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13 abril, 2013

Monsanto Health Catastrophe in Cordoba: the worst is yet to come


montsanto in Cordoba

Diseases on the Rise: A report warns of the danger of installing a plant biotech company Monsanto in a locality in Argentina.

According to Arnulphi Cristina, member of the Union of Citizen Assemblies, the installation would have catastrophic consequences.
The survey, conducted by the Faculty of Medicine of the University of Cordoba, concluded that it was recommended that Monsanto NOT build the plant in the municipality of Malvinas Argentinas, located about 35 kilometers from Buenos Aires, due to its current health situation.
Researchers detected at that site congenital malformations, spontaneous abortions and respiratory and skin diseases, caused precisely by the spraying of the fields found in neighboring towns.
“Submitting  this population to a new blow to its environmental health, as it will generate the huge plant of Monsanto’s GM seeds is not recommended from a medical standpoint is intolerable and socially,” says the report .

Monsanto hides and distorts information while diseases are on the rise

Although the corporation insists that its actions are within existing laws and a misinformation complaint is submitted against the local people, Arnulphi Monsanto considers that it “hides and distorts information while diseases are increasing.”
“If this plant is built, hopefully it will not be built, it would be the largest in Latin America, with 200 grain storage silos, which would produce catastrophic environmental pollution,” said Arnulphi to RT.
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He recalled the words of the Nobel Peace Prize Adolfo Pérez Esquivel, who recently said that Monsanto is responsible for environmental genocide because it is conducting a global experiment, adding that the company was responsible unscrupulous coup in Paraguay.
In recent months, the case of the installation of the plant in the town of Malvinas Argentinas has been harshly criticized by citizens of the province of Córdoba, where the municipality is located. They even resorted to the courts by presenting a project in the Legislature to avoid the works carried out.
However, the local administration in January approved the construction of the controversial plant.
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Monsanto en Córdoba ya genera catástrofe; pero lo peor está por venir

ENFERMEDADES VAN EN AUMENTO: Un informe alerta del peligro de la instalación de una planta de la empresa de transgénicos Monsanto en una localidad argentina.
Según Cristina Arnulphi, miembro de la Unión de Asambleas Ciudadanas, la instalación tendría consecuencias catastróficas.
El estudio, elaborado por la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Córdoba, concluyó que no era recomendable que la compañía Monsanto construya una de sus plantas en el municipio de Malvinas Argentinas, ubicado a unos 35 kilómetros de Buenos Aires, debido a su actual situación sociosanitaria.
Los investigadores detectaron en dicha localidad malformaciones congénitas, abortos espontáneos y enfermedades respiratorias y de piel, provocadas precisamente por las fumigaciones de los campos que se encuentran en poblaciones vecinas.monsanto-kills-art-480x198
“Someter a esta población a un nuevo golpe en su salud ambiental, como el que generará una enorme planta de semillas transgénicas de Monsanto, no es recomendable desde el punto de vista médico y es intolerable desde el punto de vista social”, señala el informe.
Monsanto oculta y tergiversa información mientras las enfermedades van en aumento”
Aunque la corporación insiste en que sus acciones están dentro de las leyes vigentes y denuncia la desinformación a la que se somete a la población local, Arnulphi considera que Monsanto “oculta y tergiversa información mientras las enfermedades van en aumento”.
“De construirse esta planta, que esperemos que no se construya, sería la planta más grande de Latinoamérica, en la cual habría 200 silos de almacenamiento de cereal, lo que produciría una polución ambiental de proporciones catastróficas”, dijo Arnulphi a RT.
Asimismo, recordó las palabras del premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, quien recientemente afirmó que Monsanto es responsable de un genocidio ambiental  porque está realizando un experimento a nivel mundial, añadiendo que esta empresa sin escrúpulos fue responsable del golpe de Estado en Paraguay.
Durante los últimos meses, el caso sobre la instalación de la planta en la localidad de Malvinas Argentinas ha sido duramente criticado por ciudadanos de la provincia de Córdoba, donde se sitúa esa municipalidad. Llegaron incluso a recurrir a la vía judicial presentando un proyecto en la Legislatura para evitar que se lleven a cabo las obras. Sin embargo, en enero la administración local aprobó la construcción de la polémica planta.

