismo. En vez de utilizar una vara de medir lógica, la prensa ha jugado a provocar la histeria colectiva. Todo con tal de vender papel, aunque fuese pura basura, mentiras radiofónicas o videos adulterados. Todo con tal de desviar la atención de problemas más graves que nos afectan.
Cada uno de los supuestos muertos por el virus de moda ha tenido más espacio mediático que decenas de miles de muertos por virus antiguos o enfermedades que deberían estar erradicadas si nuestras autoridades políticas o sanitarias tuviesen una pizca de vergüenza. O si nosotros tuviésemos la decencia de protestar por los verdaderos virus de destrucción masiva.
El virus más cansino de la historia ya que parece que sólo le gusta viajar en avión, “sin voluntad asesina”, tal como lo ha definido algún epidemiólogo, ha sido presentado como un criminal en serie dispuesto a matar a un ritmo de película de terror de serie B.
Casi todos los informativos de televisión o de radio o casi todas las crónicas escritas han destacado con ambigüedad calculada cifras adulteradas, casos personales que carecían de interés médico y han escondido las llamadas a la calma de los especialistas más sensatos.
Algunas crónicas parecían copiadas de mediocres novelas de ciencia ficción. Otras empezaban por la anécdota y el verdadero lead, la sensata idea de que estamos ante un globo hinchado mediático e irresponsable, aparecía perdido o sepultado bajo paladas de verborrea.
El virus le ha venido de perlas al gobierno de nuestra nación. De repente el desastre económico del último año se ha volatilizado. La semana en que se anunció el derrumbe histórico de nuestro producto interior bruto, con cifras de parados que nos permite regresar a la cola de Europa, se ha superado con un simulacro interpretado por el virus menos letal de la historia.
A la oposición tampoco le ha disgustado el entretenimiento. Sus crisis internas y sus corruptelas han quedado aparcadas hasta mejores tiempos. En vez de asumir unos previsibles costes políticos se han dedicado a desempolvar la artillería de cara a las elecciones europeas. Otra vez asistiremos al bochornoso espectáculo al que gobierno y oposición nos tienen acostumbrados desde hace varios años cada vez que se acerca una cita electoral.
Niño afgano afectado por malnutrición severa Kabul (Afganistán), agosto de 1996 Foto de Gervasio Sánchez
Más de ocho millones de personas mueren al año de hambre, un millón y medio de malaria y una cantidad parecida de tuberculosis. 900 millones de seres humanos sufren hambre extrema, más de 52 millones en América Latina.
Y como explica el diario Público en su edición del sábado 300.000 personas mueren al año por enfermedades o virus que “no generan alarma”. Por ejemplo, 70.000 de Leishmaniasis, 50.000 de Cisticercosis, 55.000 de Rabia.
Niños ruandeses afectados por el cólera. Goma (República Democrática del Congo), julio de 1994 Foto de Gervasio Sánchez
Y además las variantes de la gripe causan 3.000 muertos anuales en España.
¿Por qué todos estos muertos no tienen derecho a su minuto de gloria? Porque han fallecido fuera de la hora punta de los informativos y en lugares alejados de nuestras vidas y nuestras conciencias.
Fuente: Gervasio Sanchez
Gripe, mentiras y juegos de video
Hambre en Sudán. Septiembre de 1998. Fotos de Gervasio Sánchez
Si buscamos datos de estos desastres que asuelan este mundo injusto en que vivimos podemos quedarnos de piedra: hay poca información porque estas verdaderas epidemias no venden diarios ni inciden en la atención radiofónica de los oyentes ni en la mirada compasiva de los televidentes. No nos preocupan porque no nos afectan.
Salvo excepciones la gripe porcina ha provocado un regusto por el sensacionalismo en todos los medios de comunicación. La alerta sanitaria, lógica al producirse en un país tan deficiente desde el punto de vista médico como México, ha sido reconvertida en una amenaza galáctica como si el mundo estuviese a punto de enfrentarse a un virus mutante capaz de convertirnos a todos en primos de los cinematográficos Lobezno y los X men.
