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23 mayo, 2013

Opiniones sobre el DSM V

Con bastantes cambios, y nuevas redefiniciones que flexibiilizan aún más las que ya tenía el DSM IV. En este momento, muchos psiquiatras, aún argentinos, están participando de un Congreso Internacional de Psiquiatra en USA. Sin dudas, la Asociación Psiquiatrica Americana (nosotros también somos americanos ) habrá de presentar esta joya. Asi como lo hacen en las reuniones de ASCO ( Cáncer ), todos los años. 
No es la única clasificación que existe, la OMS tiene su propia clasificación de problemas mentales, pero la mayoria del mundo se rige hoy por este documento. Tanto es asi, que en varias Obras Sociales y Prepagas, de nuestro pais, los psiquiatras deben regirse por ella y codificar acorde a este manual. Caso contrario no les pagan las consultas. 
Trastornos mundanos de la existencia, han sido aún más medicalizados. Y a nadie escapa la estrecha relación que la Industria Farmacéutica tiene con ese manual. Un código......un medicamento. Si hasta el propio "descubridor" del ADD declaró hace unos meses, antes de morir, que era una entidad inventada. http://medicina-general-familiar.blogspot.com.ar/2013/05/inventor-of-adhds-deathbed-confession.html
Esto hoy, ha llegado al extremo que la propia agencia de Salud Mental de USA, no acepte este manual cómo válido. 
Incluso puede leerse cómo ya el diagnóstico de depresión con el DSM IV, sobrestimaba su valor, y sólo un 39% de un estudio de más de 5000 personas demostró que realmente padecian una depresión mayor. http://medicina-general-familiar.blogspot.com.ar/2013/05/depression-overdiagnosed-and.html
Mientras tanto, y fuera de toda consideración política, el Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, no tuvo miramientos contra talleres psicoterápicos ( más alla que hay poco escrito sobre su efectividad ), y lo hizo con una represión salvaje, que afectó no solo a personal de salud, sino también a pacientes. No creo que Macri sepa de que se trata, pero con estos actos está siendo funcional a la propia industria.
Quizás también, y en forma más seria de lo que se está haciendo, habria que repensar si instituciones como el Borda o el Moyano. Un lugar dónde casi todos pasamos aunque mas no sea siendo estudiantes. Es más un refugio de gente pobre, y asi como lo hizo Italia hace muchos años pensar en la desmanicolización.
Esto no sólo vale para estos lugares. Quién haya visitado más de un geriátrico, podrá ver también la forma en que se usa indiscriminadamente medicamentos psicotropicos para que nuestros viejos no molesten. Y ver a más de uno con sindrome parkinsoniano, no por la edad, sino por los efectos adversos de algunas de las medicaciónes más populares que se les da. 
Con un sindrome gripal encima, sepan disculpar tanta ignorancia. Por ello no he respondi algunos mails, siempre prefiero que los comentarios sean en el  blog, pero poca gente lo hace, o lo hace como anónimo. 
Tambien, quiero resaltar que no todos estamos de acuerdo en esto. Sobre todo en pediatria, aparte de los psiquiatras. Para muestra va la opinión de Javier, desde Pediatria Basada en Pruebas, que por cierto, y cómo siempre, se ha documentado bastante bien.   
Disculpas a los que ya están en la lista de fb https://www.facebook.com/groups/informacionmedica/ pero creo que valia la pena explayarme un poco más, por fuera de lo que es mi blog.
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12 abril, 2013

