Mostrando las entradas con la etiqueta cambio climatico. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta cambio climatico. Mostrar todas las entradas

08 febrero, 2012

Ola de frio en Europa

Agence France-Presse
Image via Wikipedia


La ola de frío ya dejó más de 480 muertos en Europa



Un frío glacial acompañado de fuertes nevascas y ráfagas de viento persistía este miércoles en Europa, donde causó más de 480 muertos en apenas dos semanas, la mayoría en el Este del continente, aunque también afectaba duramente a Italia y a la región de los Balcanes.
En Polonia, el número de muertos por hipotermia se eleva ya a 74, con cinco más en apenas 24 horas, informó la policía. Y hay que sumarles unas 50 personas muertas a causa de chimeneas defectuosas, que provocaron asfixia por monóxido de carbono y varios incendios.
El frío ya provocó 24 muertos en la República Checa, 23 en Lituania, 10 en Letonia, tres en Eslovaquia y uno en Estonia.
En la madrugada del miércoles las temperaturas habían caído en Moscú a 22 grados centígrados bajo cero, aunque en la región de Iakutie, en la Siberia oriental, los termómetros indicaban 34 grados negativos.
En lo que va de año el frío provocó la muerte de por lo menos 110 adultos, de acuerdo con el Ministerio de Salud.
Los servicios de previsión meteorológica indicaron que "las temperaturas permanecerán muy bajas en la región del centro de la Rusia europea, y el frío se acentuará más en el fin de semana".
Pese a que el país está acostumbrado a los inviernos crudos, el clima de los últimos días es difícil de soportar.
"Es difícil enfrentar este frío", dijo Katya, de 24 años, protegida con un enorme sombrero de lana roja. Según Pavel Sterlikov, de 27 años, "un frío como éste sólo lo tenemos cada cinco años".
Bulgaria era el miércoles uno de los países más afectados, con enormes tempestades de nieve que paralizaron literalmente todos los transportes en el nordeste y el este del país, mientras que en el sur el tránsito continuaba suspendido a raíz de las inundaciones del lunes, que dejaron ocho muertos.
En diversas localidades del país la situación era caótica, con testimonios de automovilistas varados en la nieve sin combustible ni información y aldeas enteras aisladas sin comida ni electricidad.
Puestos fronterizos de Bulgaria con Turquía y con Rumania tuvieron que ser cerrados, así como los grandes puertos búlgaros sobre el mar Negro, en Varna y Burgas. Las autoridades decidieron que las escuelas permanecerán cerradas hasta nuevo aviso, ante la previsión de nuevas nevadas.
En la parte más occidental, Italia es el país con nevadas más espectaculares, y desde el 1 de febrero el número de muertos asciende a 40.
En Venecia, una estatua de 9 metros de altura del artista Guerrino Lovato, símbolo del célebre carnaval de este año, fue derribada por violentas ráfagas de viento de hasta 80 km por hora.
A su vez, en Turín el hielo provocó la ruptura de caños que inundaron cuatro estaciones del metropolitano.
La situación era muy difícil incluso en el sur del país, a raíz de un manto de nieve que llegó a casi tres metros de espesor en la región de Basilicata. Toda la región italiana próxima al mar Adriático sufrirá nevascas en los próximos días.
En Serbia, Croacia, Bosnia, Macedonia y Montenegro por lo menos 70.000 personas llevan días aisladas en aldeas recónditas a causa del cierre de rutas por el exceso de nieve.
Sera el cambio climatico ?
El cierre del tráfico fluvial por el río Danubio el miércoles, ante congelamiento de centenas de kilómetros, también provocó enormes trastornos en la región.
En Bosnia, donde las temperaturas cayeron a 20 grados centígrados bajo cero, más de 15.000 personas en la región de Mostar (en el sur del país) se encontraban el miércoles sin energía eléctrica.
Tres personas murieron por hipotermia en Rumania en las últimas 24 horas, elevando a 41 el total desde el 24 de enero. Todo el sur de Rumania se mantiene en estado de alerta ante la previsión de nuevas nevascas.
En tanto, en Hungría, el saldo de víctimas por hipotermia se elevó a 16 con la muerte de tres personas el martes, de acuerdo con los servicios de socorro.
En los otros países de la región se vivía el miércoles un escenario similar. En Austria, la muerte de un jubilado de 70 años elevó el saldo de víctimas fatales a cinco desde la llegada de la ola de frío.
El saldo de muertos en Alemania se mantiene en cuatro, pero las autoridades alertaron a la población ante la previsión de nuevas tempestades de nieve. El tráfico fluvial en el río Meno fue suspendido.
Las autoridades francesas informaron que el número de muertos se elevó a cinco, con la muerte de cuatro personas por intoxicación con monóxido de carbono.
Ginebra, en Suiza, seguía tratando de resolver el caos de tráfico provocado por la ruptura de un enorme caño de desagüe a causa del exceso de hielo.
bur-pm/jls/ahg/erl

