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23 mayo, 2013

Crisis en MBE

English: Arte urbano en las inmediaciones del ...
English: Arte urbano en las inmediaciones del Palacio Euskalduna de Bilbao (País Vasco, España) (Photo credit: Wikipedia)
ENTREVISTA CON EL ESPECIALISTA VICTOR MONTORI

El especialista dice que los pacientes pagan con su salud los errores producidos por los intereses económicos del sector farmacéutico


 FERMÍN APEZTEGUIA  14.06.12  EL CORREO , BILBAO.

La industria farmacéutica está otra vez en el ojo del huracán. Uno de cada cinco medicamentos tiene que retirarse del mercado en el plazo de cinco años por los graves efectos secundarios que provoca. ¿Cómo es posible que ocurra algo así? Sucede por dos motivos, según afirma el reconocido endocrinólogo Víctor Montori, profesor de la Universidad de Minnesota y director de Investigación de Servicios Sanitarios de la Clínica Mayo (EE UU). Por el «nivel de corrupción» de los grandes laboratorios farmacéuticos, que realizan «estudios incompletos» sobre la efectividad y seguridad de los fármacos; y porque las agencias públicas que los evalúan no actúan con la «responsabilidad y transparencia» debida.
«La medicina basada en la evidencia ha llegado a su final», afirmó en una entrevista con EL CORREO Montori, que impartió ayer la conferencia inaugural del congreso de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (Semfyc) que se celebra en el Palacio Euskalduna de la capital vizcaína. Según detalló, los estudios de investigación tienden hoy, «de manera creciente, a tener problemas de sesgo, de error y a ser publicados de manera incompleta», lo que supone «cierto nivel de fraude en la actividad científica».
El «nivel de corrupción de la ciencia», subrayó, está relacionado con el «cambio que tuvo la industria farmacéutica» el día en que las empresas del sector dejaron de ser «centros de investigación para convertirse en casas de marketing» y publicidad. Las medicinas pasaron a ser desde entonces productos en busca de un beneficio, «el retorno a sus accionistas de billones de dólares».
El objetivo de los médicos que trabajan, «tanto en la atención primaria como en la medicina especializada», tiene que ser «recuperar esa herramienta que es la investigación no para el beneficio de la industria, sino de sus pacientes». ¿Cómo se puede hacer algo así? «Hay muchas maneras, todas muy difíciles», que se resumen en la búsqueda de dos objetivos, que son «la transparencia y la responsabilidad».
Montori explicó que existe en el mundo de la medicina un movimiento «similar al del 15-M», que busca que toda investigación sobre productos farmacéuticos «esté disponible para la población general de manera abierta». «La gente tiene que disponer de la información que manejaron las agencias americana y europea del medicamento para autorizar uno y otro fármaco».
Recortes presupuestarios
La responsabilidad tiene que ver «con un asunto muy similar al de los bancos». «No puede ser que cada vez que se encuentren delincuentes» en la industria farmacéutica, el asunto «se resuelva con un pago y una disculpa, sin que nadie pierda su puesto de trabajo, sin que nadie asuma responsabilidades», sentenció el especialista, quien recordó que son los pacientes quienes pagan con su salud las consecuencias de esta situación.
El directivo de la Clínica Mayo defendió la necesidad de que la Administración pública intervenga en este conflicto, lo que no será fácil «debido a los recortes presupuestarios en salud pública» como consecuencia de la crisis. «Una de las dificultades para resolver urgentemente este problema es que toda la formación médica continuada está financiada por la industria. Un congreso como éste lo financia el sector». En medio de tan negro panorama, el experto quiso poner un poco de luz. «Por suerte, en la profesión hay un cierto nivel de integridad mínimo, que permite rechazar invitaciones y decir lo que uno piensa».
nota original disponible en
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07 mayo, 2013

Gestión de crisis en redes sociales

Fuente: SOMAMFYC

El gran desarrollo de las redes sociales hace que muchos de nosotros nos hayamos planteado nuestra presencia activa en las mismas y que estemos dispuestos a iniciar proyectos reales teniendo como soporte estas herramientas.
De manera progresiva estamos desarrollándonos (a veces con más entusiasmo que impacto) y por lo tanto hemos de aprender tanto de nuestros errores como de los errores de otros.
La participación activa en las redes nos ofrece grandes ventajas como poder comunicarnos con otros compañeros, ampliar nuestros círculos profesionales y personales, tener herramientas de comunicación muy potentes y poder difundir a los ciudadanos mensajes relacionados con la salud.
Pero ¿cómo reaccionar ante un comentario agresivo?, ¿cómo defendernos ante una injuria vertida o ante comentarios malintencionados?. Esto es gestionar una crisis.
Hace pocas semanas y a raíz de un programa televisivo en el que participaron de forma directa e indirecta varios médicos de familia se ha originado una “crisis” que ha tenido su impacto en medios de comunicación profesionales, generales y en la lista de correo MEDFAM en la que muchos de nosotros participamos.