07 febrero, 2012

La falacia de los biocombustibles


La utilización de biodiesel encarecerá los alimentos
La utilización de biodiesel encarecerá los alimentos
La cantidad de maíz necesaria para llenar de biodiésel el tanque de una camioneta alcanza para alimentar a una persona durante un año. Si se quisiera reemplazar todo el petróleo que se usa en los EE.UU. por biocombustibles, se necesitaría más del 120% de todas las tierras arables de ese país 

Hay por lo menos dos hechos evidentes o casi: la mayor parte de nuestro consumo de energía proviene de los combustibles fósiles, los cuales (salvo el carbón) se acaban, se encuentran en zonas políticamente volátiles o ambas cosas y son cada vez más caros. Además, al quemarse emiten gases de efecto invernadero y contribuyen al cambio del clima que ya empieza a notarse dramáticamente. 

El otro hecho es que el hambre de energía del mundo aumenta rápidamente, en la medida en que los países van avanzando en su "desarrollo" siguiendo las pautas occidentales, como lo están haciendo China e India, cuya población en conjunto implica el 40% de la humanidad. Digo: siguiendo las pautas occidentales, que son especialmente dispendiosas y derrochadoras de todos los recursos naturales, entre ellos la energía. 

Estos dos hechos chocarán, irremisiblemente. Entonces, es natural que se busquen soluciones alternativas. Una de ellas es la generación de energías llamadas "alternativas": la hidráulica y la nuclear, más un número de alternativas más remotas, como la energía geotérmica o mareomotriz, pero especialmente la eólica y la fotovoltaica (el viento y la luz solar). El uso de ambas formas de generación están avanzando velozmente, al ritmo de 20 a 40% anual; pero su participación en el total es aún bastante marginal, aunque la energía eólica lleva una importante ventaja y las grandes torres de los molinos eólicos ya están cubriendo importantes superficies y haciendo una contribución significativa al parque energético en ciertos países: Alemania, España, Dinamarca. 

En Argentina existe un recurso eólico envidiable en la costa patagónica, que hace que una máquina alemana produzca allí el doble de lo que produce en su patria, si es que aguanta la intensidad y el carácter arrachado de los vientos patagónicos, cosa para la cual no está diseñada. Nuestra industria está en condiciones de diseñar y construir generadores eólicos y venderlos en todo el mundo, y es de esperar que no perdamos esta nueva ocasión de ingresar en un mercado en rápida expansión: la ventana de ocasión es de no más de dos a tres años, así que debemos empezar enseguida. 

La generación fotovoltaica está más atrasada pero crece a mayor ritmo; es posible cubrir techos de edificios y grandes superficies con celdas fotovoltaicas y ya se alimentan así muchos lugares remotos, como observatorios climatológicos monitoreados a distancia. Los paneles fotovoltaicos casi no necesitan mantenimiento y no tienen partes móviles que se gasten, aunque aún sean caros y no sean tan ambientalmente "limpios" como se podría pensar porque su fabricación es una industria bastante contaminante. En España se construye el mayor "parque solar" del mundo, que suministrará 20 MW y ocupará 100 hectáreas. 

Pero la fuente de energía de la que más se habla en estos días y en la que más dinero se invierte es el biodiésel y otros biocombustibles que se pueden usar en vehículos de combustión interna, el más conocido de los cuales es el alcohol etílico absoluto. El biodiésel se fabrica por transesterificación de aceites vegetales sean de soja, de girasol, de colza o de maíz. El aceite comestible es sometido a un proceso químico que lo hace apto para ser quemado igual que el aceite diésel mineral; se puede mezclar con éste y tiene un poder calorífico parecido. 