Enferma de ébola en la Republica Democrática del Congo mayo de 1995 Foto de Gervasio Sánchez
El circo mediático ha cruzado una vez más la línea del pudor y ha vomitado en los principios básicos del periodismo. En vez de utilizar una vara de medir lógica, la prensa ha jugado a provocar la histeria colectiva. Todo con tal de vender papel, aunque fuese pura basura, mentiras radiofónicas o videos adulterados. Todo con tal de desviar la atención de problemas más graves que nos afectan.
Cada uno de los supuestos muertos por el virus de moda ha tenido más espacio mediático que decenas de miles de muertos por virus antiguos o enfermedades que deberían estar erradicadas si nuestras autoridades políticas o sanitarias tuviesen una pizca de vergüenza. O si nosotros tuviésemos la decencia de protestar por los verdaderos virus de destrucción masiva.
El virus más cansino de la historia ya que parece que sólo le gusta viajar en avión, “sin voluntad asesina”, tal como lo ha definido algún epidemiólogo, ha sido presentado como un criminal en serie dispuesto a matar a un ritmo de película de terror de serie B.
Casi todos los informativos de televisión o de radio o casi todas las crónicas escritas han destacado con ambigüedad calculada cifras adulteradas, casos personales que carecían de interés médico y han escondido las llamadas a la calma de los especialistas más sensatos.
Algunas crónicas parecían copiadas de mediocres novelas de ciencia ficción. Otras empezaban por la anécdota y el verdadero lead, la sensata idea de que estamos ante un globo hinchado mediático e irresponsable, aparecía perdido o sepultado bajo paladas de verborrea.
El virus le ha venido de perlas al gobierno de nuestra nación. De repente el desastre económico del último año se ha volatilizado. La semana en que se anunció el derrumbe histórico de nuestro producto interior bruto, con cifras de parados que nos permite regresar a la cola de Europa, se ha superado con un simulacro interpretado por el virus menos letal de la historia.
A la oposición tampoco le ha disgustado el entretenimiento. Sus crisis internas y sus corruptelas han quedado aparcadas hasta mejores tiempos. En vez de asumir unos previsibles costes políticos se han dedicado a desempolvar la artillería de cara a las elecciones europeas. Otra vez asistiremos al bochornoso espectáculo al que gobierno y oposición nos tienen acostumbrados desde hace varios años cada vez que se acerca una cita electoral.
Niño afgano afectado por malnutrición severa Kabul (Afganistán), agosto de 1996 Foto de Gervasio Sánchez
Más de ocho millones de personas mueren al año de hambre, un millón y medio de malaria y una cantidad parecida de tuberculosis. 900 millones de seres humanos sufren hambre extrema, más de 52 millones en América Latina.
Y como explica el diario Público en su edición del sábado 300.000 personas mueren al año por enfermedades o virus que “no generan alarma”. Por ejemplo, 70.000 de Leishmaniasis, 50.000 de Cisticercosis, 55.000 de Rabia.
Niños ruandeses afectados por el cólera. Goma (República Democrática del Congo), julio de 1994 Foto de Gervasio Sánchez
Y además las variantes de la gripe causan 3.000 muertos anuales en España.
¿Por qué todos estos muertos no tienen derecho a su minuto de gloria? Porque han fallecido fuera de la hora punta de los informativos y en lugares alejados de nuestras vidas y nuestras conciencias.
Fuente: Gervasio Sanchez
04 mayo, 2009
Buscando el origen de la gripe porcina
Según los últimos datos, el nuevo virus de la gripe que se está transmitiendo entre humanos tiene componentes genéticos de cepas humanas, aviares y de dos tipos de cerdos: euroasiáticos y americanos.
Tras su descubrimiento se le denominó 'gripe porcina', si bien aún no ha podido demostrarse su presencia en cerdos.
No es la primera vez que un virus de origen animal se detecta antes en los humanos. Los científicos encontraron por primera vez el virus del sida a principios de los 80 en una comunidad gay estadounidense, pero tardaron años en probar que el origen del VIH estaba en chimpancés africanos.
