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14 noviembre, 2013

Éxtasis, un remedio terapéutico contra los desórdenes psiquiátricos


El éxtasis es una droga ilegal que podría cambiar de chaqueta y ser beneficiosa, así se desprende de los estudios realizados por expertos norteamericanos e israelís con pacientes oncológicos que sufren ansiedad severa o en aquellas personas que padecen migrañas imposibles de tratar. El éxtasis podría ser utilizado como remedio terapéutico contra algunos desórdenes psiquiátricos.
Una investigación iniciada por el psiquiatra Michael Mithoefer hace tres años ha estado utilizando el éxtasis o también llamado MDA en 21 pacientes que sufrían estrés postraumático por experiencias dramáticas no superadas, como una violación o un asalto, ante la ineficacia de los tratamientos convencionales, se formaron dos grupos, al primero se le proporcionó un placebo y al segundo 125 mg de éxtasis en las sesiones de psicoterapia que se estuvieron realizando durante tres semanas.
Al parecer, los beneficios de la droga eran evidentes en los enfermos tratados, el éxtasis lograba arrancar, mostrando en las sesiones de psicoterapia, las emociones escondidas y asociadas al trauma que los enfermos experimentaron. Otro efecto interesante constatado por el psiquiatra era la reducción de la ansiedad, la pérdida del temor o la tranquilidad del paciente a la hora de ser tratado en cada sesión de psicoterapia. Al éxtasis se le podría denominar bisturí psicológico dados los beneficiosos resultados, sin embargo, los riesgos de utilizar esta droga no pasan inadvertidos y algunos científicos ya han advertido sobre los peligros que encierra esta droga en el cerebro.
Algunos de los efectos negativos podrían ser la inducción a sufrir Parkinson o provocar diversos daños neurológicos, entre otros.
Las drogas con efectos psicodélicos son utilizadas en varios estudios de distintos países, Canadá, Israel, Estados Unidos, etc., son trabajos muy delicados que se observan con mucha cautela y crítica por los efectos negativos antes mencionados. Lo que resulta extraño es que siendo una droga constatada como peligrosa, los gobiernos hayan permitido este tipo de investigación, quizás la desesperación por tratar los síndromes de estrés postraumático sea la causa, de hecho, son una constante en los veteranos soldados norteamericanos que han sufrido la tortura de la guerra de Irak, por ejemplo.

Los estudios que se habían realizado hasta ahora hacían referencia a un consumo descontrolado, situación distinta a la de los estudios mencionados en los que el éxtasis es administrado de forma controlada y con el objetivo terapéutico que hemos indicado. Lo que es evidente es que es necesario realizar estudios más profundos que muestren exactamente sus efectos en el cerebro humano. Los resultados de estas investigaciones pueden ser satisfactorios, pero a largo plazo pueden resultar peligrosos para los pacientes.
En la publicación The Washington Post se ofrece un amplio resumen sobre las investigaciones y el trabajo realizado por los expertos, así como el aspecto crítico.




Vía | ABC
Más información | The Washington Post
Más información | Wikipedia

14 junio, 2013

Locura, psiquiatria y poca evidencia

“¡SI DIGO QUE ESTÁS LOCO, ES QUE LO ESTÁS!”

Leonard Kristal describe, que en 1973, en notable desafío para un diagnóstico convencional y el tratamiento de las enfermedades mentales. David Rosenthan y doce de sus colaboradores utilizaron falsas identidades y se “recluyeron” ellos mismos en varios hospitales mentales de los Estados Unidos. Falsificaron cierta información acerca de sus supuestas enfermedades (“oigo voces, voces irreconocibles…”), pero mencionaron con veracidad todo lo acontecido en la vida pasada y en las circunstancias actuales.




("Torcuato de Taso, en el hospital de locos" 1839)

En doce de los doce hospitales, los supuestos paciente fueron diagnosticados como “esquizofrénicos” y se les recluyó a pabellones psiquiátricos, basándose en sus pretendidas “anormalidades”.

Sin embargo, una vez adentro. Rosenthal y sus colaboradores dejaron de simular sus síntomas psiquiátricos… todos se comportaban lo más formalmente posible en todas sus actitudes. No obstante a pesar de su pública “demostración” de cordura, los pseudo- pacientes permanecieron sin ser reconocidos. Finalmente a todos se les dio de alta con un diagnóstico de esquizofrenia en retroceso”, después de haber hospitalizados un promedio de 19 días,.

Ningún miembro de los hospitales dio cuenta, en ningún momento, de que se había cometido un error de admisión o de que una persona perfectamente normal había sido internada en un hospital para locos. Se dejó a los esposos, esposas y amigos asegurar su libertad.

El personal de un hospital norteamericano, que escuchó hablar del estudio de Rosenthal, manifestó muy seguro de dichos errores de juicio no hubiera podido ocurrir en su institución. Rosenthal puso a prueba sus declaraciones, informando que uno o más “impostores” solicitaran admisión a su hospital en los próximos seis meses. Cada uno de los 191 pacientes admitidos en dicho periodo fue sistemáticamente clasificado 19 como impostores. El número de pseudo-pacientes reales que Rosenthal envió al hospital fue de cero.

Sin duda, esto constituye (a menos que usted sea demasiado y piense que el grupo Rosenthal de verdad estaba loco) una acusación demasiado escandalosa en contra de ciertos “patrones médicos” empleados como técnicas de admisión y diagnóstico en los hospitales – y difícilmente capaz de calmar los temores comunes y recelos relacionados con la posibilidad de verse recluido erróneamente en una institución mental.