Parece la solución perfecta: al quemarse genera CO2 pero, como es un producto vegetal, esa misma cantidad de CO2 se absorbe al crecer una nueva cosecha del aceite vegetal del que se fabrica. El balance es: cero emisión. Como yapa, los países que planten las especies aptas para producir biocombustibles podrán vender "derechos de emisión" a los otros, lo que les ayudaría a cumplir las ya insuficientes normas del Protocolo de Kyoto. 

El problema es que todo eso no es cierto, porque en la producción del biocombustible se consume energía y las cuentas no cierran tal como una mirada superficial lo haría presumir. Para producir los vegetales con suficiente rendimiento es necesario usar fertilizantes y pesticidas que contribuyen al balance de carbono; en la mayoría de los casos el balance energético es negativo y el de CO2, también. El resultado es que el gasto en combustible fósil o no que se necesita para producir el biodiésel es mayor que la cantidad de energía que se ha de recuperar en su combustión. Para diversas materias primas el costo energético neto es variable: para producir una unidad de bioenergía usando aceite de soja, se gastarían casi 2 unidades de combustible, teniendo en cuenta todos los gastos, inclusive aquellos derivados de la fabricación de fertilizantes y pesticidas. Si se fabricase alconafta a partir de maíz o de madera, la relación correspondiente sería 1,6 ó 1,3; o sea, se gasta más de los que obtiene. 

Otra falacia es la del precio. Es probable que el del petróleo y sus derivados siga aumentando; pero por ahora, el aceite crudo de soja, sin la transformación necesaria para que sea biodiésel, es más caro que el diésel común y los demás aceites lo son aún más. Pero eso es una cuestión estratégica y de contaminación, así que sólo encarecerá los alimentos.. 

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22 noviembre, 2011

A UN AÑO DE CANCÚN Y DÍAS DE DURBAN: MÁS DE 4º C:



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                                                                                                                                       Pablo Solón

Ha pasado casi un año desde que los resultados de las negociaciones de cambio climático en Cancún se impusieran con la sola objeción de Bolivia. Ha llegado la hora de hacer un balance y ver donde estamos.

En Cancún los países desarrollados listaron sus promesas de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero para el periodo 2012-2020. Estados Unidos y Canadá dijeron que iban a reducir sus emisiones en un 3% tomando en cuenta los niveles de 1990. La Unión Europea entre un 20% y un 30%. Japón un 25%. Rusia entre un 15% y un 25%[1]. Sumando todas las promesas la reducción de los países desarrollados la reducción de emisiones hasta el 2020 sería de un 13% a un 17%[2] tomando como referencia sus emisiones de 1990.

Estas "promesas" de reducción de emisiones según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente[3], el Instituto Medioambiental de Estocolmo[4] y la propia Secretaria Ejecutiva de la Convención de Cambio Climático [5] nos llevan a un incremento de la temperatura de alrededor de 4º C o más [6]. Es decir dos veces el objetivo que ellos establecieron en Cancún y que es limitar el incremento de la temperatura a solo 2º C.

Con un incremento de 2º C se incrementará a millones la cifra de 350.000 muertes por año que ya se produjeron el 2009 por desastres debidos al cambio climático[7]; entre un 20% y un 30% de las diferentes especies de plantas y animales desaparecerán; muchas zonas costeras e incluso estados insulares quedaran bajo el océano; y los glaciares de los Andes -que ya han perdido un tercio de su nieve con un incremento actual de la temperatura de 0,8º C- podrán desaparecer definitivamente.

¿Ahora se imaginan lo que significa un incremento promedio a nivel mundial de la temperatura de 4º C o mas[8]?

Nadie en las negociaciones de cambio climático defiende o justifica un incremento de tal magnitud. Sin embargo, Cancún abrió el camino para ello.

Cuando Bolivia se opuso a este resultado los negociadores nos dijeron que lo importante era salvar el proceso de negociación diplomática y que en Durban salvarían el clima. Ahora estamos a días de que empiece Durban y resulta que las cifras no se han movido ni un milímetro hacia arriba. Peor aun, algunos anuncian que podrían quedarse con el rango mas bajo de su promesa de reducción de emisiones.