Carta a las madres y padres de niños y adolescentes hiperactivos

Carta a las madres y padres de niños y adolescentes hiperactivos


Por Enrique Gavilán (@enriquegavilan), médico de familia.
Estimadas Mª Elena, Mª Jesús, Teresa, Andrea, Nélida, Rosa, Mariví, Merche, Cristina, Inma, Eva, Angélica, Yolanda, Víctor, Laura…
Han pasado ya unos días tras la emisión del programa “Sobremedicados” en “Salvados”. Reconozco que ha sido una semana muy dura para mí. Asumía que tras lo dicho en la entrevista mucha gente, sobre todo compañeros de profesión, iban a sentirse señalados. Pero no contaba con que mis palabras pudieran dañar o causar dolor a tantas personas. Nada más lejos de mi intención. Vuestras palabras me han conmovido en estos días, y entiendo la desorientación, la frustración, incluso la furia que muchas de vosotras habéis sentido. No sé si pediros disculpas es suficiente; en todo caso, si lo hago es de todo corazón.
El TDAH es un trastorno reconocido y aceptado por la comunidad científica internacional. Nunca he dicho que no lo fuera. Sin embargo, no todo es consenso y unanimidad. Hay muchos grises entre el blanco y el negro. Son muchos los autores que han realizado revisiones críticas de la historia y del presente del mismo. Sus argumentos contribuyen a enriquecer su estudio, aportando perspectivas perfectamente válidas. En ellos me basé en la entrevista, y no en meras opiniones o especulaciones personales.
El TDAH está sobrediagnosticado. No me refiero a los errores en el diagnóstico, sino a que muchos de los afectados podrían haber tenido una vida perfectamente normal, feliz e integrada incluso sin haber sido nunca diagnosticados o tratados. El exceso de celo a la hora de etiquetar a niños y adolescentes hiperactivos ha creado una epidemia desproporcionada, y en un importante porcentaje de ocasiones puede haber ocasionado más desventajas que beneficios, además de muchos sufrimientos innecesarios. El sobrediagnóstico lleva parejo, en muchos casos, el uso de fármacos en personas en las que pueden ser más perjudiciales que útiles.
El TDAH ha sido objeto de multitud de campañas de concienciación. Muchas han sido llevadas a cabo con toda la mejor intención del mundo. Otras, por el contrario, han contado con visibles conflictos de interés no siempre bien explicitados. Y un número nada desdeñable de ellas han sido promovidas directamente por entidades y compañías con claro afán de lucro, que no han escatimado esfuerzos para desviar el foco de la atención de muchas familias afectadas hacia intereses que algunas veces distan de los que genuinamente todo progenitor quiere para su hijo.
El TDAH ha sufrido, además, una fuerte medicalización en los últimos años. El TDAH hunde sus raíces en la medicina, sí, pero también en lo social, lo cultural, lo educativo. Y por tanto las explicaciones y las soluciones a este trastorno no pueden venir sólo de la medicina. Parece más fácil encauzar el problema hacia la consulta de un médico que cambiar todo un modelo educativo y su engranaje con el sistema sanitario, lo cual lleva más de 30 años, por ejemplo. O que cambiar las políticas sociales para que las madres y padres podáis dedicar más tiempo a vuestros hijos sin que ello suponga ningún perjuicio social o laboral, por ejemplo. Ninguna respuesta, por sí sola, es 100% definitiva: medicalizar también tiene sus ventajas, pero no sale gratis. Si todos estamos dispuestos a asumir que la medicalización es la única respuesta posible también debemos asumir sus consecuencias.
Por todos estos motivos (sobrediagnóstico, sobretratamiento, medicalización), el TDAH, a juicio de muchos expertos, es un claro ejemplo de disease mongering, fenómeno descrito por la periodista Lynn Payer en 1992. Dado que esta expresión no tiene traducción directa al castellano, unos autores la han traducido como “tráfico” de enfermedades, otros como “promoción” de enfermedades y otros como “invención” de enfermedades. En el programa de Salvados, simplemente, utilicé una de ellas, por parecerme la que más fácilmente iba a ser entendida por todos.
La mecha que quise encender en la entrevista era la del debate sobre la medicalización de nuestras vidas, los conflictos de interés y la trasparencia y la ética en las relaciones con la industria farmacéutica. Son elementos clave que están encima de la mesa y que conviene debatir entre todos, con serenidad y profundidad, lo antes posible.
La salud no sólo de vuestros hijos, sino la de todos, está en juego. La de toda la sociedad.
Gracias por haberme escuchado.