Enhanced by Zemanta

17 julio, 2011

Pronostican un colapso de los ecosistemas marinos en 10 años

Fuente Original: IPSO
Via: Clarín



Crisis biológica en los océanos. Es una catástrofe que no ocurre desde hace por lo menos 55 millones de años. Crisis biológica en los océanos


La gravedad del diagnóstico es tal que resulta difícil imaginar los pormenores. Según una comisión integrada por alrededor de 30 especialistas, reunidos en la universidad de Oxford (Reino Unido) en un coloquio interdisciplinario, la magnitud de los cambios radicales que –como resultado de las actividades del hombre– afectan los oceános es inédita. No ocurría desde hace al menos 55 millones de años.
Las conclusiones de ese encuentro, organizado por iniciativa de dos organismos no gubernamentales –la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) y el International Programme on the State of the Ocean (IPSO)–, fueron difundidas esta semana. Serán objeto de un informe con recomendaciones, que será comunicado próximamente a las Naciones Unidas.
El objetivo del informe –cuya totalidad aún no se hizo público– es sintetizar trabajos recientes sobre cuestiones tan diversas como cambios en los parámetros químicos del océano, impacto de la contaminación local o global, pesca excesiva y aumento de la temperatura en las aguas de superficie.
Esta síntesis inédita ofrece una suerte de fotografía global sobre el estado de los mares del mundo, tildada como “grosera” por Alex Rogers, director científico de IPSO y profesor de Biología de la Conservación en la Universidad de Oxford.
Si las tendencias actuales se mantienen, es probable que entre 2020 y 2050 haya un desmoronamiento de ecosistemas marinos en gran escala , según los autores.
En especial, las aguas de la superficie del océano absorben una parte importante de las emisiones antrópicas de dióxido de carbono (CO2), que lleva a su acidificación. Esta se produce a una velocidad jamás registrada desde el máximo térmico del Paleoceno/Eoceno, que hace 55 a 56 millones de años registró una extinción masiva (Ver Antecedente ). Los miembros de la comisión aseguran que hay un “trío mortal”, bien conocido, que actúa en los océanos de nuestro planeta. Extensión de las zonas anóxicas (privadas de oxígeno, por efecto muchas veces de los efluentes agrícolas), suba de la temperatura y aumento de la acidez de los océanos.
Este trío que marca la situación actual es análogo al que prevaleció durante la mayoría de los cinco grandes crisis biológicas precedentes , ocurridas durante las eras geológicas. Pero los efectos son más rápidos. Los investigadores notan también que, en 1998, un hecho único de blanqueamiento de los corales –relacionado al parecer en forma parcial con una fuerte anomalía en las temperaturas– condujo a una destrucción del 16 por ciento de los corales tropicales mundiales. Estos son un reservorio crucial de la biodiversidad marina.
En la actual situación, las grandes modificaciones físicoquímicas de los océanos se ven agravadas por el hecho que la resiliencia de los ecosistemas marinos está alterada por la pesca excesiva y la contaminación global de los mares . La pesca redujo de hecho un 90 por ciento determinadas reservas de peces, mientras que, a nivel mundial, el 63 por ciento de las reservas se encuentran sobreexplotadas o reducidas gravemente .
En cuanto a la contaminación, los nuevos estudios muestran que sin duda alguna los plásticos y los retardadores químicos de llamas se instalaron firmemente hasta en las zonas polares, en donde los biólogos los encuentran en los órganos de los animales de estas regiones, alejadas de todos modos de toda actividad industrial.
El informe adelanta algunas recomendaciones clave: reducción de las emisiones de dióxido de carbono, reducción de muestras de los peces más frágiles, reglamentación de las actividades en alta mar y reducción del vertido en los océanos de residuos químicos.