Según publica 'The New York Times', las autoridades mexicanas han inspeccionado visualmente varias granjas cercanas a La Gloria -donde podrían haberse producido los primeros casos- en busca de animales enfermos, pero no han encontrado evidencias aparentes de la enfermedad.
Sin embargo, los científicos alertan de que los cerdos podrían ser portadores del virus y no sufrir sus consecuencias, al igual que la cepa H5N1, la más agresiva de la gripe aviar, es capaz de matar a los pollos, pero no suele producir problemas graves a los patos.
Analizar muestras de los animales estabulados en La Gloria podría arrojar luz sobre el asunto, si bien es posible que ni siquiera estas piaras sean el origen del problema.
Otra de las cuestiones que preocupa a los científicos es saber cómo se ha producido la mezcla genética de dos razas de cerdos.
Según parece, la importación legal de cerdos entre continentes no es habitual, ya que, dado que estos animales pueden transmitir un gran número de enfermedades, se exigen múltiples trámites, pruebas e incluso cuarentenas.
La prensa estadounidense sugiere que la clave puede estar en un tráfico ilegal de estos animales.
El primer humano afectado
La comunidad científica no sólo está tratando de encontrar dónde se gestó el virus, sino también cuál fue el primer humano afectado.
Hasta hace pocos días, se daba por hecho de que el foco inicial estaba en México. De hecho, se ha sugerido que el niño mexicano Édgard Hernández podría ser el paciente 0. Sin embargo, desde Estados Unidos ya se ha puesto en duda esa hipótesis.
Los cuatro primeros casos confirmados se dividen equitativamente entre México y California. De hecho, parece que dos niños de este estado estadounidense enfermaron a finales de Marzo, varios días antes de los dos primeros casos mexicanos conocidos.
Pese a esto, muchas voces recuerdan que México ya detectó a mediados de marzo un ligero incremento de pacientes que acudían al médico por problemas respiratorios severos, como neumonía. Se ha comprobado que el virus detectado, el H1N1, puede provocar esta complicación.
Este ligero incremento no causó al principio mucha preocupación ya que cada año mueren aproximadamente 20.000 personas por neumonía en México.
El hecho de que la infección haya provocado muertes únicamente en México ha generado especulaciones sobre la posibilidad de que la cepa mexicana fuera distinta a la del resto del mundo. Sin embargo, la directora de investigación de la OMS, Marie Paule Kieny, ha remarcado que los virus detectados en México, Estados Unidos y Europa son iguales en un 99% de su genoma. "Podemos decir que son los mismos virus. No tenemos una explicación satisfactoria sobre por qué los síntomas son más graves en México que en otros países", ha afirmado.
29 octubre, 2008
Enfermedades a la carta
Fuente: El Pais.
El raloxifeno (Evista, de Lilly) reduce un 75% el riesgo de fractura en las mujeres posmenopáusicas. El ropirinol (Requip, de Glaxo) alivia el síndrome de las piernas inquietas, que afecta al 20% de la población, y el metilfenidato (Ritalina, de Novartis) mitiga el de hiperactividad, padecido por el 8% de los niños. Prolifera la disfunción sexual femenina, crece el trastorno bipolar, arrecia la osteopenia.
- La vacuna del papiloma ha sido la última envuelta en polémica
El uso de estadísticas sesgadas desvirtúa los estudios
El coste de los tratamientos puede ser desorbitado para lo que curan
La osteopenia o la disfunción sexual femenina están en el punto de mira
Las personas sanas son el objetivo de las campañas de mercadotecnia
Todo lo anterior es verdad. Pero no es toda la verdad, porque las estadísticas están anguladas: aunque sean técnicamente correctas, miran al problema desde una perspectiva artificiosa. Y son la clave del emergente debate sobre el "tráfico de enfermedades" (disease mongering).
"Tráfico de enfermedades" es una expresión muy cargada, y lo es de forma intencionada. Ha sido promovida por el periodista australiano Ray Moynihan, que ahora trabaja en la Escuela de Medicina y Salud Pública de la Universidad de Newcastle (Australia). Y quiere denunciar "la venta de enfermedades mediante la ampliación de las fronteras de lo patológico, a fin de abrir mercados para quienes venden y administran los tratamientos" (PLoS Medicine, mayo de 2008).
