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10 enero, 2014

Sobre la necesidad de fomentar la lectura crítica de la información médica

Gonzalo Casino

La medicina vista desde Internet y pasada por el saludable filtro del escepticismo.

Infoescepticismo

El periodismo médico tiende a la exageración. La desmesura está los genes de la información periodística como lo está el impulso de reproducción en el ADN biológico. Hay ya suficientes estudios que muestran que las noticias médicas adolecen de imprecisión, de sesgos, de incompletitud. Las limitaciones de espacio y tiempo, la influencia de la publicidad en el estilo periodístico y esa búsqueda imperiosa e irreflexiva de novedades y avances médicos espectaculares fomentan estas deficiencias. Hay, por supuesto, muchas otras razones, desde la falta de filtros y de conocimientos del periodista a la precarización del oficio de informar, pero no es el momento de ahondar en ellas. Muchos lectores ya saben que todo titular contiene una licencia para exagerar, pero probablemente ignoran otros mecanismos tanto o más importantes que conducen a la distorsión y la desinformación.
Las noticias médicas se han convertido en el destilado final de un sofisticado engranaje promocional en el que participan investigadores, clínicos, laboratorios, centros de investigación, revistas médicas, asociaciones de pacientes, sociedades científicas y sus intermediarios. El periodismo médico está siendo devorado por esta maquinaria promocional a golpe de comunicados de prensa. Es tan fácil como débil intelectualmente echar la culpa al periodista de las exageraciones, de la falta de rigor y de la banalidad, pero lo cierto es que la comercialización de la información infiltra todo el proceso de la comunicación médica. Richard Smith, el añorado y brillante ex director del BMJ, lo dijo muy claro en el titular de un artículo 2005 en PLoS Medicine: “Las revistas médicas son una extensión de la división de marketing de las compañías famacéuticas”. Un press release (también una rueda de prensa) de un hospital, de una revista médica o de cualquier otro agente ofrece por definición información interesada.
 
Lo que no saben y debían saber muchos lectores es que casi toda la información de biomedicina está basada en comunicados de prensa. Hay estudios que lo atestiguan, como el de Vladimir de Semir publicado en 1998 en JAMA, o el de Christopher Bartlett publicado en 2002 en BMJ, que mostró que el 100% de las noticias médicas publicadas en dos periódicos británicos tan diferentes como el Times y The Sun durante 1999 y 2000 estaban basadas en press releases. Así las cosas, el tiempo está dando la razón al New England Journal of Medicine, la única entre las principales revistas médicas que no ha elaborado comunicados de prensa semana tras semana para no condicionar la agenda de los periodistas, lo que sin duda le ha restado visibilidad mediática y los supuestos beneficios que lleva emparejados. El periodismo médico ha degenerado de tal modo que muchas de las noticias reproducen hasta los entrecomillados de estos comunicados, y sólo hay algún que otro atisbo de autocrítica entre los periodistas (véase Science Reporting by Press Release, de Cristine Russell, publicado en Columbia Journalism Review).
 
Si no se remedia, el periodismo médico será engullido por la comunicación. La crisis ha forzado a muchos periodistas a transmutarse en comunicadores o, en casos más aislados, en profesores de periodismo, que ahora están sacando a la luz las deficiencias de una profesión que se repliega cuando quizá sea más necesaria que nunca. Contra lo que se cree, prevenir no siempre es mejor que curar, y este es el caso de las exageraciones en el periodismo médico. Son difíciles de prevenir sencillamente porque hay demasiados intereses en juego. Por eso, es vital que el periodismo médico que todavía queda se concentre en ofrecer herramientas para la lectura crítica de la información. Y es necesario también que los médicos fomenten este escepticismo informativo entre sus pacientes?,
¿Es demasiado buena o demasiado mala esta noticia como para ser cierta? ¿Me afecta esta noticia o se refiere a estudios en ratas? ¿Da cuenta de un trabajo publicado en una revista de prestigio o de un estudio preliminar presentado en un congreso? Este es el tipo de preguntas que todo paciente o lector debiera hacerse. “Las exageraciones están al servicio de muchos intereses”, subrayan Schwartz y Woloshin, “pero no sirven al interés público”. Y en el periodismo, antes que nada, debe prevalecer el interés público. Richard Smith me dijo en una entrevista (El País, 1 de octubre de 2002) que los medios “deberían explicar las dificultades de la información médica y ayudar a la gente a ser consumidores exigentes de noticias”. Esta es la responsabilidad compartida que tienen médicos y periodistas. ¿Y en cuanto a Escepticemia y otros blogs? Léanlos sin piedad y con tanto o más escepticismo.

