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04 abril, 2013

Globalization, Climate Change, and Human Health


La escala global de los fenómenos, la interconexión y la intensidad de la actividad económica humana contemporánea no tienen históricamente precedentes, al igual que muchos de los cambios ambientales y sociales consiguientes. Estos cambios globales influyen en la salud humana, la salud internacional y la salud pública. Constituyen un síndrome, no una serie de cambios por separado, que reflejan las tensiones que surgen en una población mundial demasiado grande, el impacto ambiental cada vez más sistémico de muchas actividades económicas, la urbanización, la expansión del consumo y la brecha cada vez mayor entre ricos y pobres, tanto dentro como entre países.
En las últimas décadas, la conectividad internacional ha aumentado en muchos frentes, incluyendo el flujo de información, los movimientos de las personas, los patrones de comercio, el flujo de capitales, los sistemas de regulación y de difusión cultural. Estos incrementos exponenciales en los índices demográficos, económicos, comerciales y ambientales se han etiquetado como la Gran Aceleración. Cabe destacar que los efectos ambientales resultantes están alterando los componentes principales del sistema Tierra. La época geológica actual llamada Antropoceno (sucesora de la época del Holoceno), en reconocimiento a la fuerza global en que el Homo Sapiens se ha convertido, está empujando a la Tierra más allá de los límites que se consideran seguros para continuar la vida social y biológica. La pérdida de la biodiversidad, la circulación global, enormemente amplificada, de compuestos nitrogenados bioactivos, y el cambio climático inducido por el hombre ya ha alcanzado niveles que claramente inseguros.
Estos cambios constituyen amenazas fundamentales también para el bienestar y la salud. Por ejemplo, se ha encontrado una relación positiva entre las tendencias regionales del clima (aumento de las temperaturas y la disminución de las precipitaciones) y el retraso del crecimiento infantil en Kenia desde 1975, lo que indica que a medida que el calentamiento se sigue produciendo, junto con el crecimiento demográfico, la producción de alimentos y la salud nutricional se verá afectada. Los cambios climáticos inducidos por el hombre a menudo actúan coordinadamente con otros factores de estrés ambiental, demográfico y social que finalmente influyen en las producciones regionales de alimentos, en la nutrición y en la salud. Por otra parte, en el nivel actual de conectividad global e interdependencia, el impacto ambiental de la actividad humana tiene un alcance geográfico más amplio, aunque su influencia puede ser compensada, en cierta medida, por las alertas globales para la distribución de ayuda alimentaria, más eficaces y rápidas. El calor extremo y los incendios forestales en el oeste de Rusia en el verano de 2010 destruyeron un tercio de la producción de trigo de ese país; la prohibición posterior de exportar grano contribuyó a un aumento en el precio del trigo en todo el mundo, lo que ha agravado el hambre en Rusia (donde los precios de la harina aumentaron en un 20%) y en las poblaciones urbanas de países con bajos ingresos como Pakistán y Egipto. En el frente económico, la reciente crisis financiera mundial ha puesto de relieve la interdependencia tipo dominó de las economías nacionales.
EFECTOS DE LA GLOBALIZACIÓN EN LA SALUD DE POBLACIÓN
Influencias globales en la salud de la población como las descritas anteriormente, trascienden el marco más específico de los problemas de salud internacional. Los procesos de cambio global son más sistémicos e implican interrupción y agotamiento (no sólo contaminación). Remediar estos cambios requiere una comprensión dinámica de los sistemas, de su complejidad y de las incertidumbres asociadas para que pueda haber respuestas políticas coordinadas. Las relaciones entre estos procesos generalizados de cambio y la salud humana se muestran en la Figura 1
Cambios demográficos
El crecimiento de la población es a menudo pasado por alto en el discurso sobre el cambio global.  Las proyecciones de las Naciones Unidas de que la población actual de 7000 millones se incrementará a 9,3 millones en 2050 debe reactivar el debate sobre si podremos tener éxito en la consecución de objetivos realistas de un clima saludable sin que reduzcamos el número real de personas que ejercen presión sobre el medio ambiente. Por otra parte, el bucle de retroalimentación negativa que tiene la presión demográfica excesiva sobre los ambientes regionales (que implica un agotamiento de los suelos, del agua y la pérdida de la biodiversidad) no sólo exacerba diversos cambios ambientales y ecológicos en todo el mundo, sino que también afianza las condiciones de pobreza y desigualdad. En estos últimos casos, las tasas de fertilidad tienden a seguir siendo demasiado altas.
Algunos incrementos adicionales de población son inevitables debido a que países con altas tasas de fecundidad tienen una dinámica demográfica ponderada hacia los jóvenes. Mientras tanto, aunque se han obtenido resultados moderados mediante la educación de las niñas, los avances siguen siendo lentos en muchos países de bajos ingresos. Las altas tasas de embarazos no deseados ( por ejemplo, Timor-Leste y Nigeria) se correlacionan con mayores riesgos para la salud materna e infantil.
Los cambios sociales y la actividad económica