Aunque la expresión disease mongering ha sido malversada por el movimiento antipsiquiátrico y la secta de la Cienciología, el debate es serio y ha llegado a la literatura técnica. Y también a los responsables de la salud pública. La Consejería madrileña de Sanidad, por ejemplo, exigió el año pasado a las firmas Lilly y Procter & Gamble que suavizaran la promoción de sus fármacos (Evista y Actonel) para prevenir las fracturas.
"En Europa, las compañías farmacéuticas ya están comercializando sus medicamentos para prevenir las fracturas en mujeres con osteopenia [ligero déficit de masa ósea] y otras condiciones que, según sus cálculos, afectan a casi la mitad de las mujeres posmenopáusicas", afirma el médico Pablo Alonso, del departamento de Epidemiología Clínica y Salud Pública del hospital de Sant Pau.
Alonso es el autor principal de un estudio sobre el disease mongering y la osteopenia publicado este año por el British Medical Journal. Su conclusión es que "se han exagerado los riesgos de la osteopenia, y se han subvalorado los efectos secundarios de los fármacos". Se refiere a cuatro principios activos: raloxifeno, alendronato, risedronato y ranelato de estroncio.
Estos fármacos han probado su eficacia para prevenir las fracturas en las mujeres con osteoporosis. La cuestión es si hay que extenderlos a la mucho más común osteopenia. La industria se apoya para ello en cuatro trabajos científicos publicados en los últimos años, como el que abría este artículo: "El raloxifeno reduce un 75% las fracturas por osteopenia". Parece un argumento contundente. Pero la estadística está sesgada. El matemático John Allen Paulos explica este tipo de sesgo en su libro Un matemático lee el periódico: hay una planta química contaminante en las cercanías, y un estudio concluye que el riesgo de un raro tipo de cáncer se ha duplicado en el barrio. Naturalmente, todo el mundo se larga de allí.
Pero no deberían, porque ese cáncer es tan infrecuente (digamos que afecta al 0,0003% de la población general) que la duplicación de su riesgo (hasta el 0,0006%) es despreciable. En el caso de las mujeres con osteopenia, su riesgo de fractura es tan bajo que reducirlo un 75% es poco relevante: habría que medicar a 270 mujeres durante tres años sólo para evitar una fractura, según calculan Alonso y sus colegas.
Pero hay más. Los posibles efectos secundarios del ranelato -causa diarrea, y hay dudas sobre sus consecuencias cardiovasculares y neurológicas- no se mencionan en ningún momento. Tampoco los del raloxifeno, pese a que incrementa el riesgo de trombos venosos y ataques cardiacos. Ni las secuelas gastrointestinales del alendronato.
Para acabar, el trabajo sobre el fármaco de Lilly lleva la firma de tres empleados de Lilly; el del fármaco de Merck no sólo fue financiado por Merck, sino que tres de sus autores reconocen conflictos de intereses; el del medicamento que distribuye en España Procter & Gamble incluye a dos expertos de Procter & Gamble; y el del fármaco del laboratorio Servier lleva la firma de tres consultores de Servier, que además financió el estudio.
Hasta la misma definición de osteopenia está bajo el punto de mira de los expertos entráfico de enfermedades. El criterio se basa en la densidad mineral de los huesos. Si es mucho menor de lo normal (2,5 desviaciones estándar bajo la media), se diagnostica osteoporosis. Si no tanto (entre 1,0 y 2,5 desviaciones estándar bajo la media), se diagnostica osteopenia.
En realidad, esos criterios fueron publicados en 1994 por un pequeño grupo de estudio asociado a la Organización Mundial de la Salud (OMS), y no pretenden ser una pauta de diagnóstico -sus propios autores los tildan de "algo arbitrarios"-, sino una mera ayuda para normalizar los estudios epidemiológicos. Alonso subraya además que el grupo de la OMS tenía financiación de los laboratorios Rorer, Sandoz y SmithKline Beecham.