03 mayo, 2013

Lo relativo de los datos sobre prevención en cancer de mama


Autor:  Gonzalo Casino

 Sobre el abuso de los valores relativos y su capacidad de distorsión Los valores relativos pueden ser muy espectaculares en medicina, sobre todo cuando se utilizan para comunicar riesgos o para ilustrar la bondad de algún tratamiento o intervención sanitaria. Pero no es lo mismo un aumento del riesgo de muerte del 100% cuando el riesgo absoluto es de 1 por cada 100 personas que cuando es de 1 por 100.000. Afirmar que un tratamiento reduce un 50% la mortalidad por una enfermedad o que un programa de cribado reduce un 25% la mortalidad por un tumor puede dar a entender que esa medida es muy eficaz. Sin embargo, cuando el número de personas que se benefician de estos procedimientos es escaso, los valores relativos resultan equívocos si no van acompañados de los correspondientes valores absolutos. El caso del cribado del cáncer de mama mediante mamografía, comentado la semana pasada, es un buen ejemplo para ilustrar la importancia de ofrecer valores absolutos y no sólo los relativos para ponderar los beneficios y los riesgos de una intervención. La realización de mamografías en mujeres durante una década puede reducir la mortalidad un 25%, un 20% o un 15%, según las fuentes. Pero la reducción del riesgo absoluto, de acuerdo con la revisión Cochrane de 2006 resumida en un folleto, es del 0,05%. Esto quiere decir que sólo 1 de cada 2000 mujeres explorada regularmente durante una década se beneficiará del cribado, ya que sólo evita 1 muerte por cada 2000 mujeres (0,05%). Los valores absolutos no son, por tanto, tan impresionantes. Y este beneficio se antoja si cabe más modesto cuando se contrasta con los perjuicios del cribado. De acuerdo con esta revisión Cochrane, realizada por el equipo de Peter Gotzsche y considerada como la mejor evidencia disponible, mientras 1 de cada 2000 mujeres se beneficia del cribado, 10 mujeres sanas serán diagnosticadas como enfermas de cáncer de mama y, por tanto, serán tratadas con cirugía, quimioterapia y/o radioterapia; a esto hay que añadir las molestias y la ansiedad que causan la prueba y las frecuentes falsas alarmas. A la luz de los datos de esta revisión, el cribado del cáncer de mama puede ser una opción razonable para muchas mujeres, pero también puede serlo no participar en estos programas. Como está claro que tanto los médicos como las mujeres sobrevaloran los beneficios del cribado, habría que plantearse a qué se debe esta sobrevaloración. Es muy posible que no conozcan la ponderación de riesgos y beneficios que hace la revisión de Gøtzsche, aunque en España las revisiones Cochrane y otros muchos documentos de calidad para tomar decisiones de salud bien informadas están disponibles para todos a través de la Biblioteca Cochrane Plus, recientemente renovada para que su uso sea más fácil. Pero quizá se debe también a que los defensores del cribado ilustran sus beneficios sólo con valores relativos, una práctica que merece ser desterrada. Si algo tenemos que relativizar con urgencia médicos, comunicadores, periodistas y ciudadanos es el significado de los valores relativos en medicina.

02 febrero, 2012

Infoescepticismo


Gonzalo Casino
Gonzalo Casino

La medicina vista desde Internet y pasada por el saludable filtro del escepticismo.
Gonzalo Casino


Escepticemia - Gonzalo Casino - Infoescepticismo - JANO.es - ELSEVIER:

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Una excelente nota de Gonzalez Casino, quien comenta acerca sobre el rol de la prensa y las noticias medicas, como estas pueden ser tergiversadas, y como las revistas medicas, la mayoria de las veces se transforman en una extension del departamento de marketing de la industria farmaceutica.