Muchos otros aspectos de la globalización influyen en la salud de la población, incluyendo el surgimiento acelerado de nuevas enfermedades infecciosas, el aumento casi omnipresente de las tasas de obesidad y las enfermedades no transmisibles asociadas, la expansión de la comercialización de cigarrillos, los efectos del cambio climático, aumentos en la resistencia a los antimicrobianos y los riesgos para la salud en el lugar de trabajo debido a la desregulación laboral de los mercados internacionales. En el fondo subyace, como determinantes adicionales de la salud, la persistente, incluso creciente, disparidad en la riqueza, la educación, la autonomía y la inclusión social. Hay, por supuesto, ciertos aspectos de la globalización que son beneficiosos para la salud, tales como el incremento del flujo de información, la mejora de programas coordinados a nivel internacional de vacunación y sistemas para responder a las enfermedades infecciosas, y una mayor capacidad de respuesta a los desastres.
Influencias adversas globales sobre la salud, como el aumento de precios de los alimentos y el incremento de algunas enfermedades infecciosas han impedido el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio de las Naciones Unidas. Los futuros objetivos mundiales en salud deberán considerar e integrar mejor las influencias fundamentales de la pobreza, la desigualdad, el analfabetismo, el cambio climático, los patrones de uso del suelo y la inseguridad alimentaria. Después de la Conferencia de Río +20 (2012), los Objetivos de Desarrollo del Milenio van a ser sustituidos por los Objetivos de Desarrollo Sostenible en el 2016, reflejando los principios establecidos en la Declaración original de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (1992) en los que la preocupación por los seres humanos debía estar en el centro. Sin embargo, la preocupación por la salud de las personas aún está lejos de ese centro. Esto refleja la percepción errónea de lo que significa la salud y el predominio de una visión estrecha, basada en la clínica que, aparentemente, no tiene en cuenta, la necesidad fundamental, para mejorar la salud de la población, de hacer frente al mal ajuste que existe entre las condiciones ambientales y socio-culturales y los aspectos biológicos básicos y las necesidades psicológicas.
Cambios ambientales y ecológicos
Los profundos, esencialmente ecológicos, riesgos para la salud de la población no pueden ser afrontados  efectivamente desde solo el nivel local. El cambio climático inducido por las actividades humanas, por ejemplo, se debe al exceso global agregado de emisiones con efecto invernadero. Por lo tanto, la prevención primaria de los problemas de salud derivados de los cambios ambientales y sociodemográficas globales requiere de la coordinación de políticas internacionales, complementadas con políticas y acciones locales. Por ejemplo, la Organización Mundial del Comercio debe dar mayor prioridad a evitar los efectos adversos para la salud y el medio ambiente del libre comercio internacional. También hay una necesidad de instrumentos similares al Convenio Marco para el Control del Tabaco o la Red Mundial de Alertas y Respuestas Globales de la OMS en relación a la aparición de enfermedades infecciosas así como el Protocolo de Montreal del Programa Ambiental de las Naciones Unidas para proteger la capa de ozono.
Los cuatro ejemplos siguientes describen otros cambios ambientales y ecológicos de escala mundial que influirán cada vez más la salud del mundo. En primer lugar, la probabilidad de que surjan nuevas cepas de virus de la gripe va en aumento, sobre todo en los pueblos rurales del sudeste y oriente de Asia. El riesgo aumenta con el crecimiento demográfico y la yuxtaposición de la cría tradicional, en el patio trasero de las casas, de cerdos, pollos y patos con la producción avícola intensiva comercial y los cambios ambientales que afectan a las trayectorias de vuelo de las aves migratorias.
En segundo lugar, la disminución de la proteína de los mariscos disponibles (lo cual es importante para muchas poblaciones costeras de bajos ingresos) es una amenaza seria para la salud y refleja la combinación sin precedentes del calentamiento, la acidificación (debido al aumento de la captación de dióxido de carbono) y la des-oxigenación de los oceanos, con la destrucción de criaderos de peces costeros y la sobre-pesca.
Diversos riesgos se plantean, en tercer lugar, por la privación, el desplazamiento y los conflictos que se derivan de la escasez de agua fresca. Muchas poblaciones, como las de Bangladesh, Vietnam, Egipto e Irak se encuentran aguas abajo de grandes ríos que atraviesan varios países. En muchos casos, los caudales de estos ríos se ven gravemente amenazados por la pérdida de masa de los glaciares y la capa de nieve debido al calentamiento global y el aumento de la desviación del caudal de los vecinos que se encuentran aguas arriba.