Sin embargo es tranquilizador el hecho de que ha habido un cambio importante de idea dentro de la psiquiatría en lo referente tales como “normalidad” y locura aún en los últimos años.

Los especialistas contemporáneos trabajan sobre planteamientos novedosos y efectivos dirigidos al diagnóstico y tratamiento.


La demencia de Doña Juana (1867)Óleo sobre lienzo, 238 x 313,5 cm.Museo del Prado. Madrid

En la práctica médica, el “ojo clínico” nunca podrá estar en desuso, es producto de un cúmulo de conocimientos inconscientes de la “rutina” producto de convivir con el paciente “considerándolo el mejor libro”.

El “ojo clínico”, es la habilidad que poseen algunos médicos para realizar diagnósticos rápidos y certeros. Es un “don” no caído del cielo, sino producto de la constancia obsesiva de descubrir aspectos ocultos de la naturaleza humana. Señales inconscientes que sus pacientes le transmiten y que son percibidos a través de la intuición.

Observable en los médicos psiquiatras de la era pre-científica, adentrándose al mundo psicótico, tratando de encontrar en la conducta alterada, en la involución la piedra filosofal que los lleve las causas primigenias… convirtiéndose en semiólogos innatos…

Práctica muy útil en los Servicios de Emergencia Hospitalaria, debiendo ser el núcleo central de en esta era científica la Medicina basada en Evidencias…

Tratar de llevar a cero el error médico.

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23 mayo, 2013

Opiniones sobre el DSM V

Con bastantes cambios, y nuevas redefiniciones que flexibiilizan aún más las que ya tenía el DSM IV. En este momento, muchos psiquiatras, aún argentinos, están participando de un Congreso Internacional de Psiquiatra en USA. Sin dudas, la Asociación Psiquiatrica Americana (nosotros también somos americanos ) habrá de presentar esta joya. Asi como lo hacen en las reuniones de ASCO ( Cáncer ), todos los años. 
No es la única clasificación que existe, la OMS tiene su propia clasificación de problemas mentales, pero la mayoria del mundo se rige hoy por este documento. Tanto es asi, que en varias Obras Sociales y Prepagas, de nuestro pais, los psiquiatras deben regirse por ella y codificar acorde a este manual. Caso contrario no les pagan las consultas. 
Trastornos mundanos de la existencia, han sido aún más medicalizados. Y a nadie escapa la estrecha relación que la Industria Farmacéutica tiene con ese manual. Un código......un medicamento. Si hasta el propio "descubridor" del ADD declaró hace unos meses, antes de morir, que era una entidad inventada. http://medicina-general-familiar.blogspot.com.ar/2013/05/inventor-of-adhds-deathbed-confession.html
Esto hoy, ha llegado al extremo que la propia agencia de Salud Mental de USA, no acepte este manual cómo válido. 
Incluso puede leerse cómo ya el diagnóstico de depresión con el DSM IV, sobrestimaba su valor, y sólo un 39% de un estudio de más de 5000 personas demostró que realmente padecian una depresión mayor. http://medicina-general-familiar.blogspot.com.ar/2013/05/depression-overdiagnosed-and.html
Mientras tanto, y fuera de toda consideración política, el Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, no tuvo miramientos contra talleres psicoterápicos ( más alla que hay poco escrito sobre su efectividad ), y lo hizo con una represión salvaje, que afectó no solo a personal de salud, sino también a pacientes. No creo que Macri sepa de que se trata, pero con estos actos está siendo funcional a la propia industria.
Quizás también, y en forma más seria de lo que se está haciendo, habria que repensar si instituciones como el Borda o el Moyano. Un lugar dónde casi todos pasamos aunque mas no sea siendo estudiantes. Es más un refugio de gente pobre, y asi como lo hizo Italia hace muchos años pensar en la desmanicolización.
Esto no sólo vale para estos lugares. Quién haya visitado más de un geriátrico, podrá ver también la forma en que se usa indiscriminadamente medicamentos psicotropicos para que nuestros viejos no molesten. Y ver a más de uno con sindrome parkinsoniano, no por la edad, sino por los efectos adversos de algunas de las medicaciónes más populares que se les da. 
Con un sindrome gripal encima, sepan disculpar tanta ignorancia. Por ello no he respondi algunos mails, siempre prefiero que los comentarios sean en el  blog, pero poca gente lo hace, o lo hace como anónimo. 
Tambien, quiero resaltar que no todos estamos de acuerdo en esto. Sobre todo en pediatria, aparte de los psiquiatras. Para muestra va la opinión de Javier, desde Pediatria Basada en Pruebas, que por cierto, y cómo siempre, se ha documentado bastante bien.   
Disculpas a los que ya están en la lista de fb https://www.facebook.com/groups/informacionmedica/ pero creo que valia la pena explayarme un poco más, por fuera de lo que es mi blog.
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28 abril, 2013

El Marketing de la salud: Psiquiatria

La perversión de los actuales modelos de atención médica, en este caso la psiquiatria, influidos por el complejo médico industrial, que dedica más dinero al propio marketing que al desarrollo y la investigación, creando medicamentos que no sólo no curan, sino que provocan efectos adversos, y nos convierten como una parte del establishmente, que quiere sostener el control sobre la gente, en éste caso con chalecos de fuerza, pero químicos. Mientras unos pocos, se llevan ganancias en un dia que pudieran alimentar a Africa por un año.