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30 octubre, 2011

Dualistas y Monistas

René Descartes, the French philosopher, by the...Image via Wikipedia

Publicado en Escepticemia
Autor: Gonzalo Casino
Lunes , 7 de Noviembre de 2005
Sobre el problema cuerpo-mente y la nueva psicobiología
Descartes no pasa ahora por un buen momento. La separación cartesiana entre cuerpo y mente, entre materia y espíritu, es negada una y otra vez por los científicos. Uno de los más notables en el área de la neurobiología, el portugués Antonio Damasio, publicó en 1994 un libro de título inequívoco: ¿El error de Descartes¿, en el que atribuía al filósofo francés el desatino de separar las operaciones mentales de la estructura del organismo y, como consecuencia, que el razonamiento y el juicio moral pueden existir separados del cuerpo, una idea que ha impregnado el pensamiento y la cultura occidentales durante siglos. En la medicina, por ejemplo, la distinción entre enfermedades orgánicas y mentales, representó un cambio del rumbo organicista marcado por Hipócrates hacia un dualismo radical. Pero hoy Descartes es refutado hasta por los estudiosos de la toma de decisiones, como Paul Slovic, director del Decision Research Center, que en sintonía con Pascal asegura que ¿separar la razón de los sentimientos no es aconsejable y, además, es imposible¿, o el propio Damasio, para quien ¿la toma de decisiones correcta exige tres elementos: emoción, conocimiento y razón, que deben manejarse en equilibrio¿.
Corren, pues, malos tiempos para Descartes y los dualistas. El nuestro es un tiempo marcadamente materialista, de un monismo materialista liderado por las ciencias que proclama que todos los fenómenos mentales, desde los sueños a la libertad, sólo son funciones de la materia corporal. Sin embargo, ahora es posible repensar el viejo problema cuerpo-mente a la luz de nuevas ideas y nuevos datos aportados por las ciencias y reflexionar sobre las flaquezas del reduccionismo materialista, como apunta Vicente Simón, del Departamento de Psicobiología de la Universidad de Valencia en un sugerente capítulo del libro ¿Psicobiología. De los genes a la cognición y el comportamiento¿ (Ariel, 2005). En esta obra colectiva, coordinada por Ignacio Morgado, catedrático de Psicobiología de la Universidad Autónoma de Barcelona, participan una treintena de autores españoles para perfilar algunos de los grandes temas de la psicobiología, un área en el que convergen genética, etología, biología molecular, psicología y neurofisiología, entre otras diciplinas, pero también de la antropología y la filosofía. ¿Qué es la mente y cómo nos hace inteligentes y sociales? ¿Por qué algunos niños tienen problemas para aprender a leer? ¿Qué nos hace violentos? ¿Qué sabemos del dimorfismo sexual del cerebro? Estas son algunas de las preguntas a las que responde este libro que viene a demostrar que la psicobiología española también existe.

10 noviembre, 2009

Dualistas y Monistas


Publicado en Escepticemia
Autor: Gonzalo Casino
Lunes , 7 de Noviembre de 2005
Sobre el problema cuerpo-mente y la nueva psicobiología
Descartes no pasa ahora por un buen momento. La separación cartesiana entre cuerpo y mente, entre materia y espíritu, es negada una y otra vez por los científicos. Uno de los más notables en el área de la neurobiología, el portugués Antonio Damasio, publicó en 1994 un libro de título inequívoco: ¿El error de Descartes¿, en el que atribuía al filósofo francés el desatino de separar las operaciones mentales de la estructura del organismo y, como consecuencia, que el razonamiento y el juicio moral pueden existir separados del cuerpo, una idea que ha impregnado el pensamiento y la cultura occidentales durante siglos. En la medicina, por ejemplo, la distinción entre enfermedades orgánicas y mentales, representó un cambio del rumbo organicista marcado por Hipócrates hacia un dualismo radical. Pero hoy Descartes es refutado hasta por los estudiosos de la toma de decisiones, como Paul Slovic, director del Decision Research Center, que en sintonía con Pascal asegura que ¿separar la razón de los sentimientos no es aconsejable y, además, es imposible¿, o el propio Damasio, para quien ¿la toma de decisiones correcta exige tres elementos: emoción, conocimiento y razón, que deben manejarse en equilibrio¿.
Corren, pues, malos tiempos para Descartes y los dualistas. El nuestro es un tiempo marcadamente materialista, de un monismo materialista liderado por las ciencias que proclama que todos los fenómenos mentales, desde los sueños a la libertad, sólo son funciones de la materia corporal. Sin embargo, ahora es posible repensar el viejo problema cuerpo-mente a la luz de nuevas ideas y nuevos datos aportados por las ciencias y reflexionar sobre las flaquezas del reduccionismo materialista, como apunta Vicente Simón, del Departamento de Psicobiología de la Universidad de Valencia en un sugerente capítulo del libro ¿Psicobiología. De los genes a la cognición y el comportamiento¿ (Ariel, 2005). En esta obra colectiva, coordinada por Ignacio Morgado, catedrático de Psicobiología de la Universidad Autónoma de Barcelona, participan una treintena de autores españoles para perfilar algunos de los grandes temas de la psicobiología, un área en el que convergen genética, etología, biología molecular, psicología y neurofisiología, entre otras diciplinas, pero también de la antropología y la filosofía. ¿Qué es la mente y cómo nos hace inteligentes y sociales? ¿Por qué algunos niños tienen problemas para aprender a leer? ¿Qué nos hace violentos? ¿Qué sabemos del dimorfismo sexual del cerebro? Estas son algunas de las preguntas a las que responde este libro que viene a demostrar que la psicobiología española también existe.