Por último, la necesidad de mantener el suministro de alimentos y una nutrición adecuada para la creciente población mundial presenta un importante reto.La producción mundial de alimentos se enfrenta a presiones como resultado de la reducción del rendimiento debido a la degradación del suelo, la escasez de agua y el cambio climático así como la creciente demanda de alimentos de origen animal en las poblaciones de ingresos bajos y medios. Por otra parte, la agricultura (especialmente la dedicada a alimentación ganadera) representa alrededor de la cuarta parte de las emisiones mundiales de gases con efecto invernadero. Por lo tanto, cada vez hay más presión para transformar la producción de alimentos (por ejemplo, con cultivos más mixtos o la inclusión de cultivos modificados genéticamente que sean aceptables), su distribución y su consumo. Dado los enormes efectos climáticos particulares de la producción de carne roja debido a las emisiones de metano de los rumiantes (por ejemplo, vacas, ovejas y cabras) es necesario reflexionar seriamente sobre la necesidad de restringir esta fuente de proteínas al tiempo que se permite una producción suficiente para asegurar una adecuada nutrición de la infancia de poblaciones pobres que actualmente consumen niveles de carne muy inferiores a los de poblaciones ricas con un consumo excesivo en un factor de 10 a 1. El problema mundial de abastecimiento alimentario se complica aún más por la apropiación de tierras en el este de África y en otras partes por los países más ricos en busca de oportunidades de inversión y de un seguro futuro, contra la escasez de alimentos y biocombustibles (políticas llevadas a cabo, por ejemplo, por países de Oriente Medio,  Estados productores de petróleo, China o Corea del Sur)
Estos cuatro ejemplos también confirman que, en un mundo de transformaciones globales y sistémicas, los cambios particulares no inciden en la salud de las poblaciones de manera aislada, sino que suelen actuar conjuntamente y a menudo interactúan. Ejemplos específicos se discuten en la siguiente sección, que examina los riesgos para la salud que plantea el cambio climático.
CAMBIO CLIMÁTICO GLOBAL
El cambio climático global es parte de los cambios ambientales globales inducidos por el hombre típicos del Antropoceno. Estos incluyen la degradación del suelo, la acidificación del océano, las interrupciones y disminuciones de la concentración de ozono estratosférico, de la fertilidad del suelo, de los recursos de agua dulce, de la biodiversidad, del funcionamiento del ecosistema y del ciclo global del nitrógeno y el fósforo. Las  emisiones con efecto invernadero procedentes de la generación de energía basada en combustibles fósiles y el producido por el transporte en los sectores agrícola y minero, aumentan la capacidad de retención de calor en la atmósfera más baja, lo que resulta en un calentamiento global (ver el gráfico interactivo en NEJM.org). 
http://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMra1109341
Además, la deforestación y la saturación del océano se suman al calentamiento global mediante la reducción de la capacidad de los ecosistemas terrestres y marinos para absorber el dióxido de carbono adicional (el principal gas de efecto invernadero). También contribuyeron a dicho calentamiento las variaciones naturales del clima causados ​​por los fenómenos cósmicos y geológicos.
La mayor parte del calentamiento global desde 1950 (un aumento de 0,7 ° C) ha sido el resultado de la actividad humana. Las emisiones globales anuales de dióxido de carbono han aumentado en la última década proporcionalmente al aumento del nivel del mar, la pérdida de hielo del Ártico y el número de fenómenos meteorológicos extremos. Sin una acción internacional importante y rápida para disminuir estas emisiones, las temperaturas globales promedio (en relación con el año 2000) es probable que aumenten entre 1 a 2 ° C para 2050 y de 3 a 4 ° C en el año 2100, con aumentos de hasta 6 a 7° C en algunas latitudes norte. Un calentamiento adicional de otro 0,7 ° C se debería a la energía radiante adicional ya absorbida por la atmósfera inferior y los océanos, aunque aún no se manifiesta como calentamiento de la superficie. Un aumento promedio de 4 ° C retornaría la temperatura de la Tierra a un nivel no experimentado desde hace 10 a 20 millones de años.
Los patrones de lluvia también van a cambiar, con el aumento de las precipitaciones en algunas regiones y estaciones y la disminución en otros. Los modelos predictivos proyectan constantemente un aumento de la aridez regional y también se espera que el área de distribución geográfica y la gravedad de las sequías se incrementen durante este siglo. La frecuencia, y tal vez la intensidad de los fenómenos meteorológicos extremos, van aumentar en la mayoría de las regiones y bien pueden haber comenzado ya.
EFECTOS DEL CAMBIO CLIMÁTICO EN LA SALUD HUMANA
La naturaleza compleja del cambio climático y sus manifestaciones ambientales y sociales generan diversos riesgos para la salud humana Una clasificación de los riesgos y las vías causales se muestra en la Tabla 1
Nuestro actual conocimiento de las relaciones clima-salud provienen de estudios epidemiológicos en relación con diferencias de temperatura y registros extremos así como de los fenómenos climáticos cuasi cíclicos como el de El Niño. Sin embargo, la mayoría de los riesgos para la salud se deberán a las influencias climáticas sobre los sistemas ambientales y las condiciones sociales que afecten a la producción de alimentos, suministros de agua, la estabilidad de los patrones de las enfermedades infecciosas, así como a la integridad de la protección natural y humana frente a los desastres naturales (incluyendo la cubierta forestal, protección contra el viento, los manglares, rompeolas construidos más vulnerables, y los sistemas de desagüe urbano) y de las consecuencias adversas de las perturbaciones sociales, el desplazamiento de las comunidades, y situaciones conflictivas
Los principales ejemplos de estos tipos de trayectorias causales se muestran en la Figura 2