La indefinición de los criterios diagnósticos es un asunto común en el debate del tráfico de enfermedades. Los investigadores Lisa Schwartz y Steven Woloshin, de la Universidad de Darmouth, afirman que la incidencia del síndrome de las piernas inquietas "se ha exagerado para abrir mercados a nuevos medicamentos". Presentaron las evidencias en el primer congreso internacional dedicado al tráfico de enfermedades, celebrado hace dos años en Newcastle, Australia.
En la misma reunión, la psiquiatra de la Universidad de Nueva York Leonor Tiefer documentó el papel de la industria farmacéutica en "la creación de una nueva patología llamada disfunción sexual femenina". Y otro psiquiatra, David Haley, de la Universidad de Cardiff, certificó "la creciente promoción del trastorno bipolar, y de los fármacos para tratarlo".
La discusión se hace más delicada cuando afecta a algunos tipos de cáncer. Por ejemplo, el Gobierno español autorizó hace un año la comercialización de la vacuna contra el virus del papiloma humano para prevenir el cáncer de cuello de útero, y propuso a las comunidades autónomas su inclusión en el calendario de vacunaciones del Sistema Nacional de Salud (SNS). Alemania, Reino Unido, Bélgica, Francia y Dinamarca ya habían tomado medidas similares. La vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega explicó que el cáncer de cuello uterino es el segundo tumor más frecuente entre las mujeres, y que provoca 280.000 muertes anuales en el mundo. En España surgen cada año 2.100 nuevos casos.
La mayoría de los especialistas avala esa decisión, pero no todos. El SNS "no ha tomado la decisión más racional posible", según un grupo de seis investigadores encabezado por Carlos Álvarez-Dardet, catedrático de salud pública en la Universidad de Alicante y director del Journal of Epidemiology and Community Health.
Estos expertos estiman el coste mínimo de la medida en 125 millones de euros anuales (cada vacuna cuesta 465 euros). Y calculan que, "para cuando se empiecen a prevenir los primeros casos de cáncer, dentro de 30 años, el SNS se habrá gastado 4.000 millones. Prevenir una sola muerte habrá costado entonces ocho millones de euros". Cada año mueren por este cáncer en España 600 mujeres, una tasa de dos muertes por 100.000 mujeres en edad de riesgo.
Con un fármaco de probada eficacia, los argumentos económicos pueden ser secundarios, pero éste no es el caso de la vacuna contra el papiloma, según estos especialistas en salud pública. El cáncer de útero suele tardar décadas en desarrollarse, y el más antiguo ensayo clínico de fase III empezó hace cuatro años. "La vacuna ha sido promocionada como una herramienta eficaz en la prevención del cáncer de cuello uterino", aseguran, "pero esa evidencia científica aún no existe".
Este virus, sin embargo, causa una de las infecciones de transmisión sexual más comunes. Suelen remitir antes de dos años, pero si persisten pueden evolucionar a un cáncer en 20 o 30 años. Hay más de 100 cepas del virus, pero las vacunas autorizadas (Gardasil, de MSD, y Cervarix, de GSK) previenen contra las que causan el 70% de los casos de cáncer de cérvix.
Un equipo de investigadores dirigido por Teresa Ruiz Cantero, del departamento de salud pública de la Universidad de Alicante, ha estudiado las estrategias de comunicación de los laboratorios, centrándose en los medicamentos para la menopausia y la disfunción eréctil.
También aquí, una estrategia común es "ampliar el rango de indicaciones", mediante "la extensión de la enfermedad desde cuadros graves a mínimos síntomas. Los fármacos ahora son consumidos por poblaciones sanas y fuera de las indicaciones iniciales".
Según Ruiz Cantero, se han emitido mensajes del tipo "más de la mitad de los hombres mayores de 40 años tiene problemas de erección", que son "una manipulación clara, unos mensajes sesgados y simplistas que aumentan la percepción de que el problema es muy prevalente, prácticamente epidémico".
Estos expertos recuerdan que el objetivo de la OMS es hacer un uso racional del medicamento, y que no se podrá cumplir si la industria eleva las prevalencias, o no incluye toda la información en la publicidad del fármaco. La OMS, por cierto, también habla de la "búsqueda de la verdad" en medicina.