Source: Alberto Velazquez......Fundación MF
 Yo estoy en el DSM V, tu estás en el DSM V, él está en el DSM V, nosotros estamos… sobremedicación en puerta. (Última Parte)

A menudo los pacientes cumplen los criterios del DSM para más de un diagnóstico. Por ej, dificultad para concentrarse es un criterio para más de un trastorno.
Sólo hay un puñado de categorías de drogas psicotrópicas, muchas son muy similares entre sí.
En un grado importante, la selección de medicamentos es subjetiva, incluso al azar.
Desde 1999, la APA comenzó a trabajar en su quinta revisión del DSM , que está prevista su publicación este año.
Los diagnósticos “border” se ampliarán para incluir precursores como el "Síndrome de riesgo de psicosis" y "Deterioro cognitivo leve".
El término "espectro" se utiliza para ampliar las categorías, por ej, "Espectro de trastorno obsesivo-compulsivo", "Trastorno del espectro esquizofrénico" y "Trastorno del espectro autista."
Y hay propuestas totalmente nuevas, como Trastorno hipersexual, Síndrome de las piernas inquietas ", y "Atracones".
Parece que será más y más difícil ser normal!
La industria farmacéutica influye psiquiatras para prescribir psicofármacos, incluso para las categorías de pacientes en los que no se han encontrado los medicamentos seguros y eficaces.

El problema en los niños

Los diagnósticos psiquiátricos infantiles parecen como moda y a menudo un trastorno da paso al siguiente.
A menudo son tratados con medicamentos que nunca fueron aprobados por la FDA para su uso en este grupo de edad y pueden padecer efectos secundarios graves.
La aparente prevalencia del "trastorno bipolar juvenil" comenzó a prevalecer entre 1993 y 2004, y el de "autismo" aumentó de uno de cada quinientos niños a uno en noventa durante la misma década. 2% de los niños de diez años, ahora toman estimulantes para el TDAH-diarios (trastorno por déficit de atención/hiperactividad) y muchos niños toman medicamentos antipsicóticos.
El TDAH, que se manifiesta por la hiperactividad, falta de atención e impulsividad por lo general en niños de edad escolar, fue el diagnóstico con más rápido crecimiento.
A mediados de la década de 1990, dos psiquiatras del Massachusetts General Hospital propusieron que muchos niños con TDAH realmente tenían trastornos bipolares que a veces podían ser diagnosticados en la infancia. Propusieron que los episodios maníacos característicos del trastorno bipolar en adultos se manifiestan en niños como irritabilidad.
Eso dio lugar a una avalancha de diagnósticos de desorden bipolar juvenil. Con el tiempo esto creó una especie de reacción, y ahora el DSM- V propone colocar una marca nueva, llamada "Trastorno de desregulación del temperamento con disforia", o TDD, que Allen Frances llama "el nuevo monstruo”.
Todos sabemos que no es difícil encontrar un niño de dos años de edad, que a veces es irritable, un chico de quinto grado que tiene a veces falta de atención, o una niña de tercer año que no es ansiosa. Estos niños pueden ser etiquetados como teniendo un trastorno mental y se tratan con medicamentos!! Los niños de familias de bajos ingresos tienen cuatro veces más probabilidades de recibir medicamentos antipsicóticos.
Tenemos que dejar de pensar en las drogas psicoactivas como lo mejor, y a menudo la única forma de tratar los problemas, el tratamiento de enfermedades mentales o trastornos emocionales.
Tanto la psicoterapia y el ejercicio han demostrado ser tan eficaces como los medicamentos para la depresión, y sus efectos son más duraderos, pero, por desgracia, no hay industria para impulsar estas alternativas y los pacientes han llegado a creer que las pastillas deben ser más potentes. Se necesita más investigación para estudiar alternativas a las drogas psicoactivas, y los resultados deben incluir la educación médica.

En particular, tenemos que repensar el cuidado de los niños con problemas. Aquí el problema es que a menudo hay familias con problemas y en circunstancias difíciles.
El tratamiento dirigido a estas condiciones ambientales, de forma más personal para ayudar a los padres a hacer frente o después de la escuela centros para los niños-deben ser estudiados y comparados con tratamiento farmacológico. A la larga, estas alternativas serían probablemente menos costosas. La dependencia a las drogas psicoactivas, tiende a cerrar otras opciones.

 Con cada edición posterior, el número de categorías de diagnóstico se multiplicó! El DSM-IV vendió más de un millón de copias.

La industria farmacéutica se apresuró a ver las ventajas de formar una alianza con la profesión psiquiátrica.
Las compañías farmacéuticas comenzaron a prodigar atención y generosidad a los psiquiatras, tanto individual como colectivamente, directa e indirectamente.
Le llovieron regalos y se los contrató como consultores y oradores y les proporcionaron materiales "educativos".
En 2 estados de Estados Unidos (Minnesota y Vermont) que implementan "leyes de transparencia" y requieren que las compañías farmacéuticas reporten todos los pagos a los médicos, enunció que los psiquiatras reciben más dinero que los médicos de otras especialidades.
De los 170 colaboradores de la versión actual del DSM (el DSM-IV-TR ), casi todos los cuales se describirían como líderes de opinión, el 95% tenían vínculos financieros con compañías farmacéuticas.