Muchos de los efectos indirectos del cambio climático serán simultáneamente influenciados por otros cambios globales y las presiones socio-demográficas que actúan en conjunción con el cambio climático. La producción de alimentos y, por lo tanto, el estado nutricional reflejan cambios, no sólo en clima, sino también en el suministro de agua, la fertilidad del suelo, los niveles de nitrógeno, la biodiversidad (por ejemplo, los polinizadores y depredadores de plagas) y la salud y la vitalidad de los trabajadores agrícolas.
No es sorprendente que los efectos en la salud del cambio climático sean predominantemente adversos. Después de todo, la biología humana, las fuentes de alimentos domésticos y la cultura en general han evolucionado a lo largo de muchos milenios en el clima que prevalecía. Por otra parte, las poblaciones de todo el mundo serán vulnerables a eventos climáticos extremos cada vez más graves.
Se espera que existan algunos efectos beneficiosos para la salud en las primeras etapas de cambio climatico. En algunas zonas templadas, inviernos más suaves pueden llevar a un menor número de muertes invernales de infarto de miocardio y accidente cerebrovascular, y en algunas regiones de latitudes bajas, más cálidas y secas, las nuevas condiciones pueden reducir la supervivencia de los mosquitos y, por lo tanto, las infección transmitidas por mosquitos.
Las poblaciones que viven en diversas condiciones sociales, económicas y físicas se verán afectados de manera diferente por el cambio climático. Las poblaciones de bajos ingresos son más vulnerables a los peligros físicos, la desnutrición, las enfermedades infecciosas diarreicas y otras, así como las consecuencias para la salud en los desplazamientos. Las poblaciones en las islas de baja altitud y en las zonas costeras, como Bangladesh, son vulnerables a un aumento de las mareas en las tempestades y a las inundaciones por las subidas del nivel del mar. En las regiones circumpolares del Ártico, las comunidades pueden sufrir cambios forzados en la dieta si las poblaciones de animales terrestres y marinos emigran y el acceso a las fuentes tradicionales de alimentos se vuelve físicamente más dificultoso.
Los probables efectos futuros del cambio climático en los diferentes resultados de salud han sido modelizados mediante el uso de escenarios plausibles que se han acordado a nivel internacional. Por ejemplo, en países de clima templado, como los veranos se volverán más calientes y las olas de calor más graves, la modelización indica que, a partir de mediados de siglo, las muertes relacionadas con el calor superarán progresivamente el número de muertes evitadas como resultado de los inviernos más leves. Estas estimaciones de los efectos extremos del clima mejorarán a medida que la modelización de los cambios considere la variabilidad climática en condiciones reales y que los investigadores tengan más en cuenta la adaptación fisiológica, de comportamiento y tecnológicas de las poblaciones a través del tiempo.
En China, la modelización del calentamiento medio indica que la zona de transmisión del caracol de agua dulce mediada por esquistosomiasis se extenderá hacia el norte, dejando otros 20 millones de personas en riesgo en 2050. Tal estimación basada en modelos que consideran la dirección y la magnitud de los cambios probables, es un recurso importante para la toma de decisiones tanto en la reducción del cambio climático como en la adaptación local.