Lamentablemente durante todo el año 2011 las negociaciones de cambio climático realizadas en Tailandia, Alemania y Panamá se han centrado en la forma más que en el contenido. Lo que se está negociando no es como subir las promesas de reducción de emisiones sino en como se las formaliza.

El "acuerdo" de Cancún es pasar de un régimen obligatorio y con metas globales de reducción de emisiones a un régimen voluntario y sin metas globales de reducción de emisiones. Es como si uno diría a los habitantes de un pueblito que puede ser arrasado por una inundación: "¡traigan las piedras que puedan y veremos cuan alto construimos una represa!" cuando en realidad lo que corresponde es definir primero la altura de la represa para contener el río que se avecina, y en función aello asignarle a cada familia la cantidad de piedras que debe traer para que la represa salve a todo el pueblo.

En Durban se discuten dos caminos para formalizar este "régimen voluntario de dejar hacer, dejar pasar": uno es acabar en Durban con el Protocolo de Kyoto y listar las promesas de reducción de emisiones "que cada uno quiera" en una decisión de la COP 17. El otro camino es hacer lo mismo vaciando de contenido del Protocolo de Kyoto. En ambos casos el acuerdo es deshacerse definitivamente del Protocolo de Kyoto antes del 2020.

Para entender mejor este segundo camino, actualmente el Protocolo de Kyoto fija una meta global de 5,2 % de reducción de emisiones para el periodo 2007-2012. Lo que debería hacerse, para limitar el incremento de la temperatura a los 2º C que ellos han fijado, es reducir entre 25% y 40% las emisiones para el periodo 2013-2020 según el Panel Intergubernamental de Cambio Climático de las Naciones Unidas[9]. Sin embargo, lo que quieren hacer es simplemente listar las "promesas de reducción voluntarias" sin hacer referencia a ninguna meta global que guarde relación con un determinado incremento de la temperatura.

Quienes abogan por mantener el protocolo de Kyoto como un cascaron vacío son los países que tienen miedo a una reacción de su opinión publica: "Al menos hay que dar la ilusión de que el Protocolo de Kyoto continúa para tranquilizar a nuestros electores". Pero la otra razón que les lleva a continuar con un Protocolo de Kyoto vacío en reducción de emisiones son sus mecanismos de mercado de carbono que están colapsando.

El Protocolo de Kyoto tiene muchas debilidades, pero convertirlo en un cascarón vacío o hacerlo desaparecer en Durban es un suicidio. La única alternativa responsable con la vida es preservar el Protocolo de Kyoto con una meta de reducción de emisiones que no lleve a incendiar el planeta.

- Pablo Solón, analista internacional y activista social. Fue Jefe negociador para cambio climático y Embajador ante Naciones Unidas del Estado Plurinacional de Bolivia (2009-junio 2011). http://www.facebook.com/solonpablohttp://pablosolon.wordpress.com/

[1] Documento UNFCCC FCCC/SB/2011/INF.1
[2] 13% en el escenario de reducción de emisiones mínimas y 17% para las promesas máximas en el periodo 2013-2020
[6] 4° C es el promedio mundial, lo que implica que para algunos continentes como el África será 8º C.
[7] Datos del Foro Humanitario Global presidido por el ex Secretario de las Naciones Unidas Kofi Annan

