Mostrando las entradas con la etiqueta opiniones. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta opiniones. Mostrar todas las entradas

22 noviembre, 2009

Relativo contra absoluto de Sin Estetoscopio

RELATIVO CONTRA ABSOLUTO de SIN ESTETOSCOPIO de Giordano

Compartido por José Cristóbal Buñuel


'Los médicos, los pacientes, los periodistas y los políticos, no entienden la bioestadística'. Así empieza el artículo del Dr. Gigerenzer, publicado recientemente en el Boletín de la O.M.S. Comienza con este llamado de atención para luego dar lugar a una pequeña discusión acerca de la manera de presentar e interpretar la información de los artículos médicos, y para invitar a que siempre se transmita la información de una manera transparente, usando términos absolutos en vez de relativos. De nuevo, estamos hablando de matices en la información médica.


El ejemplo que usa para explicar la diferencia entre riesgo absoluto y riesgo relativo es claro: en 1995, salió una advertencia de que una nueva píldora anticonceptiva aumentaba el riesgo de trombosis al doble, es decir, aumentaba el riesgo en un 100%. Esto impacta a cualquiera. La otra manera de decir lo mismo: los estudios mostraban que de cada 7000 mujeres que tomaban el anticonceptivo viejo, 1 tendría trombosis, mientras que con el anticonceptivo nuevo serían 2 mujeres. El aumento en el riesgo relativo es el 100%, el aumento del riesgo absoluto era 1/7000.


Lo mismo pasa con las tasas de supervivencia a 5 años contra las tasas de mortalidad. El Dr. Gigerenzer lo ilustra así: 'imaginemos 2 grupos de hombres, en los que todos mueren a los 70 años por cáncer de próstata. Los hombres del primer grupo no fueron tamizados con antígeno prostático específico (APS), y su cáncer fue detectado por los síntomas a la edad de 67 años. En este grupo, la tasa de supervivencia a los 5 años sería 0%. En el segundo grupo, quienes sí fueron tamizados, el cáncer se les detectó a los 60 años, entonces, su sobrevida a 5 años fue del 100%'. Es fácil ver las diferencias. Las tasas de sobrevida de ambos grupos son muy distintas, sin embargo, a final de cuentas, todos murieron a la misma edad.


La invitación final es 1) a reconocer que existe confusión acerca de los datos estadísticos en medicina, en ocasiones por no transmitir la información de manera transparente, y 2) a financiar programas de transparencia en revistas científicas, panfletos de salud e interacciones médico-paciente.


Estamos totalmente de acuerdo.


Giordano Pérez Gaxiola
Departamento de Medicina Basada en la Evidencia
Hospital Pediátrico de Sinaloa"

27 octubre, 2009

Hacking

Pido disculpas a todos, pero luego de un trabajo de meses, mi blog fue hackeado, y la base de datos destruida, por lo que me sera imposible recuperar la informacion que he estado publicando durante estos 4 años. La propia empresa proveedora de mi servicio de Hosting: Toweb, en Argentina, no se hace cargo de la seguridad de los mismos, ni tampoco realizo un back up, algo que es habitual y la norma en todo servicio de hosting, de ese blog. Con ello tambien se perdio informacion que aun estaba siendo procesada, tal como la evaluacion de la evolución de la epidemia de gripe en Argentina y el manejo que se hizo sobre la misma, e informacion sobre los casos de dengue que las propias autoridades sanitarias habian negado dias atras. Espero sepan disculpar las molestias, y quizas puedan encontrar mucho del material en cache haciendo la propia busqueda en google.
Del mismo modo fue cambiada mi contraseña en sitios de almacenamiento gratuito que se encuentran en la web, slideshare, youtube, rapidshare, megaupload, esnip, solo se han mantenido estables mi cuentas en google. Aunque es por todos conocido el hecho que hasta los propios mails pueden ser leidos desde ahi si se quiere.
Del mismo modo tambien fueron destruidos archivos que corresponden a informacion que habia decidido no publicar hasta no hacerlo antes frente al juzgado que entienden en la causa sobre adulteración de medicamentos, causa que se lleva a cabo en juzgados federales de la Ciudad de Buenos Aires, y en donde estare declarando en tres semanas.
En otras palabras, fue hackeada directamente mi cuenta en el servidor de Toweb, quien no guarda back up de la informacion que se publica, claves de cuentas que cualquiera podia ver, y en mi propia computadora, destruida toda la informacion del blog y los archivos que hacian referencia a dicha causa judicial. Sea esto un hecho fortuito, o deliberado, espero poder estar pronto nuevamente en la web, y en nada modifica las declaraciones que con respecto a dicha causa judicial tengo que hacer, en este caso como testigo.
Si esto constituye una forma de amedrentar, no será esta la primera ni ultima vez que sea amedrentado, asi sucedio en el 2002 en ocasion de trabajar para la ley de prescripcion por genericos, y que pese a que el hecho fue denunciado, la propia justicia archivo dicha causa, ni las cartas documentos que recibi de parte de la propia industria farmaceutica (laboratorios Serono), para que saque material sobre el medicamento efalizumab (año 2005, y que en el curso de este año las propias agencias regulatorias prohibieron la comercializacion de dicho medicamento. O las constantes agresiones por parte del gobierno provincial y local, que han criticado duramente mis opiniones en relacion al estado de situacion de la salud provincial, y que han dado lugar a que no se me permita trabajar en el sector publico de esta provincia, ni tampoco como consultor en el gobierno nacional, e incluso a nivel local cuando tras las criticas al manejo del comite de crisis por la pandemia, curiosamente al dia siguiente mis horas de consultorio en una clinica local fueron ocupados por medicos que se habian recibido una semana antes. De todos modos, tomo este hecho, tan solo como el descuido de una empresa de hosting, y la estupidez de alguien que seguramente tenia tiempo de sobra. Dejo el tema aqui, ya que solo queda mi consultorio privado y mis consultorias en OPS, y el tiempo es poco, y el dinero no alcanza.