Mientras tanto, una tarea importante de la investigación es identificar los riesgos para la salud en los cambios en curso y los resultados que pueden atribuirse razonablemente al cambio climático reciente. Teniendo en cuenta la relación con múltiples variables de la mayoría de los resultados de la salud humana, la atribución nunca es simple. Sin embargo, en la última década, los cambios observados en algunos resultados de salud, considerados en conjunto, sugieren una relación climática (Tabla 2)
RIESGOS Y BENEFICIOS DE LA MITIGACIÓN DEL CAMBIO CLIMÁTICO Y LA ADAPTACIÓN DE SALUD
La mitigación del cambio climático es una tarea de primer orden para el mundo. Sin embargo, mientras que los gobiernos continúan luchando con esta tarea política y ética sin precedentes, el desafío más inmediato para el sector de la salud es el de identificar las principales amenazas regionales para salud que plantea el cambio climático y garantizar el desarrollo de adaptaciones que disminuyan el riesgo.
Estrategias de adaptación
Las capacidades y estrategias de adaptación varían mucho entre poblaciones. Serán especialmente importantes los índices pre-existentes de enfermedades (por ejemplo, la diarrea infantil y la desnutrición) que, cuando son altos, serán considerablemente más altos a causa de los efectos multiplicadores del cambio climático. Las estrategias de adaptación eficaces requieren de la colaboración entre diversos sectores del gobierno, la investigación y las comunidades.
Durante las olas de calor, las muertes y hospitalizaciones predominan entre los ancianos, los pacientes con patología cardiorrespiratoria crónica y las personas que viven en viviendas de baja calidad. Sistemas de alerta temprana, planes de calor, cuidadores de la comunidad para personas vulnerables, vivienda bien aisladas y el asesoramiento educativo de los proveedores de atención primaria de salud podrían reducir este riesgo. Mientras tanto, es necesaria una planificación a más largo plazo de las áreas urbanas residenciales
Beneficios para la salud de la mitigación del cambio climático
Un aspecto favorable de los esfuerzos de mitigación del cambio climático es que los beneficios locales para la salud se acumularán rápidamente en las poblaciones que llevan a cabo tales esfuerzos. La conciencia de este dividendo potencial para la salud local- además de los beneficios para la salud mundial a largo plazo - debe reforzar el apoyo a este tipo de acciones.
Los beneficios para la salud serán el resultado de las acciones de mitigación en las políticas de transporte, las normas de diseño de las viviendas, de generación de energía y los sistemas agrícolas (incluida la producción ganadera). En muchas poblaciones pobres, las mejoras en las tecnologías relacionadas con el ambiente, contribuirán a sustituir los combustibles contaminantes como cocinar con combustibles de bajas emisiones de carbono; las mejoras en la alfabetización reproductiva darán lugar a un menor número de embarazos, más espaciados.Todas estas acciones reducirán directamente los factores de riesgo conocidos para la enfermedad y la muerte prematura (por ejemplo, la contaminación del aire, la vida sedentaria y los excesos dietéticos) El diseño urbano innovador puede tener efectos positivos de gran alcance en lo que respecta al uso de la energía, las emisiones de gases de efecto invernadero, los efectos de las islas urbanas de calor, los patrones de actividad física, las relaciones sociales y la cohesión de la comunidad.
RETOS PARA EL SECTOR SALUD
El sector de la salud tiene un importante papel que desempeñar en relación con el cambio climático, las estrategias de adaptación y la reducción de los riesgos inevitables para la salud (Tabla 3)