En psiquiatría los diagnósticos son subjetivos y ampliables, y hay pocos motivos racionales para la elección de un tratamiento sobre otro. A diferencia de enfermedades tratadas en otras ramas de la medicina, no hay signos objetivos o pruebas de laboratorio o RMN. Los límites entre lo normal y anormal son a menudo poco claros. Eso hace que sea posible ampliar las fronteras de diagnóstico o incluso crear nuevos diagnósticos, algo que sería más difícil, en otros campos médicos. Las compañías farmacéuticas tienen mucho interés en inducir a los psiquiatras a esto.

Eli Lilly (sólo una compañía) dio 551.000 dólares a NAMI [Alianza Nacional de Enfermedades Mentales] y 465.000 dólares a la Asociación Nacional de Salud Mental de los Estados Unidos , 130.000 para CHADD (TDAH [Grupo de defensa de los pacientes con trastorno por déficit de atención / hiperactividad], y 69.250 para la Fundación Americana para la Prevención del Suicidio.


30 septiembre, 2011

Trastronos del Espectro Autista: nueva guía NICE

Autor: José Cristóbal Buñuel Álvarez
NICE ha publicado otra de sus excelentes y completísimas guías dedicada a un conjunto de enfermedades del máximo interés pediátrico: los Trastornos del Espectro Autista (TEA).
Como en otras guías, ésta se presenta en diferentes formatos que paso a exponeros:
Recordad que NICE es una de las instituciones cuyas guías de práctica clínica están incluidas en nuestro buscador personalizado “BuscaGuias“. Os recordamos la existencia de este buscador y os invitamos nuevamente a probarlo:
BuscaGuías
Gadgets powered by Google

13 febrero, 2009

Psicotrópicos durante el embarazo y la lactancia


El manejo de la psicopatología en el embarazo.

Dra. Sharmila J. Menon.

Desarrollo
(Traducción y resumen objetivo: Dra. Marta Papponetti. Esp. Medicina Interna.)
IntroducciónEl tratamiento de las embarazadas con enfermedad mental crea un dilema, agravado por la escasez de evidencia en la cual basar los principios del tratamiento psiquiátrico. La investigación de los psicotrópicos durante el embarazo es complicada por numerosos factores, incluyendo los de carácter ético. Las publicaciones al respecto solo consisten en el informe de casos y estudios de observación plagados de numerosos factores de error. El manejo de la psicopatología en el embarazo requiere un gran conocimiento de las enfermedades psiquiátricas, criterio clínico, pensamiento lateral y, quizás lo más importante, sentido común. La inclusión o exclusión de algunos artículos se basó en la importancia y la necesidad de evitar la redundancia.Trastornos psiquiátricos durante el embarazo y el posparto

La enfermedad mental puede ser previa al embarazo o aparecer con él. Los trastornos psiquiátricos se presentan en mujeres en edad fértil; se calcula que cerca de 500.000 embarazos se complican anualmente con enfermedades psiquiátricas que surgen durante o el embarazo o son previas a él. Con respecto al efecto del embarazo sobre el estado mental, es interesante, dice la autora, que el 13% de las internaciones psiquiátricas de mujeres ocurre durante el primer año del posparto. Por otra parte, el 70% de las embarazadas tiene síntomas de depresión, y muchas cumplen con los criterios de depresión mayor. También se ha comprobado que los trastornos psicóticos reaparecen o empeoran durante y después del embarazo. La incidencia de psicosis posparto ha sido estimada en 0,1 a 0,2%.

Las fluctuaciones hormonales, el estrés emocional y otros factores (cambios personales y sociales) influyen en la salud mental. También existe mayor riesgo de suicido materno, el cual requiere un elevado índice de sospecha de enfermedad psiquiátrica en la mujer embarazada. Así como es importante la planificación del embarazo, también lo es la utilización de este período para detectar los problemas y aconsejar a las futuras madres.

Riesgos de la enfermedad mental materna no tratada

La enfermedad mental no tratada durante el embarazo repercute en la madre, el niño, la relación materno filial y la familia. Los riesgos de la falta de tratamiento pueden superar a los derivados del tratamiento. Los riesgos en la madre incluyen el daño personal o el suicidio y la negligencia y menor adherencia a los cuidados pre y posnatales. El apetito está reducido y el aumento de peso durante el embarazo es inadecuado, con mayor posibilidad de complicaciones gestacionales. El cigarrillo y el abuso de drogas, comunes en las embarazadas con enfermedad mental, también aumentan la posibilidad de eventos adversos. La psicosis no tratada entraña el riesgo adicional de infanticidio. La depresión y la ansiedad prenatal se acompañan de mal desarrollo fetal, evidenciado por el bajo peso al nacer y una circunferencia cefálica pequeña. La relación madre-hijo también se ve perjudicada, con consecuencias mediatas e inmediatas sobre el niño (alteraciones del vínculo y el apego, trastornos cognitivos, problemas emocionales y trastornos de conducta). No hay que olvidar, dice la autora, los efectos de la enfermedad mental sobre la familia.

Medicación psicotrópica y sus efectos en el niño

La exposición antenatal a los agentes psicotrópicos acarrea riesgos como efectos teratogénicos, toxicidad y posibles problemas neuroconductuales a largo plazo. Es muy importante el efecto teratogénico de la medicación materna durante el primer trimestre el embarazo, en particular entre la tercera y octava semanas. La exposición precoz a agentes teratogénicos (antes de la segunda semana de gestación) induce más la destrucción del feto (no viable) que efectos teratogénicos. La Food and Drug Administration (FDA) de Estados Unidos ha confeccionado un sistema de clasificación de fármacos, en términos del riesgo para el nonato.