17 noviembre, 2011

Altos niveles de radiación en Japón

Map of Japan with Fukushima highlightedImage via Wikipedia

Tokio, 17 de agosto, RIA Novosti.
Especialistas nipones detectaron un nivel alto de cesio radiactivo por primera vez en arroz, producto principal de la dieta japonesa, en la prefectura de Fukushima, informaron las autoridades locales.
El nivel excesivo de contaminación radiactiva fue detectado en arroz, recolectado en Onami, en las afueras del centro municipal de la prefectura de Fukushima.
El nivel de cesio radiactivo en las muestras de arroz fue de 630 becquerel frente a los permitidos 500 becquerel por kilogramo de arroz no procesado.
Anteriormente, las autoridades de la prefectura de Fukushima inspeccionaron las muestras de arroz en dos ocasiones tras la avería en la central nuclear, pero el nivel de contaminación no excedió las normas de seguridad.
El cesio radiactivo fue detectado después de que el agricultor que sembró el arroz pidió una inspección a las autoridades.
Mientras tanto, Japón continúa labores para paliar las secuelas de la avería en la central de Fukushima-1. Este jueves la agencia Kyodo reportó que las autoridades niponas enviarán fuerzas de autodefensa a las zonas de evacuación a 20 kilómetros de la central averiada de Fukushima-1 para preparar las labores de limpieza y desactivación de los territorios contaminados.
El temblor provocó una situación de emergencia en la central nuclear de Fukushima-1, donde los fallos en el sistema de refrigeración originaron explosiones en varios reactores con las subsiguientes fugas de radiación.
Las autoridades evacuaron a la población primero en un radio de 20 kilómetros en torno a la planta y luego ampliaron la zona de evacuación hasta 30 kilómetros. Poco después se reportó sobre la contaminación radiactiva del aire, el agua marina y potable y los alimentos, como la leche, la carne, los hongos, en particular, con isótopos de yodo y cesio, inclusive en las zonas lejanas de la estación.


12 octubre, 2011

Glifosato: los beneficios públicos de salud en la Argentina

Monsanto stock price 2000-2010.Image via Wikipedia

Glifosato: los beneficios púbicos de salud en la Argentina 

Un post resucitado, de Junio de 2009, pero que sigue teniendo relevancia en un país que ha reemplazado su diversidad agricola por la soja de Monsanto. 
Publicado por Negin P. Martin, Ph. D 
Controversia en Argentina herbicidas pozos de salud contra la economía, pero un artículo del Financial Times no logra captar la importancia mundial del tema.
Un artículo de 29 de mayo publicado en el Financial Times cubre la controversia en torno a una petición ante la Suprema Corte de Argentina de prohibir el uso del herbicida glifosato, debido a problemas de salud.

Reporteros Jude Webber y Hal Weitzman da una excelente descripción de las repercusiones financieras que esta prohibición se impone a la economía de Argentina. Los escritores adecuadamente equilibrada en el artículo de proporcionar los problemas de salud del herbicida plantea un estudio reciente realizado en la Argentina.
La petición de prohibir el producto químico fue presentada después de científicos informó que el glifosato causa alteraciones genéticas que afectan especialmente al sistema nervioso y los resultados en la cabeza de malformaciones y calaveras en los anfibios. El autor principal, Andrés Carrasco dirige el Laboratorio de Embriología Molecular de la Universidad de Buenos Aires Facultad de Medicina. Es sorprendente que se refiere el señor Carrasco en todo el artículo en lugar del Dr. Carrasco.
El glifosato es el herbicida más usado en Argentina y el ingrediente activo en productos Roundup de Monsanto. Su prohibición supondría la reestructuración de las prácticas agrícolas. Desde Argentina se basa en gran medida de las exportaciones agrícolas para apoyar a su economía, esta reestructuración podría tener graves consecuencias fiscales.
Aunque el artículo tiene como objetivo informar los acontecimientos en Argentina, los problemas de salud de la residual de glifosato y otros ingredientes inertes en las formulaciones Roundup son generalizadas en todo el mundo. Estos productos químicos pueden encontrar su camino en las vías fluviales y el agua y los alimentos.
Por ejemplo, los científicos franceses, los Dres. Seralini y Benacour, han publicado una serie de trabajos científicos sobre los efectos nocivos del Roundup y sus componentes en células embrionarias humanas y de la placenta. Un equipo de científicos suecos llevar por el Dr. Akerman publicó un estudio epidemiológico de revelar que la exposición al glifosato es un factor de riesgo para el desarrollo de linfoma no Hodgkin. Dr. Busbee - un científico estadounidense - alteraciones demostrado en los genes regulados por estrógenos después de la exposición para diluir las concentraciones de glifosato.