Estas estrategias incluirían la "ecologización" de las instituciones de atención a la salud y la participación en las evaluaciones nacionales de impacto en la salud así como en la planificación intersectorial de los sistemas sostenibles de energía, transporte y diseño urbano. Las delegaciones nacionales en las reuniones de formulación de políticas internacionales que se ocupan de las tendencias y amenazas (por ejemplo, las conferencias anuales organizadas bajo la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático) deben incluir representantes del sector de la salud.
CONCLUSIONES
La rápida globalización ha traído nuevas influencias a gran escala que influyen en los patrones de salud de las personas. Varios cambios a escala global - económicos, sociales, demográficos y ambientales (especialmente los climáticos) - están vinculados, por ejemplo, al aumento de la prevalencia de la obesidad, los cambios en la producción de alimentos regionales, la aparición de enfermedades infecciosas, la propagación del consumo de cigarrillos y la persistencia de las disparidades de salud.
La realización de una prevención primaria para reducir los riesgos para la salud derivados de estas influencias globales es un reto formidable. Requiere conocimientos conceptuales más allá de la comprensión convencional de la causalidad y la prevención, así como la voluntad política, confianza y recursos. La complejidad de las políticas de mitigación del cambio climático inducido por el hombre son claras. Mientras tanto, se necesitarán recursos y estrategias adicionales para reducir los riesgos para la salud relacionados con el cambio global que ya han surgido o que ahora son inevitables. El sector de la salud debe trabajar con otros sectores en la remodelación de las sociedades humanas y sus acciones de crear, mover, producir, consumir, compartir y generar energía.
Traducción de Abel Novoa