Hacking

Pido disculpas a todos, pero luego de un trabajo de meses, mi blog fue hackeado, y la base de datos destruida, por lo que me sera imposible recuperar la informacion que he estado publicando durante estos 4 años. La propia empresa proveedora de mi servicio de Hosting: Toweb, en Argentina, no se hace cargo de la seguridad de los mismos, ni tampoco realizo un back up, algo que es habitual y la norma en todo servicio de hosting, de ese blog. Con ello tambien se perdio informacion que aun estaba siendo procesada, tal como la evaluacion de la evolución de la epidemia de gripe en Argentina y el manejo que se hizo sobre la misma, e informacion sobre los casos de dengue que las propias autoridades sanitarias habian negado dias atras. Espero sepan disculpar las molestias, y quizas puedan encontrar mucho del material en cache haciendo la propia busqueda en google.
Del mismo modo fue cambiada mi contraseña en sitios de almacenamiento gratuito que se encuentran en la web, slideshare, youtube, rapidshare, megaupload, esnip, solo se han mantenido estables mi cuentas en google. Aunque es por todos conocido el hecho que hasta los propios mails pueden ser leidos desde ahi si se quiere.
Del mismo modo tambien fueron destruidos archivos que corresponden a informacion que habia decidido no publicar hasta no hacerlo antes frente al juzgado que entienden en la causa sobre adulteración de medicamentos, causa que se lleva a cabo en juzgados federales de la Ciudad de Buenos Aires, y en donde estare declarando en tres semanas.
En otras palabras, fue hackeada directamente mi cuenta en el servidor de Toweb, quien no guarda back up de la informacion que se publica, claves de cuentas que cualquiera podia ver, y en mi propia computadora, destruida toda la informacion del blog y los archivos que hacian referencia a dicha causa judicial. Sea esto un hecho fortuito, o deliberado, espero poder estar pronto nuevamente en la web, y en nada modifica las declaraciones que con respecto a dicha causa judicial tengo que hacer, en este caso como testigo.
Si esto constituye una forma de amedrentar, no será esta la primera ni ultima vez que sea amedrentado, asi sucedio en el 2002 en ocasion de trabajar para la ley de prescripcion por genericos, y que pese a que el hecho fue denunciado, la propia justicia archivo dicha causa, ni las cartas documentos que recibi de parte de la propia industria farmaceutica (laboratorios Serono), para que saque material sobre el medicamento efalizumab (año 2005, y que en el curso de este año las propias agencias regulatorias prohibieron la comercializacion de dicho medicamento. O las constantes agresiones por parte del gobierno provincial y local, que han criticado duramente mis opiniones en relacion al estado de situacion de la salud provincial, y que han dado lugar a que no se me permita trabajar en el sector publico de esta provincia, ni tampoco como consultor en el gobierno nacional, e incluso a nivel local cuando tras las criticas al manejo del comite de crisis por la pandemia, curiosamente al dia siguiente mis horas de consultorio en una clinica local fueron ocupados por medicos que se habian recibido una semana antes. De todos modos, tomo este hecho, tan solo como el descuido de una empresa de hosting, y la estupidez de alguien que seguramente tenia tiempo de sobra. Dejo el tema aqui, ya que solo queda mi consultorio privado y mis consultorias en OPS, y el tiempo es poco, y el dinero no alcanza.