Categorías farmacéuticas aplicables al embarazo (FDA)

Categoría A: estudios adecuados y bien controlados no demostraron un riesgo para el feto durante el primer trimestre del embarazo (sin evidencia de riesgo en los trimestres posteriores).
Categoría B: estudios de reproducción animal no demostraron riesgos para el feto; no existen estudios adecuados y bien controlados en mujeres embarazadas. Los estudios en animales mostraron efectos adversos; los estudios adecuados y bien controlados en embarazadas no demostraron riesgo para el feto en el primer trimestre.
Categoría C: los estudios de reproducción animal mostraron efectos adversos en el feto; no se han hecho estudios adecuados y bien controlados en seres humanos pero pueden existir efectos beneficiosos en la embarazadas, a pesar del riesgo potencial.
Categoría D: existe evidencia positiva de riesgo fetal humano basada en los datos sobre reacciones adversas surgidas de la investigación y experiencia de comercialización o estudios en seres humanos, pero sus beneficios potenciales pueden admitir su uso durante el embarazo.
Categoría X: estudios en animales o seres humanos han demostrado anormalidades fetales; los riesgos superan a los potenciales beneficios.


Agentes psicotrópicos y categorías de embarazo según la FDA

Hipnóticos

Zolpidem (liberación inmediata)

Zaleplon
Zolpidem (liberación controlada)
Zopiclona
Eszopiclona
Hidrato de cloral

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Ansiolíticos

Buspirona

Nitrazepam

Lorazepam
Alprazolam
Diazepam
Oxazepam
Clordiazepóxido

Triazolam
Flurazepam
Estazolam
Temazepam
Quazepam

Beta-bloqueantes

Propranolol

Haloperidol
Trifluoperazina

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Antipsicóticos típicos

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Haloperidol
Trifluoperazina
Clorpromazina
Flupentixol
Flufenazina
Pimozida
Zuclopentixol

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Antipsicóticos atípicos

Clozapina

Risperidona
Quetiapina
Olanzapina
Aripiprazol
Ziprasidona

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Estabilizadores del humor antimaníacos

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Lamotrigina

Litio
Valproato
Carbamazepina

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Antidepresivos tricíclicos

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Amitriptilina
Clomipramina
Trimipramina
Dosulepina

Imipramina
Nortriptilina

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Inhibidores de la monoaminooxidasa

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Isocarboxazida
Fenelzina
Tranilcipromina
Moclobemida

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Inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina

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Citalopram
Escitalopram
Fluoxetina
Fluvoxamina
Sertralina

Paroxetina

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Otros antidepresivos

Bupropion

Duloxetina
Nefazodona
Trazodona
Venlafaxina
Mirtazapina

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A pesar de los riesgos que corre el feto debido a la medicación durante el embarazo, la existencia de un riesgo inaceptablemente elevado de deterioro del estado mental de la madre suele obligar a continuar la medicación psicotrópica. Cuando dicho riesgo sobrepasa los riesgos que le acarrea al feto la medicación, se debe dejar un tratamiento mínimo acompañado por el control de la enfermedad psiquiátrica. También se puede intentar suspender la medicación (o reducir la dosis al máximo) hasta pasado el primer trimestre para evitar la acción teratogénica, aún a riesgo de recurrencia de la enfermedad psiquiátrica.

Farmacocinética y farmacodinámia de los agentes psicotrópicos durante el embarazo

Las modificaciones que se producen durante el embarazo (retardo del vaciamiento gástrico, hipoalbuminemia, mayor metabolismo hepático y aumento del clearance renal, pueden afectar mucho el nivel de los fármacos en el organismo lo que hace esencial dosificar y monitorear estrechamente las drogas. A esto se suma que el feto tiene menor capacidad para metabolizar los fármacos y producir concentraciones farmacológicas más elevadas que la madre.

Agentes psicotrópicos durante el embarazo

En este contexto son importantes los antidepresivos, antipsicóticos, antiepilépticos, estabilizadores del humor, benzodiazepinas, anticolinérgicos y bloqueantes beta adrenérgicos.

Antidepresivos

Antidepresivos tricíclicos

Un metaanálisis reciente que comprendió 300.000 nacidos vivos no halló un aumento de la incidencia de malformaciones congénitas en los bebés cuyas madres recibieron estos fármacos durante el primer trimestre de gestación. Sin embargo, puede haber toxicidad neonatal, expresada por retención urinaria y obstrucción intestinal. En hijos de madres que recibieron dosis muy elevadas de antidepresivos tricíclicos pudieron observarse signos transitorios de abstinencia (irritabilidad, temblor, dificultad para la lactancia y el sueño y convulsiones relacionadas con la clomipramina). La desipramina es el antidepresivo tricíclico preferido durante el embarazo por su acción anticolinérgica débil y menor hipotensión ortostática.

Inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS)

Se considera que estos fármacos traen poco riesgo de acción teratogénica o complicaciones perinatales irreversibles. Se ha observado parto prematuro, bajo peso al nacer y bajo puntaje APGAR, además de complicaciones perinatales reversibles (síndrome de abstinencia). Aun existe controversia sobre su responsabilidad en los abortos espontáneos. La sertralina es la que provoca menor exposición fetal mientras que el citalopram y la fluoxetina inducen la más elevada. Sin embargo, se ha comprobado que la fluoxetina y la paroxetina, administradas en el tercer trimestre, se acompañan de mayor riesgo de complicaciones perinatales y de internaciones neonatales (reversibles) como el distrés respiratorio, la hipoglucemia y la ictericia. Dos estudios recientes han alertado sobre un posible aumento del riesgo de malformaciones congénitas y de malformaciones cardiovasculares congénitas, especialmente defectos del septo ventricular, en pacientes tratadas con paroxetina durante el primer trimestre. La autora no halló estudios sobre escitalopram.

Inhibidores de la monoaminooxidasa (IMAO)

Existen pocos datos sobre la seguridad de los IMAO durante el embarazo, a pesar de las décadas que se viene utilizando. Los estudios en animales indican acción teratogénica. Su potencial para causar crisis hipertensivas requiere seguir dieta y contemplar el riesgo de las asociaciones medicamentosas. No se aconseja su inicio durante la gestación; si la mujeres ya los está recibiendo, se recomienda cambiar a agentes alternativos, preferiblemente antes de la concepción o enseguida del diagnóstico de embarazo.

Otros antidepresivos

Existe poca evidencia publicada con respecto a la seguridad de la trazadona, el bupropion, la venlafaxina, la mirtazapina y la nefazodona. Un estudio prospectivo con bupropion no reveló mayor incidencia de malformaciones.

Antipsicóticos

Antipsicóticos convencionales

Los agentes antipsicóticos convencionales de elevada potencia como el haloperidol no parecen aumentar el riesgo teratogénico, mientras que los antipsicóticos de baja potencia como la clorpromacina, administrados durante el primer trimestre de gestación, provocan un aumento pequeño del riesgo pero estadísticamente significativo. El metaanálisis también reveló que produce un pequeño pero significativo aumento de complicaciones del embarazo y el parto (prematurez, bajo peso al nacer, mortalidad perinatal en madres esquizofrénicas), aunque los resultados están sujetos a error por la presencia de factores como la drogadicción y la violencia. En el niño pueden observarse síndrome de abstinencia, signos extrapiramidales, ictericia neonatal y obstrucción intestinal.

Antipsicóticos atípicos

Hay pocos datos sobre su seguridad aunque dos estudios recientes no hallaron evidencia de mayor riesgo de malformaciones importantes en los niños expuestos a clozapina, olanzapina, risperidona y quetiapina. Pueden motivar evoluciones obstétricas desfavorables en forma indirecta, ya que en la madre provocan hiperglucemia, intolerancia a la glucosa y ganancia de peso. Por ahora, la agranulocitosis neonatal sigue siendo una complicación teórica.

En cuanto al aripiprazol y la ziprasidona, todavía hay pocos estudios sobre su efecto teratogénico pero en los animales retardan la osificación esquelética, reducen el peso fetal y aumentan la mortalidad. Por esta razón, durante el embarazo se prefieren los antipsicóticos típicos, más antiguos.

Estabilizadores del humor

Litio

Con los estudios más recientes, el cálculo de su riesgo teratogénico potencial ha disminuido: 10-20 veces más que en la población general, a comparación del cálculo anterior de 400 veces más. Sin embargo, el litio sigue siendo el estabilizador del humor más seguro durante el embarazo, dado que el riesgo absoluto es 0,05-1%.

Administrado en el primer trimestre se asocia con diversas malformaciones cardiovasculares, sobre todo, la anomalía de Ebstein. Otras manifestaciones de toxicidad, como el letargo, las arritmias y la dificultad respiratoria pueden ocurrir pero son reversibles.

Se han publicado otras complicaciones como el “síndrome del bebé fláccido”, caracterizado por hipotonía y cianosis y otras alteraciones como la diabetes insípida nefrogénica, anormalidades tiroideas, polihidramnios y macrosomía. Sin embargo, no se observaron cambios de neuroconductuales. El tratamiento con litio requiere controles y titulaciones frecuentes. Para identificar la anomalía de Ebstein se recurre a la ecocardiograma fetal a las 16-18 semanas de gestación (cuando ya se visualiza la válvula tricúspide), momento en que puede ofrecerse la terminación médica del embarazo. En caso contrario, puede ser útil la cirugía cardíaca posterior. Está indicada la continuación del control electrocardiográfico neonatal y el monitoreo durante los primeros 10 días de vida. No se recomienda la suspensión brusca del litio, por peligro de recaída psiquiátrica. Es necesario tener en cuenta que la excreción renal del litio aumenta en el tercer trimestre, para ajustar la dosis y suspenderla 2-3 días antes del parto, o disminuir la dosis al 25%, para volver a la dosis inicial después del mismo, ya que no se hará lactancia materna.

Ácido valproico

Provoca diversas malformaciones congénitas (1-2% de defectos del tubo neural/espina bífida), malformaciones digitales y de los miembros, del tracto urogenital y, disfunción cerebral y cardíaca, anomalías craneofaciales y bajo peso al nacer. Las dosis superiores a 1 mg/día y el uso de múltiples anticonvulsivantes aumentan el riesgo de malformaciones congénitas. Se ha descrito un síndrome de valproato fetal (pliegue epicanto, puente nasal plano, nariz pequeña y micrognatia). Los cuadros de toxicidad infantil incluyen las coagulopatías, la hepatotoxicidad y la hipoglucemia. Al final del embarazo se necesita mayor dosis de valproato, lo que crea un problema importante, ya que se ha comprobado que en el momento del parto los niveles fetales son 145-219% más elevados que los de la madre. Por lo tanto, el valproato está contraindicado durante el embarazo, pero si su uso es insoslayable, se recomienda el suplemento de folato.