08 febrero, 2012

Ola de frio en Europa

Agence France-Presse
Image via Wikipedia


La ola de frío ya dejó más de 480 muertos en Europa



Un frío glacial acompañado de fuertes nevascas y ráfagas de viento persistía este miércoles en Europa, donde causó más de 480 muertos en apenas dos semanas, la mayoría en el Este del continente, aunque también afectaba duramente a Italia y a la región de los Balcanes.
En Polonia, el número de muertos por hipotermia se eleva ya a 74, con cinco más en apenas 24 horas, informó la policía. Y hay que sumarles unas 50 personas muertas a causa de chimeneas defectuosas, que provocaron asfixia por monóxido de carbono y varios incendios.
El frío ya provocó 24 muertos en la República Checa, 23 en Lituania, 10 en Letonia, tres en Eslovaquia y uno en Estonia.
En la madrugada del miércoles las temperaturas habían caído en Moscú a 22 grados centígrados bajo cero, aunque en la región de Iakutie, en la Siberia oriental, los termómetros indicaban 34 grados negativos.
En lo que va de año el frío provocó la muerte de por lo menos 110 adultos, de acuerdo con el Ministerio de Salud.
Los servicios de previsión meteorológica indicaron que "las temperaturas permanecerán muy bajas en la región del centro de la Rusia europea, y el frío se acentuará más en el fin de semana".
Pese a que el país está acostumbrado a los inviernos crudos, el clima de los últimos días es difícil de soportar.
"Es difícil enfrentar este frío", dijo Katya, de 24 años, protegida con un enorme sombrero de lana roja. Según Pavel Sterlikov, de 27 años, "un frío como éste sólo lo tenemos cada cinco años".
Bulgaria era el miércoles uno de los países más afectados, con enormes tempestades de nieve que paralizaron literalmente todos los transportes en el nordeste y el este del país, mientras que en el sur el tránsito continuaba suspendido a raíz de las inundaciones del lunes, que dejaron ocho muertos.
En diversas localidades del país la situación era caótica, con testimonios de automovilistas varados en la nieve sin combustible ni información y aldeas enteras aisladas sin comida ni electricidad.
Puestos fronterizos de Bulgaria con Turquía y con Rumania tuvieron que ser cerrados, así como los grandes puertos búlgaros sobre el mar Negro, en Varna y Burgas. Las autoridades decidieron que las escuelas permanecerán cerradas hasta nuevo aviso, ante la previsión de nuevas nevadas.
En la parte más occidental, Italia es el país con nevadas más espectaculares, y desde el 1 de febrero el número de muertos asciende a 40.
En Venecia, una estatua de 9 metros de altura del artista Guerrino Lovato, símbolo del célebre carnaval de este año, fue derribada por violentas ráfagas de viento de hasta 80 km por hora.
A su vez, en Turín el hielo provocó la ruptura de caños que inundaron cuatro estaciones del metropolitano.
La situación era muy difícil incluso en el sur del país, a raíz de un manto de nieve que llegó a casi tres metros de espesor en la región de Basilicata. Toda la región italiana próxima al mar Adriático sufrirá nevascas en los próximos días.
En Serbia, Croacia, Bosnia, Macedonia y Montenegro por lo menos 70.000 personas llevan días aisladas en aldeas recónditas a causa del cierre de rutas por el exceso de nieve.
Sera el cambio climatico ?
El cierre del tráfico fluvial por el río Danubio el miércoles, ante congelamiento de centenas de kilómetros, también provocó enormes trastornos en la región.
En Bosnia, donde las temperaturas cayeron a 20 grados centígrados bajo cero, más de 15.000 personas en la región de Mostar (en el sur del país) se encontraban el miércoles sin energía eléctrica.
Tres personas murieron por hipotermia en Rumania en las últimas 24 horas, elevando a 41 el total desde el 24 de enero. Todo el sur de Rumania se mantiene en estado de alerta ante la previsión de nuevas nevascas.
En tanto, en Hungría, el saldo de víctimas por hipotermia se elevó a 16 con la muerte de tres personas el martes, de acuerdo con los servicios de socorro.
En los otros países de la región se vivía el miércoles un escenario similar. En Austria, la muerte de un jubilado de 70 años elevó el saldo de víctimas fatales a cinco desde la llegada de la ola de frío.
El saldo de muertos en Alemania se mantiene en cuatro, pero las autoridades alertaron a la población ante la previsión de nuevas tempestades de nieve. El tráfico fluvial en el río Meno fue suspendido.
Las autoridades francesas informaron que el número de muertos se elevó a cinco, con la muerte de cuatro personas por intoxicación con monóxido de carbono.
Ginebra, en Suiza, seguía tratando de resolver el caos de tráfico provocado por la ruptura de un enorme caño de desagüe a causa del exceso de hielo.
bur-pm/jls/ahg/erl

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17 julio, 2011

Pronostican un colapso de los ecosistemas marinos en 10 años

Fuente Original: IPSO
Via: Clarín



Crisis biológica en los océanos. Es una catástrofe que no ocurre desde hace por lo menos 55 millones de años. Crisis biológica en los océanos