07 mayo, 2009

Gripe, mentiras y juegos de video

24.000 personas mueren diariamente de hambre, 3.000 de malaria, 3.500 de tuberculosis, algunas centenares de dengue. Estos son los números de las verdaderas epidemias, pandemias o como se quieran llamar a lo que rodean nuestras vidas y las hacen más inestables.

Hambre en Sudán. Septiembre de 1998. Fotos de Gervasio Sánchez

Si buscamos datos de estos desastres que asuelan este mundo injusto en que vivimos podemos quedarnos de piedra: hay poca información porque estas verdaderas epidemias no venden diarios ni inciden en la atención radiofónica de los oyentes ni en la mirada compasiva de los televidentes. No nos preocupan porque no nos afectan.

Salvo excepciones la gripe porcina ha provocado un regusto por el sensacionalismo en todos los medios de comunicación. La alerta sanitaria, lógica al producirse en un país tan deficiente desde el punto de vista médico como México, ha sido reconvertida en una amenaza galáctica como si el mundo estuviese a punto de enfrentarse a un virus mutante capaz de convertirnos a todos en primos de los cinematográficos Lobezno y los X men.

Enferma de ébola en la Republica Democrática del Congo mayo de 1995 Foto de Gervasio Sánchez

El circo mediático ha cruzado una vez más la línea del pudor y ha vomitado en los principios básicos del periodismo. En vez de utilizar una vara de medir lógica, la prensa ha jugado a provocar la histeria colectiva. Todo con tal de vender papel, aunque fuese pura basura, mentiras radiofónicas o videos adulterados. Todo con tal de desviar la atención de problemas más graves que nos afectan.
Cada uno de los supuestos muertos por el virus de moda ha tenido más espacio mediático que decenas de miles de muertos por virus antiguos o enfermedades que deberían estar erradicadas si nuestras autoridades políticas o sanitarias tuviesen una pizca de vergüenza. O si nosotros tuviésemos la decencia de protestar por los verdaderos virus de destrucción masiva.

El virus más cansino de la historia ya que parece que sólo le gusta viajar en avión, “sin voluntad asesina”, tal como lo ha definido algún epidemiólogo, ha sido presentado como un criminal en serie dispuesto a matar a un ritmo de película de terror de serie B.

Casi todos los informativos de televisión o de radio o casi todas las crónicas escritas han destacado con ambigüedad calculada cifras adulteradas, casos personales que carecían de interés médico y han escondido las llamadas a la calma de los especialistas más sensatos.

Algunas crónicas parecían copiadas de mediocres novelas de ciencia ficción. Otras empezaban por la anécdota y el verdadero lead, la sensata idea de que estamos ante un globo hinchado mediático e irresponsable, aparecía perdido o sepultado bajo paladas de verborrea.
El virus le ha venido de perlas al gobierno de nuestra nación. De repente el desastre económico del último año se ha volatilizado. La semana en que se anunció el derrumbe histórico de nuestro producto interior bruto, con cifras de parados que nos permite regresar a la cola de Europa, se ha superado con un simulacro interpretado por el virus menos letal de la historia.

A la oposición tampoco le ha disgustado el entretenimiento. Sus crisis internas y sus corruptelas han quedado aparcadas hasta mejores tiempos. En vez de asumir unos previsibles costes políticos se han dedicado a desempolvar la artillería de cara a las elecciones europeas. Otra vez asistiremos al bochornoso espectáculo al que gobierno y oposición nos tienen acostumbrados desde hace varios años cada vez que se acerca una cita electoral.


Niño afgano afectado por malnutrición severa Kabul (Afganistán), agosto de 1996 Foto de Gervasio Sánchez
Más de ocho millones de personas mueren al año de hambre, un millón y medio de malaria y una cantidad parecida de tuberculosis. 900 millones de seres humanos sufren hambre extrema, más de 52 millones en América Latina.

Y como explica el diario Público en su edición del sábado 300.000 personas mueren al año por enfermedades o virus que “no generan alarma”. Por ejemplo, 70.000 de Leishmaniasis, 50.000 de Cisticercosis, 55.000 de Rabia.

Niños ruandeses afectados por el cólera. Goma (República Democrática del Congo), julio de 1994 Foto de Gervasio Sánchez
Y además las variantes de la gripe causan 3.000 muertos anuales en España.
¿Por qué todos estos muertos no tienen derecho a su minuto de gloria? Porque han fallecido fuera de la hora punta de los informativos y en lugares alejados de nuestras vidas y nuestras conciencias.