Carbamazepina

Se la considera algo menos teratogénica que el valproato. Se ha calculado un riesgo de 0,5-1% de espina bífida, microcefalia, anomalías craneofaciales, anomalías cardiovascular, malformaciones urogenitales y retardo del crecimiento. Se ha descrito un síndrome de carbamazepina fetal (hipertelorismo con pliegue epicanto, inclinación mongoloide de la abertura palpebral, nariz corta e hipoplasia ungular). El control es similar al del valproato. Se recomienda suplemento de folato y vitamina K (por la deficiencia fetal de esta vitamina).

Otros agentes

La seguridad de la lamotrigina y el gabapentín sigue sin establecerse.

Benzodiazepinas

Su administración durante el embarazo ha producido fisura oral y otras malformaciones neurológicas y urogenitales. Es prudente evitar su uso durante el primer trimestre y, si fuera inevitable, se aconseja la ecografía fetal para excluir la fisura oral. Puede provocar “síndrome del bebé fláccido” y síndrome de abstinencia (inquietud, hipertonía, hiperreflexia, temblor, apnea, diarrea y vómitos) hasta 3 meses después del parto.

Anticolinérgicos

Posible acción teratogénica cuando son administrados junto junto con antipsicóticos. No se recomiendan durante el embarazo. En caso contrario, recurrir a la mínima dosis posible.

Bloqueantes betaadrenérgicos

Estos agentes, prescritos más comúnmente para la acatisia, no aumentan el riesgo de malformaciones fetales.

Farmacoterapia durante la lactancia

El período posparto es de alto riesgo para el desarrollo o las recaídas de enfermedades mentales como así de internaciones por esas causas, más aún durante el primer mes y en mujeres con antecedentes de trastornos afectivos. La farmacoterapia en este período depende de la gravedad de la enfermedad materna, el riesgo de recaída y la intención de dar de mamar, con todas las ventajas conocidas para el niño y la madre, de las cuales la madre que requiere su medicación debe estar informada.

Farmacocinética de los psicotrópicos durante la lactancia

El pasaje del fármaco a la leche materna está influenciado por muchos factores como su volumen de distribución, el peso molecular, la solubilidad en lípidos o agua, la afinidad relativa con las proteínas plasmáticas y la leche, el pH de la sangre y de la leche y el flujo sanguíneo de la mama. Una vez que el fármaco se ha absorbido pasa a la sangre y una parte se une a las proteínas plasmáticas. El resto puede atravesar las membranas y entrar en la lecha materna. El menor peso molecular y la solubilidad en lípidos facilitan dicho pasaje. Una concentración en la leche superior a la del plasma implica una exposición importante. Se considera que la composición de la leche, la cual cambia con la madurez, es el principal factor determinante de la concentración del fármaco en la leche. El calostro tiene un nivel proteico elevado y una concentración elevada de fármaco ligado a las proteínas. La seguridad de la dosis del fármaco en la leche materna todavía queda por establecer; se recomienda no exponer a los prematuros a la leche con psicotrópicos y buscar signos de toxicidad en los recién nacidos en general, incluyendo exámenes de las funciones hepática, renal y cardíaca, dada la inmadurez de estas funciones en los recién nacidos. La biodisponibilidad de las funciones también es diferente, con una grado menor de unión a las proteínas que los adultos, lo que implica mayores niveles de fármaco libre. Sin embargo, la capacidad para metabolizar los fármacos aumenta rápidamente y hacia el tercer mes excede la del adulto.

Los factores que afectan la exposición del lactante al fármaco son muy variables. Si bien falta una definición respecto de las concentraciones seguras y aceptables para el lactante, se sabe que la concentración plasmática es ≤10% que los niveles terapéuticos establecidos para la madre.

Agentes psicotrópicos durante la lactancia

Antidepresivos durante la lactancia

Antidepresivos tricíclicos

Con excepción de la doxepina (sedación y depresión respiratoria), todos son relativamente seguros durante la lactancia, especialmente la amitriptilina y la imipramina. Alcanzan niveles similares en la leche y el plasma materno pero no se acumulan en los bebés.

Inhibidores selectivos

La fluoxetina no alcanza niveles detectables en el plasma y la orina del niño. No se observó desarrollo anormal o patología neurológica, aunque hay informes de toxicidad infantil cuando las madres reciben dosis elevadas (más de 20 mg/día). La paroxetina tiene un comportamiento similar. Solo menos del 1% pasa por la leche al niño. La sertralina, con un perfil parecido, muestra niveles indetectables en la leche, siendo el fármaco de primera elección en mujeres lactantes, seguida por la nortriptilina y la paroxetina. No se han hallado niveles detectables en la leche ni efectos secundarios en la madre.

Inhibidores de la monoaminooxidasa

Faltan publicaciones sobre la seguridad de los IMAO y es de buena práctica suspenderlos durante la lactancia.

Otros antidepresivos

Todavía no hay conclusiones sobre el bupropion, la mirtazapina, la venlafaxina y la trazodona.

Antipsicóticos durante la lactancia

Antipsicóticos convencionales

Son seguros y no se han hallado signos de toxicidad u otros efectos colaterales.