TRADUCCION: Silvia S. Simonetti 

Las principales causas

Calentamiento global. 
Es el responsable del aumento del nivel del mar y provocará que algunas zonas costeras de islas (como las Maldivas) desaparezcan.

Acidificación del agua.
Se produce porque las aguas de la superficie absorben gran parte de las emisiones antrópicas de dióxido de carbono. Afecta a los corales.

Polución.
Los nuevos estudios muestran que los agentes más contaminantes son los plásticos y los retardadores químicos de llamas. Un peligro.

Pesca predatoria.
Según el informe, la pesca excesiva es un factor desestabilizante, tanto como la contaminación local o global y el aumento de temperaturas.




12 noviembre, 2009

Cumbre sobre el cambio climático en Copenhague

[ Translate to English ] [ Traduir al català ]
  Del 7 al 18 de diciembre de 2009, el gobierno danés será el anfitrión de la 15ª Cumbre de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, COP15, en Copenhague. Una reunión de 189 países para llegar a un acuerdo vinculante sobre el cambio climático que permita relevar el protocolo de Kyoto que expira en 2012. El objetivo es conseguir un acuerdo refrendado por la mayoría de países que tenga por objetivo una reducción sustancial de los gases de efecto invernadero. El camino para el consenso en la COP15 se viene preparando desde la COP13 en Balí i la COP14 que tubo lugar en Poznan y por tanto las expectativas de alcanzar un amplio acuerdo en está cumbre son muy altas.
Estudios publicados por la revista Nature alertan que si no se reduce drásticamente, y con urgencia, las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera, será imposible evitar un calentamiento medio de la Tierra de 2ºC, umbral que se considera peligroso para la vida y que podría acarrear consecuencias devastadoras. Un equipo alemán, dirigido por Malte Meinshausen del Instituto de Investigación del Cambio Climático de Postdam, calculo que no se puede superar el billón de toneladas de CO2 emitidas entre el año 2000 y el 2050, y cabe destacar que el mundo ya ha emitido un tercio de esa cantidad en los nueve años transcurridos desde el inicio del siglo.
La eficiencia energética como compromiso
India, China y los EE.UU. fueron los países que más reticencias mostraron en el pasado para alcanzar el acuerdo de reducir sustancialmente el CO2 expulsado a la atmósfera, por temor a que un compromiso en este sentido limitara su crecimiento económico. Ahora están experimentando los peores efectos del calentamiento global y una situación crítica en su suministro de energía por lo que, en principio, deberían ser más conscientes de la urgente necesidad de adoptar políticas de eficiencia energética. Aún así, la actual crisis económica y el incremento de la vulnerabilidad y pobreza a nivel mundial, pueden afectar a los acuerdos de Copenhague dado que los países menos desarrollados no quieren perder la oportunidad de un crecimiento rápido y los gobiernos y la comunidad internacional deberán asumir su responsabilidad de salvaguardar vidas en los desastres naturales y garantizar la seguridad de sus ciudadanos a largo plazo, lo que supone inversiones de miles de millones de dolares.
La presión de la sociedad civil un factor importante
Una alianza global sin precedentes de 38 grupos religiosos, sindicatos, organizaciones ambientales y humanitarias, entre las que podemos encontrar a Greenpeace, Global Humanitarian Forum, Intermón Oxfam, Avaaz.org, Union of Concerned Scientists, WWF, Amnistía Internacional, Christian Aid, Équiterre, Vitae Civilis, etc…, así como líderes cívicos y personas de todo el mundo, se han unido en un llamamiento mundial a la acción que servirá como centro de movilización de la sociedad civil y apoyo ciudadano para lograr un acuerdo satisfactorio sobre el cambio climático en la capital danesa. Desde aquí emplazamos a nuestros lectores a suscribirse a esta iniciativa denominada TckTckTck.
Web oficial de la 15ª Cumbre de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático
Fuente: www.ecogestos.com