La gravedad del diagnóstico es tal que resulta difícil imaginar los pormenores. Según una comisión integrada por alrededor de 30 especialistas, reunidos en la universidad de Oxford (Reino Unido) en un coloquio interdisciplinario, la magnitud de los cambios radicales que –como resultado de las actividades del hombre– afectan los oceános es inédita. No ocurría desde hace al menos 55 millones de años.
Las conclusiones de ese encuentro, organizado por iniciativa de dos organismos no gubernamentales –la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) y el International Programme on the State of the Ocean (IPSO)–, fueron difundidas esta semana. Serán objeto de un informe con recomendaciones, que será comunicado próximamente a las Naciones Unidas.
El objetivo del informe –cuya totalidad aún no se hizo público– es sintetizar trabajos recientes sobre cuestiones tan diversas como cambios en los parámetros químicos del océano, impacto de la contaminación local o global, pesca excesiva y aumento de la temperatura en las aguas de superficie.
Esta síntesis inédita ofrece una suerte de fotografía global sobre el estado de los mares del mundo, tildada como “grosera” por Alex Rogers, director científico de IPSO y profesor de Biología de la Conservación en la Universidad de Oxford.
Si las tendencias actuales se mantienen, es probable que entre 2020 y 2050 haya un desmoronamiento de ecosistemas marinos en gran escala , según los autores.
En especial, las aguas de la superficie del océano absorben una parte importante de las emisiones antrópicas de dióxido de carbono (CO2), que lleva a su acidificación. Esta se produce a una velocidad jamás registrada desde el máximo térmico del Paleoceno/Eoceno, que hace 55 a 56 millones de años registró una extinción masiva (Ver Antecedente ). Los miembros de la comisión aseguran que hay un “trío mortal”, bien conocido, que actúa en los océanos de nuestro planeta. Extensión de las zonas anóxicas (privadas de oxígeno, por efecto muchas veces de los efluentes agrícolas), suba de la temperatura y aumento de la acidez de los océanos.
Este trío que marca la situación actual es análogo al que prevaleció durante la mayoría de los cinco grandes crisis biológicas precedentes , ocurridas durante las eras geológicas. Pero los efectos son más rápidos. Los investigadores notan también que, en 1998, un hecho único de blanqueamiento de los corales –relacionado al parecer en forma parcial con una fuerte anomalía en las temperaturas– condujo a una destrucción del 16 por ciento de los corales tropicales mundiales. Estos son un reservorio crucial de la biodiversidad marina.
En la actual situación, las grandes modificaciones físicoquímicas de los océanos se ven agravadas por el hecho que la resiliencia de los ecosistemas marinos está alterada por la pesca excesiva y la contaminación global de los mares . La pesca redujo de hecho un 90 por ciento determinadas reservas de peces, mientras que, a nivel mundial, el 63 por ciento de las reservas se encuentran sobreexplotadas o reducidas gravemente .
En cuanto a la contaminación, los nuevos estudios muestran que sin duda alguna los plásticos y los retardadores químicos de llamas se instalaron firmemente hasta en las zonas polares, en donde los biólogos los encuentran en los órganos de los animales de estas regiones, alejadas de todos modos de toda actividad industrial.
El informe adelanta algunas recomendaciones clave: reducción de las emisiones de dióxido de carbono, reducción de muestras de los peces más frágiles, reglamentación de las actividades en alta mar y reducción del vertido en los océanos de residuos químicos.

TRADUCCION: Silvia S. Simonetti 

Las principales causas

Calentamiento global. 
Es el responsable del aumento del nivel del mar y provocará que algunas zonas costeras de islas (como las Maldivas) desaparezcan.

Acidificación del agua.
Se produce porque las aguas de la superficie absorben gran parte de las emisiones antrópicas de dióxido de carbono. Afecta a los corales.

Polución.
Los nuevos estudios muestran que los agentes más contaminantes son los plásticos y los retardadores químicos de llamas. Un peligro.

Pesca predatoria.
Según el informe, la pesca excesiva es un factor desestabilizante, tanto como la contaminación local o global y el aumento de temperaturas.




09 junio, 2011

Global CO2 emissions: time to mitigate and adapt

Se belowImage via Wikipedia
The LancetVolume 377, Issue 9782, Page 1978, 11 June 2011

doi:10.1016/S0140-6736(11)60845-3Cite or Link Using DO
The latest statistics from the International Energy Authority (IEA) on global CO2 emissions should come as a shock. After a dip in global CO2 emissions with the recent economic downturn, they rebounded in 2010 to a record high of 30·6 Gigatonnes (Gt). This is only 1·4 Gt lower than the maximum annual level that the IEA have advised should be heeded by 2020 to avoid dangerous effects of climate change. If the present trend continues, this threshold will be crossed in 2012.
Fatih Birol, Chief Economist at the IEA said that the data are a “wake up call”. But these words when applied to climate change seem to have an increasingly soporific effect—the public and politicians have ably demonstrated their ability to be unperturbed by such figures. The lack of an effective globally coordinated policy response means that the 2°C temperature-rise target agreed at the 2010 UN climate change talks in Cancun is likely to be missed. At this stage it would be foolish not to redouble efforts into strategies to adapt to the effects of climate change.
Predicting changes in disease occurrence due to change in climate is essential, and Rita Reyburn and colleagues' study, published in the American Journal of Tropical Medicine and Hygiene is welcome. The researchers developed a model that uses climatic variables to predict cholera outbreaks. Such outbreaks are likely to become more frequent with global warming and robust models that governments can use to shape a response are a valuable tool. Cholera is only one of many diseases that will be affected by climate change, and predicting the effects of climate on disease should now be a priority for research funding.
However, accurate prediction models are worth nothing by themselves. Governments around the world need to ensure that basic health-care needs are met and infrastructure is in place to rapidly deploy therapies in response to the changes in disease that climate change will bring. We can only hope that the policy responses are more effective in dealing with the outcomes of climate change than they have been with the causes.
For more on climate change see http://www.lancet.com/climate-change