"Debería propiciarse un concierto de las universidades españolas para regular el uso de su nombre en campañas de marketing de las empresas farmacéuticas", dice Ruiz Cantero. "Y para imponer transparencia sobre la financiación de las investigaciones universitarias". También las asociaciones de pacientes deberían difundir qué empresas las financian.
La web podría ayudar, pero está llena de información sobre fármacos difundida por sus propios fabricantes. Ruiz Cantero cree que el Ministerio de Sanidad tiene que liderar la información en Internet. "Así las demás páginas web institucionales tendrían que actualizar periódicamente su información". Las conclusiones del estudio han sido publicadas por el Instituto de la Mujer.
El director de la Federación Internacional de Productores Farmacéuticos, Harvey Bale, defendió el año pasado, ante una reunión de consumidores de 100 países, la capacidad de la industria para promocionar sus medicamentos de forma ética. Pero sólo después de admitir ciertos "ejemplos de sobrepromoción mayúscula".
La patronal farmacéutica británica ha editado un folleto para periodistas donde admite que el número de enfermedades está creciendo, pero argumenta que las empresas del sector no son las responsables de definirlas. Por su lado, Glaxo niega que la promoción de su fármaco para el síndrome de las piernas inquietas sea un caso de tráfico de enfermedades.
"Parte del problema", afirma Moynihan, "es que la industria se gasta en promoción cerca del 25% de su cifra de ventas, casi el doble que en investigación". Las estrategias de mercadotecnia, según este experto, incluyen anuncios en televisión sobre "fármacos para el estilo de vida", campañas de concienciación pública sobre nuevas enfermedades y la "financiación de asociaciones de pacientes y médicos".
Pfizer manipuló datos sobre el Neurontin
A principios de los años noventa, los laboratorios Pfizer manipularon la publicación de los ensayos sobre su fármaco Neurontin, según ha revelado un sumario judicial en los tribunales de Boston, recogido ayer por The New York Times. El Neurontin (Gabapentina) es un medicamento contra la epilepsia, y el objetivo de la multinacional era extenderlo a otras indicaciones como el dolor neuropático derivado de la diabetes. Ello ayudó al Neurontin a superar los 2.000 millones de euros de ventas anuales.
Los expertos que han revisado para el juez miles de documentos de la compañía, incluidos correos electrónicos de sus directivos, muestran que Pfizer retrasó a propósito la publicación de algunos estudios que le iban mal -los que no encontraron evidencia de que el Neurontin sirviera para el dolor neuropático- y manipuló otros para mostrar los datos desde un ángulo más deseable para los fines de la empresa.
La demanda fue presentada por grupos de consumidores, compañías de seguros médicos y sindicatos de Boston. Piden que Pfizer les devuelva miles de millones de dólares por prescripciones de Neurontin, y acusan a la compañía de "tergiversar las ventajas del fármaco de manera fraudulenta".
Pfizer niega la acusación y asegura que presentó los datos de una manera "objetiva, precisa, equilibrada y completa".
Se trata de "una estrategia de publicación que pretende convencer a los médicos de la efectividad del Neurontin, y para tergiversar o suprimir los hallazgos negativos", según Kay Dickersin, de la Escuela de Salud Pública de la Universidad Johns Hopkins. Un sesgo que se da en más de la mitad de los artículos sobre ensayos, según publicó en septiembrePLoS.
En 2000, el investigador principal de uno de los estudios negativos, el británico John Reckless, amenazó a la compañía con publicarlo por su cuenta si no lo hacía ella. En septiembre de ese año, un directivo de la firma escribió en un correo: "El doctor Reckless tiene muchas ganas de publicar, pero ello tendrá varias ramificaciones. Creo que podemos limitar los inconvenientes de ese estudio retrasando la publicación tanto como sea posible". El trabajo no fue publicado hasta 2003, y para entonces los resultados aparecían combinados con otros dos estudios, y los tres juntos indicaban que el Neurontin sí era útil contra el dolor neuropático. En otro intercambio de mensajes electrónicos, un directivo demarketing de la compañía y un escritor profesional discuten cómo adornar unos resultados para su presentación en un congreso.