10 noviembre, 2009

Con el clima no se juega

Por Raúl A. Montenegro (1). 
Artículo aparecido en forma parcial en el diario La Voz del Interior el 2 de octubre de 2005, página 2 F (Sección Temas).
Todos los seres humanos vivimos en un planeta increíblemente bello y de color azul que sobrevive en un sistema Solar inhóspito y feroz. Aunque la Nasa envíe artefactos al espacio y unas pocas personas hayan podido vivir en incómodas estaciones orbitales, el 99,99% de la población y sus descendientes solo tenemos la opción de seguir viviendo en la Tierra. Haber llamado Homo sapiens a nuestra especie ("el que sabe") muestra el involuntario sentido del humor que tuvo Linneo (2). Desde hace unos 60.000 años, que es nuestra edad aproximada como especie, nos empeñamos en vivir, y desde hace unos 10.000 en dejar huellas profundas. El planeta ya sufrió 5 grandes espasmos de extinción masiva en que la vida, tenaz, volvió a recomponerse. Por primera vez un espasmo, el sexto, no es producto de los meteoritos sino de nosotros mismos. No sabemos vivir con la naturaleza porque nuestro sofisticado experimento cerebral, neocorteza incluida, tampoco sirve demasiado para que vivamos en grupos solidarios. Cada bombardeo que decide George Bush, cada auto-bomba que estalla en Bagdad, cada derrame de petróleo, cada desmonte y cada luz encendida inútilmente en un hogar son muestra de la misma incapacidad. Tenemos sin embargo la posibilidad de cambiar, y de ser coherentes con el nombre en latín de nuestra especie. Pero lo que se acorta, y drásticamente, es el tiempo y las posibilidades ecológicas de hacerlo.
Está claro que las advertencias de expertos y ecologistas mueven muy poco a los políticos, y que la sociedad está demasiado ocupada en sobrevivir, ya sea por tener casi nada (pobreza), o demasiado (riqueza). Los humedales del sur de Nueva Orleáns en Estados Unidos podían reducir la energía de las grandes tormentas que venían del océano. En los últimos años los negocios inmobiliarios y la falta de planificación destruyeron un promedio de 100 kilómetros cuadrados de humedal por año. Por otra parte los diques, que mantenían artificialmente a la ciudad bajo el nivel de aguas acumuladas, redujeron drásticamente los aportes de sedimentos al delta del río Mississippi. En 1998 agencias federales y del estado, incluida la EPA, la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos, propusieron el Plan Coast 2050 "para recuperar los humedales de Louisiana" a un costo de 14 mil millones de dólares. Pero el plan nunca se implementó. Los funcionarios también sabían que los estudios realizados por Ivor van Heerden, un experto en huracanes de la Universidad Estatal de Louisiana, incluían un relevamiento social donde el 21,4% de la población de Nueva Orleáns declaró que ante la inminencia de un huracán no dejarían sus hogares aunque los obligasen a hacerlo. Al resto lo conoció el mundo entero. Katrina, los diques y la estupidez gubernamental se combinaron con matemática precisión. Irónicamente, mientras George Bush seguía descalificando el Protocolo de Kyoto un alto funcionario del Pentágono le encargaba a la consultora Global Business Network que definiera en un informe el peor escenario mundial ante un cambio climático abrupto.    
Geográficamente Argentina está lejos de Nueva Orleáns y de Bangladesh, pero vive el mismo cambio climático, y tiene sus propios riesgos. Lo primero y más importante es es asumirlos. En los últimos 100 años la temperatura terrestre aumentó 0,6 °C, y el nivel de los océanos creció, entre 1993 y 2005, a razón de 3 milímetros por año. En los próximos 100 años la temperatura podría aumentar de 1,4 a 5,8 grados centígrados. Los mayores aumentos se registrarán a mayores latitudes y alturas, por lo cual Argentina se ubica en zona crítica. La temperatura media de la Tierra para el 2004 fue de 14,6 °C, mientras que entre 1880 y 1900 las medias anuales estuvieron entre 14,0 y 13,4 °C. La principal causa es el aumento de dióxido de carbono, cuya concentración en la atmósfera subió, desde 1750, en un 31%, y continúa haciéndolo a una tasa del 0,4% anual. El Protocolo de Kyoto y su maquinaria de incentivos comerciales se acordó precisamente para reducir la descarga de seis gases de invernadero, entre ellos dióxido de carbono y metano. Pero sus mecanismos son sensibles a la corrupción administrativa, y tienen demasiados intermediarios que harán sin dudas muy buenos negocios.  