19 septiembre, 2011

¿QUO VADIS JAPÓN?

Map of Japan with Fukushima highlightedImage via Wikipedia
   FUKUSHIMA SUPERA LOS NIVELES RADIACTIVOS DE CHERNOBYL

                                                                                        Por Javier Rodríguez Pardo (*)

El gobierno de Japón elevó de cinco a siete el nivel de gravedad en las instalaciones nucleares dañadas y destruidas en Fukushima, utilizando el arbitrario dictamen INES (Escala Internacional de Incidentes Nucleares) para medir la gravedad radiológica. Las contradicciones y omisiones oficiales sobre el desastre nuclear japonés nos  permitieron indagar el real impacto de los reactores que se hallan en vías de fusión o literalmente colapsados; en notas anteriores anunciábamos que las emisiones radiactivas de Fukushima superaban  holgadamente a las de Chernobyl. ¿Nos adelantamos a la decisión oficial que ahora se hizo pública? El síndrome de la evacuación, del gran éxodo,  pende sobre un pueblo que ha comenzado a perder su territorio y aparece la pregunta ¿adónde?

¿Quo vadis Japón?

Cómo fue posible semejante desgracia si los señores del saber nuclear habían ponderado la calidad de las centrales atómicas de Japón, capaces de resistir terremotos de magnitud nueve en la escala de Richter,  al mismo tiempo que culpaban a los profesionales locales de no haber sabido predecir un tsunami tan devastador, como si la culpa fuera de olas de quince metros cuando se esperaban algunas de un tamaño muy inferior.  En esta correlación, no explicaban que las piscinas refrigerantes de desechos  nucleares (combustible nuclear gastado que debe enfriarse por 25 ó más años), se habían agrietado debido al movimiento sísmico y no por el maremoto posterior, y que los tambores conteniendo los desechos radiactivos de alta actividad, ubicados en instalaciones contiguas, nunca fueron mencionados ni se aludía a su peligrosidad, ni  donde se hallaban o en que estado habían quedado después de la violenta ola que los sacudió y revolvió brutalmente como si fueran hojas de papel;  residuos que permanecerán activos por cientos de miles de años  -hay que recordarlo- y que aún el hombre no ha procedido a aislarlos de manera definitiva. (Esperamos conocer el destino de esos recipientes deletéreos o el estado en que se hallan después del cataclismo). Mientras tanto las imágenes develaban la verdad disimulada en innumerables contradicciones entre técnicos, especialistas y gobiernos de distintas latitudes que sentenciaban la gravedad de Fukushima.

La seguridad de las centrales japonesas  -en plena tragedia-  era única en su género, fue diseñada para soportar terremotos inimaginables, advertían sesudos peritos,  en el mismo instante en que, en el teatro de los sucesos, comenzaba la trama  heroica de un grupo de técnicos que se inmolaba para salvar a sus congéneres, intentando enfriar, cubrir y acorazar a un reactor fusionado, tarea que resultó insuficiente.  La proximidad del mar habilitaba el uso del agua, destructora de los metales del reactor, en último recurso para reducir la temperatura del núcleo averiado, a pesar de que aún se lo anunciaba como medianamente en estado de fusión, urdiendo de ese modo una de  las mayores mentiras de la historia nuclear.

Menos mal que pasó en Japón, repetían insistentes las cadenas internacionales de noticias, ignorando acaso que esa misma isla había padecido decenas de fugas radiactivas de gran intensidad, sin fenómenos de terremotos o tsunamis a la vista, pero con la presencia  -en un pasado reciente- de miles de manifestantes exigiendo el cierre de las centrales. Japón, al igual que los barones nucleares de occidente,  acudió a la indecencia discursiva para afirmar que “aquí no pasa nada que no esté controlado”.

Fukushima permite elaborar una lista interminable de falsedades, engaños digitados  por funcionarios, técnicos y expertos que minimizaban la tragedia convirtiendo al holocausto nuclear japonés en un genocidio justificado por una inconcebible adversidad. Fue la adversidad, proclamaron. 