Con todo nuestro apoyo a Enrique Gavilán por la avalancha de críticas negativas por su intervención y por la manipulación de sus palabras.
Esto es una crisis. Iniciada en un medio de comunicación tradicional y mantenida en redes sociales, publicaciones digitales y listas de distribución de correo.
Con crisis en Social Media nos referimos a un estado en el que nuestra reputación o la de nuestro trabajo o proyecto  peligra considerablemente. Puede generarse por errores reales
– o no- que cometemos y generan una masa considerable de comentarios de protesta en nuestros canales. En otras ocasiones, la crisis se genera por un comentario negativo
lanzado por un usuario influyente en la red.
¿Cómo gestionar una crisis? (Enrique, lo has hecho de libro y enhorabuena también por ello)
  1. Identificar qué ha ocurrido y por qué.
  2. Decidir si los hechos son relevantes. Para ello nos podemos basar en las siguientes premisas (si una de ellas se cumple, podemos pensar en una crisis en redes sociales).
    1. Gran número de comentarios o publicaciones negativas en torno al tema.
    2. Participación de usuarios o medios influyentes y propagación rápida en la red
    3. Iniciada por detractores importantes movidos por cuestiones personales, de mercado o ideológicas.
  3. Identificar en qué medios se ha desarrollado la crisis. Cómo ha empezado y dónde tiene eco.
  4. Mantener la calma, no responder de forma precipitada y no borrar comentarios ya publicados por nosotros.
  5. Identificar a qué tipo de usuarios nos enfrentamos y diferenciar si son detractores recurrentes, personas descontentas o boicoteadores de las redes sociales.
Una vez detectada la crisis y valorados los medios por los que recibimos más críticas debemos establecer una respuesta que ha de ser calmada, en un tono correcto y sin tener miedo a pedir disculpas en caso en que nos hayamos equivocado o defender nuestra postura en caso que pensemos que el equivocado es el otro.
Es conveniente monitorizar la crisis durante cierto tiempo después de haberse producido para poder determinar consecuencias a medio o largo plazo.
Os dejamos un vídeo de Gustavo Ripoll un especialista en redes sociales que nos muestra cómo manejar una crisis de reputación en la era digital, ofrecida en el seminario “Las redes sociales y las empresas – El desafío que ya llegó”, organizada por IDEA- 12 de Junio de 2012.

29 marzo, 2013

Crsisi en MBE

ENTREVISTA CON EL ESPECIALISTA VICTOR MONTORI

El especialista dice que los pacientes pagan con su salud los errores producidos por los intereses económicos del sector farmacéutico


 FERMÍN APEZTEGUIA  14.06.12  EL CORREO , BILBAO.

La industria farmacéutica está otra vez en el ojo del huracán. Uno de cada cinco medicamentos tiene que retirarse del mercado en el plazo de cinco años por los graves efectos secundarios que provoca. ¿Cómo es posible que ocurra algo así? Sucede por dos motivos, según afirma el reconocido endocrinólogo Víctor Montori, profesor de la Universidad de Minnesota y director de Investigación de Servicios Sanitarios de la Clínica Mayo (EE UU). Por el «nivel de corrupción» de los grandes laboratorios farmacéuticos, que realizan «estudios incompletos» sobre la efectividad y seguridad de los fármacos; y porque las agencias públicas que los evalúan no actúan con la «responsabilidad y transparencia» debida.
«La medicina basada en la evidencia ha llegado a su final», afirmó en una entrevista con EL CORREO Montori, que impartió ayer la conferencia inaugural del congreso de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (Semfyc) que se celebra en el Palacio Euskalduna de la capital vizcaína. Según detalló, los estudios de investigación tienden hoy, «de manera creciente, a tener problemas de sesgo, de error y a ser publicados de manera incompleta», lo que supone «cierto nivel de fraude en la actividad científica».
El «nivel de corrupción de la ciencia», subrayó, está relacionado con el «cambio que tuvo la industria farmacéutica» el día en que las empresas del sector dejaron de ser «centros de investigación para convertirse en casas de marketing» y publicidad. Las medicinas pasaron a ser desde entonces productos en busca de un beneficio, «el retorno a sus accionistas de billones de dólares».
El objetivo de los médicos que trabajan, «tanto en la atención primaria como en la medicina especializada», tiene que ser «recuperar esa herramienta que es la investigación no para el beneficio de la industria, sino de sus pacientes». ¿Cómo se puede hacer algo así? «Hay muchas maneras, todas muy difíciles», que se resumen en la búsqueda de dos objetivos, que son «la transparencia y la responsabilidad».
Montori explicó que existe en el mundo de la medicina un movimiento «similar al del 15-M», que busca que toda investigación sobre productos farmacéuticos «esté disponible para la población general de manera abierta». «La gente tiene que disponer de la información que manejaron las agencias americana y europea del medicamento para autorizar uno y otro fármaco».
Recortes presupuestarios
La responsabilidad tiene que ver «con un asunto muy similar al de los bancos». «No puede ser que cada vez que se encuentren delincuentes» en la industria farmacéutica, el asunto «se resuelva con un pago y una disculpa, sin que nadie pierda su puesto de trabajo, sin que nadie asuma responsabilidades», sentenció el especialista, quien recordó que son los pacientes quienes pagan con su salud las consecuencias de esta situación.
El directivo de la Clínica Mayo defendió la necesidad de que la Administración pública intervenga en este conflicto, lo que no será fácil «debido a los recortes presupuestarios en salud pública» como consecuencia de la crisis. «Una de las dificultades para resolver urgentemente este problema es que toda la formación médica continuada está financiada por la industria. Un congreso como éste lo financia el sector». En medio de tan negro panorama, el experto quiso poner un poco de luz. «Por suerte, en la profesión hay un cierto nivel de integridad mínimo, que permite rechazar invitaciones y decir lo que uno piensa».
nota original disponible en

30 septiembre, 2011

Acerca del fin del estado de bienestar

Autor: Eduardo Filgueira Lima. Ex Ministro de Salud de la Provincia de La Pampa. Argentina. Ex-Viceministro de Salud de la Nación. República Argentina.
Acerca Del Fin Del Modelo de Bienestar