Antipsicóticos atípicos

Todavía no se ha establecido su seguridad y no se recomiendan durante la lactancia. Los niveles que alcanzan en la leche la olanzapina y la risperidona son muy bajos. El nivel de exposición del bebé es similar al de la quetiapina. Sin embargo, la clozapina alcanza niveles más elevados y puede producir agranulocitosis y somnolencia; está contraindicado durante la lactancia. Hay muy pocas publicaciones sobre la amisulprida, el aripiprazol y la ziprasidona.

Estabilizadores del humor durante la lactancia

El litio está contraindicado durante la lactancia. En cuanto a la carbamazepina, si bien en el lactante alcanza un 60% de los niveles maternos, no se han observado efectos adversos, aparte de una hepatotoxicidad transitoria. Por el contrario, el valproato casi no se secreta en la leche y solo alcanza un 3% del nivel materno, sin efectos colaterales importantes, por lo que se lo considera apropiado durante la lactancia. Sin embargo, se debe monitorear al niño por los riesgos potenciales de trombocitopenia y hepatotoxicidad. El gabapentin llega a la leche en un 100% y no está recomendado. La lamotrigina y el topirimato no tienen suficientes estudios.

Hipnóticos y ansiolíticos

Las benzodiazepinas como el temazepan y el clonazepam raramente producen efectos adversos. La buspirona, el zaleplon y la zopiclona alcanzan concentraciones elevadas en la leche y están contraindicados en la lactancia. El más compatible con esta alimentación es el zolpidem, de rápida excreción.

Comentarios

Las enfermedades psiquiátricas en las embarazadas o las mujeres en lactancia son un problema, ya que se busca la efectividad del tratamiento de la enfermedad mental al mismo tiempo que minimizar la exposición del feto a una medicación peligrosa. Es ideal la planificación preconcepción; sin embargo, las embarazadas con enfermedades mentales no cumplen bien las prácticas anticonceptivas, siendo comunes los embarazos no planeados. En las mujeres ya embarazadas, se suele perder la oportunidad para reducir la dosis de la medicación durante el primer trimestre, y ya el feto ha estado expuesto al fármaco materno.

Los riesgos maternos asociados con la suspensión o la reducción del fármaco pueden predisponer al nonato o al lactante a más peligros que los fármacos por sí mismos. Ninguna droga es absolutamente segura; de hecho, la FDA no ha aprobado ninguna medicación psicotrópica durante el embarazo o la lactancia. Los datos mas importantes sobre seguridad farmacológica con que se cuenta corresponden a los psicotrópicos más antiguos y por lo tanto, el sentido común debe inclinar a favor de su elección sobre los agentes más nuevos.

Por lo tanto, el manejo durante el embarazo o la lactancia para continuar o comenzar una medicación psicotrópica requiere realizar una evaluación riesgo-beneficio, adaptada a cada paciente. Los temas más importantes en ese análisis son la gravedad de la enfermedad psiquiátrica, las consecuencias de no tratarla, los efectos adversos potenciales de la medicación tanto para la madre como para el niño y el estadio del embarazo y la lactancia. Las opciones terapéuticas y sus riesgos y beneficios deben discutirse con la paciente y sus cuidadores, y considerar la posibilidad de postergar la medicación hasta el segundo trimestre. Antes de prescribir medicamentos, debe considerarse la aplicación de intervenciones no farmacológicas (psicoterapia individual o grupal) y apoyo psicosocial, particularmente si la paciente tienen síntomas leves o está en la etapa inicial del embarazo. Si se decide hacer tratamiento, tendrá que ser con la menor cantidad de medicamentos y dosis posibles, junto con el control de la enfermedad mental. Durante la lactancia, las mujeres medicadas deben ser controladas estrechamente y aprender a detectar enseguida los signos de toxicidad farmacológica en sus bebés.

El monitoreo de los bebés y la minimización de la exposición a la medicación psicotrópica durante la lactancia incluyen una examen general basal del lactante seguido por un cuidadoso control de los signos de toxicidad, el empleo de dosis bajas, la monoterapia de acción corta y el momento de la alimentación materna, de manera de minimizar la exposición del lactante al fármaco. Las madres deben dar de mamar antes de tomar la dosis del remedio y utilizar leche almacenada para los períodos “no-pico¨ en vez de dar de mamar en el momento en que las concentraciones plasmáticas maternas son más elevadas.

Conclusiones

Las enfermedades psiquiátricas no tratadas entrañan riesgos para la madre y el niño, mientras que la discontinuación de la medicación psicotrópica acarrea sus propios peligros. Por lo tanto, el manejo depende de establecer un equilibrio entre los riesgos y los beneficios, tanto para la madre como para el feto y el recién nacido. Deben considerarse los efectos teratogénicos, su seguridad durante el trabajo de parto y el parto y también los efectos neuroconductuales a largo plazo y durante la lactancia.

Si bien el manejo de las enfermedades mentales durante el embarazo y la lactancia es complejo, se pueden obtener resultados gratificantes adoptando un modelo de atención holístico, teniendo en cuenta las elecciones informadas de la paciente junto con un estrecho control psiquiátrico y la atención multidisciplinaria coordinada entre el obstetra y el pediatra. La decisión final con respecto a un riesgo razonable y lo que el mismo constituye se basa en la paciente informada.

→ Referencias Bibliográficas en formato pdf

Archives of Gynecology and Obstetrics.277(1):1-13. Epub 2007 Aug 21. Enero 2008.

Dra. Alejandra M. Mercado
http://www.dardemamar.com