La misma hipocresía cientificista, capaz de afirmar que sólo treinta y cinco fueron los muertos de Chernobyl, deambula por los medios informativos en países de distinto signo: que Fukushima no representa peligro para la salud, que todos los equipos de seguridad funcionaron normalmente, que el sistema japonés previó una última coraza de hormigón impidiendo que la vasija con el núcleo se expusiera a cielo abierto, que la emisión radiactiva es semejante a la producida por un par de radiografías, que la radiación está controlada, que con el agua de mar inutilizaremos a los reactores pero habremos sofocado las emisiones radiactivas, fue una muletilla constante que se superponía con imágenes de las gigantescas cajas de hormigón destruidas y humeantes cubriendo los reactores.  El viejo mensaje de que Fukushima no es Chernobyl demuele las argucias de la tecnocracia nuclear al reconocer ahora que ambas centrales se hallan en el mismo nivel siete en la escala INES.

De pronto la radiación alcanzó la vastedad del mar, primero a treinta kilómetros, enseguida superó los ochenta, leve y no significativa para la cadena trófica, argüían los voceros de la empresa y del gobierno, sin justificación alguna al reconocer elevados  índices de radiación registrados en continentes lejanos. El agua, vehículo que comunica todo a la biosfera, se suma a la nube tóxica que también trasporta los radionucleidos en la gran campana. Nuestros registros, -comparativos con infortunios semejantes-, nos permiten afirmar que el caso Fukushima es mucho más grave que el de Chernobyl, en tanto contiene por lo menos cuatro veces más combustible que la unidad nuclear ucraniana. Aprendimos de Chernobyl y de las miles de fugas radiactivas de las plantas nucleoeléctricas, a descreer de los cultores de una tecnología que definen como de punta, barata, limpia y segura.

Ahora resulta que es barata porque las empresas no invirtieron en la seguridad que requieren  las plantas (eso le achacan a la compañía eléctrica que gestiona Fukushima) y no dicen que es cara porque en realidad cuesta más la gestión del residuo radiactivo que la energía misma. Es sucia, por la misma cualidad anterior y porque en todo el proceso de la cadena nuclear se produce más escoria radiactiva que beneficios energéticos, en la molienda y colas de la minería, en la producción del dióxido de uranio, en los cementerios nucleares que quedarán vigilados eternamente, al ser decomisadas las centrales al cabo de su vida útil, en el reprocesamiento del combustible nuclear gastado, verdadero “licor de brujas” en opinión de quienes tienen la responsabilidad de reciclarlo, en las labores de las plantas nucleares en actividad y en la gestión de los residuos radiactivos, arrojados inescrupulosamente a los océanos o esperando repositorios  definitivos   que contengan los radionucleidos a perpetuidad. Al día de hoy no existe repositorio de residuos radiactivos de alta actividad en el mundo, y aquellos países que lo intentaron fracasaron.  Hasta el PRAMU argentino, Proyecto de Remediación de Minas de Uranio,  es una cruel falacia, con las minas de uranio abandonadas a sabiendas que contienen más del 70% del decaimiento del uranio 238, partículas cancerígenas expuestas a la complejidad climática, aún sin gestión definitiva.

Fukushima no puede ocultar la constante fuga radiactiva  ni el impacto radiológico que sufre el  planeta.

Hallan restos de yodo radiactivo en el agua corriente de Tokio y de otras ciudades y altos niveles de radiación en la leche, en verduras y hortalizas producidas en la región afectada, fue un lacerante titular. Todo el territorio se vio impactado radiológicamente en la atmósfera, en suelos, agua potable y mar. Y esto continuará por muchísimo tiempo. Entonces es hora de advertir a la población de la gran mentira oficial que minimiza los niveles de radiación de alimentos como los hallados en la espinaca, “semejante a una quinta parte de la que puede recibir un humano en una placa de rayos X”, información que oculta deliberadamente el carácter acumulativo de la radiactividad.