Fuente: Gervasio Sanchez

Gripe, mentiras y juegos de video

24.000 personas mueren diariamente de hambre, 3.000 de malaria, 3.500 de tuberculosis, algunas centenares de dengue. Estos son los números de las verdaderas epidemias, pandemias o como se quieran llamar a lo que rodean nuestras vidas y las hacen más inestables.

Hambre en Sudán. Septiembre de 1998. Fotos de Gervasio Sánchez

Si buscamos datos de estos desastres que asuelan este mundo injusto en que vivimos podemos quedarnos de piedra: hay poca información porque estas verdaderas epidemias no venden diarios ni inciden en la atención radiofónica de los oyentes ni en la mirada compasiva de los televidentes. No nos preocupan porque no nos afectan.

Salvo excepciones la gripe porcina ha provocado un regusto por el sensacionalismo en todos los medios de comunicación. La alerta sanitaria, lógica al producirse en un país tan deficiente desde el punto de vista médico como México, ha sido reconvertida en una amenaza galáctica como si el mundo estuviese a punto de enfrentarse a un virus mutante capaz de convertirnos a todos en primos de los cinematográficos Lobezno y los X men.

Enferma de ébola en la Republica Democrática del Congo mayo de 1995 Foto de Gervasio Sánchez

El circo mediático ha cruzado una vez más la línea del pudor y ha vomitado en los principios básicos del periodismo. En vez de utilizar una vara de medir lógica, la prensa ha jugado a provocar la histeria colectiva. Todo con tal de vender papel, aunque fuese pura basura, mentiras radiofónicas o videos adulterados. Todo con tal de desviar la atención de problemas más graves que nos afectan.
Cada uno de los supuestos muertos por el virus de moda ha tenido más espacio mediático que decenas de miles de muertos por virus antiguos o enfermedades que deberían estar erradicadas si nuestras autoridades políticas o sanitarias tuviesen una pizca de vergüenza. O si nosotros tuviésemos la decencia de protestar por los verdaderos virus de destrucción masiva.

El virus más cansino de la historia ya que parece que sólo le gusta viajar en avión, “sin voluntad asesina”, tal como lo ha definido algún epidemiólogo, ha sido presentado como un criminal en serie dispuesto a matar a un ritmo de película de terror de serie B.

Casi todos los informativos de televisión o de radio o casi todas las crónicas escritas han destacado con ambigüedad calculada cifras adulteradas, casos personales que carecían de interés médico y han escondido las llamadas a la calma de los especialistas más sensatos.

Algunas crónicas parecían copiadas de mediocres novelas de ciencia ficción. Otras empezaban por la anécdota y el verdadero lead, la sensata idea de que estamos ante un globo hinchado mediático e irresponsable, aparecía perdido o sepultado bajo paladas de verborrea.
El virus le ha venido de perlas al gobierno de nuestra nación. De repente el desastre económico del último año se ha volatilizado. La semana en que se anunció el derrumbe histórico de nuestro producto interior bruto, con cifras de parados que nos permite regresar a la cola de Europa, se ha superado con un simulacro interpretado por el virus menos letal de la historia.

A la oposición tampoco le ha disgustado el entretenimiento. Sus crisis internas y sus corruptelas han quedado aparcadas hasta mejores tiempos. En vez de asumir unos previsibles costes políticos se han dedicado a desempolvar la artillería de cara a las elecciones europeas. Otra vez asistiremos al bochornoso espectáculo al que gobierno y oposición nos tienen acostumbrados desde hace varios años cada vez que se acerca una cita electoral.


Niño afgano afectado por malnutrición severa Kabul (Afganistán), agosto de 1996 Foto de Gervasio Sánchez
Más de ocho millones de personas mueren al año de hambre, un millón y medio de malaria y una cantidad parecida de tuberculosis. 900 millones de seres humanos sufren hambre extrema, más de 52 millones en América Latina.

Y como explica el diario Público en su edición del sábado 300.000 personas mueren al año por enfermedades o virus que “no generan alarma”. Por ejemplo, 70.000 de Leishmaniasis, 50.000 de Cisticercosis, 55.000 de Rabia.

Niños ruandeses afectados por el cólera. Goma (República Democrática del Congo), julio de 1994 Foto de Gervasio Sánchez
Y además las variantes de la gripe causan 3.000 muertos anuales en España.
¿Por qué todos estos muertos no tienen derecho a su minuto de gloria? Porque han fallecido fuera de la hora punta de los informativos y en lugares alejados de nuestras vidas y nuestras conciencias.