Aunque los huracanes no se forman en Córdoba, son una poderosa voz de alerta sobre los efectos del cambio climático, y de la mala preparación social y gubernamental para enfrentarlos. Internacionalmente se los clasifica siguiendo la escala de Suffir-Simpson, de 1 (el menor) a 5 (el mayor). En la gran cuenca del caribe su principal motor es la temperatura superficial del agua (TSS), que pasa a ser crítica desde los 26 °C. Kerry Emanuel, del MIT, estima que cada 2 grados de aumento de esa temperatura incrementan la velocidad del viento en un 10%. La evolución de los huracanes en los últimos 35 años fue estudiada por P. Webster y sus colegas, del Instituto de Tecnología de Georgia y del Centro Nacional de Investigación Atmosférica (Estados Unidos). Comparando los períodos 1975-1989 con 1990-2004 observaron que su número creció de 38 huracanes a 49 en el Pacífico occidental, de 85 a 116 en el Pacífico oriental, de 16 a 25 en el Atlántico norte, de 10 a 22 en el Pacífico sudoeste, de 1 a 7 en el Índico norte y de 23 a 50 en el Índico sur. Aunque algunos autores son más cautos, la mayoría de los investigadores advierte que los huracanes se están haciendo más frecuentes y más intensos e incluso más prolongados. El Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos predijo para el 2005 unas 18 a 21 tormentas tropicales y 9 a 11 huracanes (de los cuales 5 a 7 con nivel 3 o mayor). Al 15 de septiembre, faltando más de dos meses y medio para la finalización del período de huracanes, ya se habían registrado 15 tormentas tropicales y 7 huracanes, tres de ellos con categoría 3 o mayor (Dennis, Emily y Katrina). 
Los llamados de atención están, y los estudios también. Más de 100 millones de personas en todo el mundo serían afectadas por la suba del nivel del los mares, y la mayoría sufre a distinta escala los cambios climáticos actuales. Aparentemente estamos en un período interglaciar cálido que ya lleva unos 10.000 años de duración. Es muy posible que el próximo período sea frío, y que el cambio climático haga aumentar, según los lugares, las lluvias y las sequías, o haga subir y descender las temperaturas regionales. Lo más previsible, sin embargo, es la irregularidad. Lo que habitualmente no se analiza es que los efectos son más desastrosos cuando los ambientes naturales están destruidos y modificados, y cuando se asientan personas en lugares de alto riesgo. Argentina es un muestrario de lo que lo que no debe hacerse, con tragedias ya ocurridas, como las inundaciones de Santa Fé y San Carlos Minas, y tragedias en suspenso. Resistencia en Chaco, por ejemplo, es una potencial Nueva Orleáns ante crecidas excepcionales de los ríos Paraná y Negro. Al cambio climático ya disparado no lo podemos detener mágicamente, pero sí podemos estar mejor preparados. La primera y más urgente medida es frenar todo tipo de desmonte y destrucción de ambientes nativo. Cada hectárea que se destruye reduce nuestra resistencia al cambio climático, y cuesta la vida de cientos de personas en el futuro. La soja, que salvó la economía post 2001, puede ser la peor inversión ambiental del siglo XXI. Lo segundo es ordenar el territorio para que en caso de inundación o sequía los impactos sociales se minimicen. Lo tercero es asumirnos como responsables, no solamente como afectados. Nuestro estilo de vida con desigualdades sociales y despilfarro es el mejor prólogo para desastres de todo tipo. Cuarto, debe reducirse la descarga de gases de invernadero e implementarse con transparencia el Protocolo de Kyoto (se advertirá que lo pusimos en cuarto lugar). Si todos trabajamos para que estas cuatro acciones se vuelvan realidades posiblemente no bajemos espectacularmente la temperatura del planeta. Pero estaremos mejor preparados para resistir los cambios que seguramente vendrán. No olvidemos, eso sí, que palabras muy parecidas fueron dichas por muchos especialistas antes de que Katrina y los diques rotos destruyeran Nueva Orleáns. Definitivamente, con el clima no se juega.
(1) Biólogo, presidente de FUNAM y Premio Nóbel Alternativo 2004.
(2) El sueco Carolus Linnaeus (1707-1778) desarrolló el sistema de clasificación de los seres vivos que todavía utilizamos.
Este material puede ser reproducido, citando el autor y la fuente. Se ruega remitir una copia de lo publicado a funam@funam.org.ar