Por lo pronto se están utilizando aeronaves sin piloto que fotografían y estudian las plantas nucleoeléctricas. Un helicóptero teledirigido francés se halla en camino de Fukushima, única forma segura de investigar las centrales dañadas y las que también recibieron impactos menores. Las piscinas de los reactores 5 y 6 aumentaron considerablemente la temperatura, las bombas de refrigeración no funcionan, hay escapes radiactivos y sus núcleos están en virtual desmadre. Otras informaciones avisan que las bombas  refrigerantes actúan pero que la temperatura no baja sustancialmente.

Los reactores 1, 2 y 3 se hallan en nivel máximo de gravedad, la propia empresa TEPCO anunció las dificultades para dotar de energía y de refrigeración a sus núcleos. El reactor 4 es otro de los averiados que también subió de categorización en la escala INES (ha superado 100.000 veces los niveles normales de radiactividad). “Las sustancias radiactivas parecen difundirse hacia el norte”, en opinión de la empresa propietaria de las plantas, Tokio Electric Company (Tepco), admitiendo que niveles importantes de estroncio 90, cesio 137 y yodo 131se registraron a 80 kilómetros de Fukushima.

Si hasta ahora el nivel de radiación equivale a un 10% del emitido por la planta soviética de Chernobyl (razonaba un agente de seguridad japonés), induce a pensar que lentamente Fukushima sobrepasará los niveles de aquella. Habrá que modificar la escala porque el nivel siete en la gradación INES fue superado.

¿Por qué aseguramos esto?

Porque cuatro unidades de Fukushima en estado de fusión, con piscinas rajadas y continuas emisiones de radiación, contienen casi mil toneladas de uranio, equivalente a cuatro veces la del reactor 4 de Chernobyl. Los escapes testeadas en territorio y aguas japonesas provienen de esas barras almacenadas que incluyen el combustible gastado refrigerándose en las piscinas y no tenemos en cuenta (porque lo desconocemos) la cantidad de residuos radiactivos de alta actividad alojados en los tambores contiguos a las plantas. El propio operador de la empresa Tepco, Junichi Matsumoto, reconoció que la cantidad  de radiactividad liberada podría superar a la de Chernobyl en caso de persistir las fugas, sin tener en cuenta, hasta el momento, que el yodo 131 emitido en Fukushima es el doble del liberado por la central ucraniana.

El territorio se reduce, la isla empequeñece, la naturaleza ejerce su dominio. Recorrer un mapa de la nación japonesa implica detener la mirada en las ciudades del sur, Hiroshima y más abajo Nagasaki, reflejo inevitable de la memoria. El norte de Tokio fue sacudido con violencia por el terremoto y los primeros anuncios apuntaban a la planta nuclear de Onagawa, envuelta en llamas. La costa norte del Pacífico (Sengai) fue la más golpeada por la triple tragedia que parece inacabable, terremoto, maremoto y radiación. La ciudad imperial, Osaka, aparece como el límite habitable hacia el sur, pero no alcanza para un pueblo que tendrá que repensar el país y bucear fuerzas en su vieja cultura, ahora occidentalizada y signada por una economía, la tercera mayor mundial después de Estados Unidos y China. ¿Es este el camino? Por eso nuestra pregunta ¿Quo vadis Japón?, también válida para el planeta. Por lo pronto habrá que ir imaginando nuevos sitios, otras islas y otro hábitat que suplante los territorios irradiados del norte.  No es ilógico pensar que Japón se ve obligado a delinear un nuevo camino partiendo de un kilómetro cero, no sólo evitando desarrollar energías destructivas o de efímera eficacia, sino replanteándose el sentido de la vida. Japón es también un caso testigo para todos,  punto de inflexión de un mundo cegado por el consumo, devorador de futuro.

(*) Javier Rodríguez Pardo, Movimiento Antinuclear del Chubut (MACH) Contacto: (011) 1567485340 Red Nacional de Acción Ecologista (RENACE)-Unión de Asambleas Ciudadanas (UAC). machpatagonia@gmail.com(www.machpatagonia.com.ar)
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