Fuente: Gervasio Sanchez

Gripe, mentiras y juegos de video

24.000 personas mueren diariamente de hambre, 3.000 de malaria, 3.500 de tuberculosis, algunas centenares de dengue. Estos son los números de las verdaderas epidemias, pandemias o como se quieran llamar a lo que rodean nuestras vidas y las hacen más inestables.

Hambre en Sudán. Septiembre de 1998. Fotos de Gervasio Sánchez

Si buscamos datos de estos desastres que asuelan este mundo injusto en que vivimos podemos quedarnos de piedra: hay poca información porque estas verdaderas epidemias no venden diarios ni inciden en la atención radiofónica de los oyentes ni en la mirada compasiva de los televidentes. No nos preocupan porque no nos afectan.

Salvo excepciones la gripe porcina ha provocado un regusto por el sensacionalismo en todos los medios de comunicación. La alerta sanitaria, lógica al producirse en un país tan deficiente desde el punto de vista médico como México, ha sido reconvertida en una amenaza galáctica como si el mundo estuviese a punto de enfrentarse a un virus mutante capaz de convertirnos a todos en primos de los cinematográficos Lobezno y los X men.

Enferma de ébola en la Republica Democrática del Congo mayo de 1995 Foto de Gervasio Sánchez

El circo mediático ha cruzado una vez más la línea del pudor y ha vomitado en los principios básicos del periodismo. En vez de utilizar una vara de medir lógica, la prensa ha jugado a provocar la histeria colectiva. Todo con tal de vender papel, aunque fuese pura basura, mentiras radiofónicas o videos adulterados. Todo con tal de desviar la atención de problemas más graves que nos afectan.
Cada uno de los supuestos muertos por el virus de moda ha tenido más espacio mediático que decenas de miles de muertos por virus antiguos o enfermedades que deberían estar erradicadas si nuestras autoridades políticas o sanitarias tuviesen una pizca de vergüenza. O si nosotros tuviésemos la decencia de protestar por los verdaderos virus de destrucción masiva.

El virus más cansino de la historia ya que parece que sólo le gusta viajar en avión, “sin voluntad asesina”, tal como lo ha definido algún epidemiólogo, ha sido presentado como un criminal en serie dispuesto a matar a un ritmo de película de terror de serie B.

Casi todos los informativos de televisión o de radio o casi todas las crónicas escritas han destacado con ambigüedad calculada cifras adulteradas, casos personales que carecían de interés médico y han escondido las llamadas a la calma de los especialistas más sensatos.

Algunas crónicas parecían copiadas de mediocres novelas de ciencia ficción. Otras empezaban por la anécdota y el verdadero lead, la sensata idea de que estamos ante un globo hinchado mediático e irresponsable, aparecía perdido o sepultado bajo paladas de verborrea.
El virus le ha venido de perlas al gobierno de nuestra nación. De repente el desastre económico del último año se ha volatilizado. La semana en que se anunció el derrumbe histórico de nuestro producto interior bruto, con cifras de parados que nos permite regresar a la cola de Europa, se ha superado con un simulacro interpretado por el virus menos letal de la historia.

A la oposición tampoco le ha disgustado el entretenimiento. Sus crisis internas y sus corruptelas han quedado aparcadas hasta mejores tiempos. En vez de asumir unos previsibles costes políticos se han dedicado a desempolvar la artillería de cara a las elecciones europeas. Otra vez asistiremos al bochornoso espectáculo al que gobierno y oposición nos tienen acostumbrados desde hace varios años cada vez que se acerca una cita electoral.


Niño afgano afectado por malnutrición severa Kabul (Afganistán), agosto de 1996 Foto de Gervasio Sánchez
Más de ocho millones de personas mueren al año de hambre, un millón y medio de malaria y una cantidad parecida de tuberculosis. 900 millones de seres humanos sufren hambre extrema, más de 52 millones en América Latina.

Y como explica el diario Público en su edición del sábado 300.000 personas mueren al año por enfermedades o virus que “no generan alarma”. Por ejemplo, 70.000 de Leishmaniasis, 50.000 de Cisticercosis, 55.000 de Rabia.

Niños ruandeses afectados por el cólera. Goma (República Democrática del Congo), julio de 1994 Foto de Gervasio Sánchez
Y además las variantes de la gripe causan 3.000 muertos anuales en España.
¿Por qué todos estos muertos no tienen derecho a su minuto de gloria? Porque han fallecido fuera de la hora punta de los informativos y en lugares alejados de nuestras vidas y nuestras conciencias.

Fuente: Gervasio Sanchez