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25 septiembre, 2008

Dudas en el sindrome metabolico

 pesar de que algunas sociedades científicas consideran que la presencia de síndrome metabólico (SM) triplica el riesgo de muerte por cardiopatía isquémica, cardiovascular o la mortalidad total, algunos estudios han suscitado dudas sobre su valor predictivo en la enfermedad cardiovascular (ECV). Este mes sin ir más lejos, Arch Inter Med y Lancet publican sendos estudios que intentan ponen un poco de luz en este asunto tan polémico.
El primero, publicado en  Arch Intern Med es el Cardiovascular Health Study (CHS; un estudio de cohortes, prospectivo y multicéntrico realizado con 4.258 pacientes  diagnosticados de SM atendiendo a 3 criterios: Adult Treatment Panel III (ATP III), Internacional Diabetes Federation (IDF) y World Health Organization (OMS).
El período de seguimiento fue de 15 años, durante los cuales fallecieron 2.116 pacientes. Además del valor predictivo del SM para ECV, el estudio también evalúa el valor pronóstico de los factores individuales asociados al SM como alteración de la glucemia basal en ayunas (AGA) e hipertensión. Tras el ajuste multivariable, concluyen que el SM incrementa el riesgo de mortalidad un 22% (RR 1,22 IC 95% 1,11-1,34). Este riesgo estaba limitado a pacientes con AGA o diabetes mellitus (RR 1,41; IC 95% 1,27-1,57) o con HTA (RR 1,26; IC 95% 1,15-1,39). En pacientes con otros factores asociados, el incremento de mortalidad no fue significativo.
Al evaluar los criterios de SM de forma aislada, observan que tanto la AGA (RR 1,39 IC 95% 1,26-1,53) como la HTA (RR 1,32 IC 95% 1,18-1,47) pronostican con mayor fiabilidad la mortalidad. Además, en aquellos pacientes que presentaban ambos criterios, el riesgo se incrementa en un 82% (RR 1,82; IC 95% 1,58-2,09). 
Los autores concluyen que la utilidad del SM como factor predictivo de la mortalidad total y de la mortalidad cardiovascular en pacientes ancianos, es menor comparada con la que aporta la AGA o la HTA de forma aislada.
Apenas una semana después, Lancet publica anticipadamente on-line dos análisis sobre los datos de los estudios PROSER y British Regional Heart Study (BRHS), que llegan a conclusiones parecidas. De los pacientes reclutados en el estudio PROSER seleccionan 4.812; de ellos 287 desarrollaron diabetes (78 tenían antecedentes de ECV y 772 la desarrollaron durante el ensayo). Los factores que se relacionaron con la aparición de ECV fueron: varón, mayor, niveles bajos de HDL-colesterol y antecedentes; sin embargo, el IMC, los niveles de glucosa en ayunas o de triglicéridos no fueron diferentes de los que no desarrollaron acontecimientos. La presencia de SM no se asoció a ECV (HR 1,07; IC95% 0,86-1,32), aunque se asoció a la aparición de nuevos casos de diabetes (HR 4,41 IC95% 3,33-5,84).
En el estudio observacional BRHS se seleccionaron 2.737 pacientes varones.

PROSERIncidencia de ECVIncidencia de diabetes
Nº de Eventos434209
Síndrome Metabólico1,07 (0,86–1,32)4,41 (3.33-5,84)
IMC ≥ 30kg/m20,99 (0,78-1,25)2,51 (1,89-3.34)
Triglicéridos ≥ 150mg/l1,10 (0,90-1,35)2,10 (1,60-2,77)
HDL colesterol £ 40mg/l1,15 (0,95-1,39)2,09 (1,59-2,75)
Glucosa en ayunas ≥ 110mgl/l0.94 (0.63-1,39)18,42 (13,86-24,49)
PA ≥ 130/85 o tratamiento1,23 (0,79-1,92)2,47 (1,02-6,02)
BRHS  
Eventos CV440105
Síndrome Metabólico1,27 (1,04-1,56)7,47 (4,90-11,46)
Circunf. abdominal>102 cm1,08 (0,88-1,33)3,86 (2,69-5,56)
Triglicéridos ≥ 150mg/l1,17 (0,97-1,14)2,50 (1,68-3,71)
HDL colesterol £ 40 mg/l1,46 (1,17-1,18)3,49 (2,38-5,15)
Glucosa en ayunas ≥ 110mg/l1,05 (0,82-1,35)5,97 (4,07-8,76)
PA ≥ 130/85 o tratamiento168 (1,26-2,24)3,60 (1,68-7,74)
   
Hazard Ratios (IC95%)  

Durante el periodo de seguimiento se originaron 440 ECV y 105 desarrollaron diabetes. Los factores relacionados con la aparición de ECV fueron la edad, hipertensión, niveles bajos de HDL-colesterol y elevación de los triglicéridos. No se asoció significativamente con los niveles de glucosa basal o la perímetro abdominal. Globalmente la asociación entre el SM y la aparición de ECV fue débil (HR 1,27; IC95% 1,04-1,56) y nuevamente, se correlaciona fuertemente con la aparición de nuevos casos de diabetes (HR 7,47, IC95% 4,90-11,46).
Basándose en los resultados de este estudio, así como trabajos previos, los autores sugieren que los intentos de definir criterios que a la vez anticipen el riesgo de ECV y diabetes en pacientes mayores, son inútiles.
El comentario que acompaña el estudio analiza este y otros trabajos sobre el tema y señala la controversia. Comenta que a pesar de que los pacientes con el SM tienen un mayor riesgo de ECV, por sí mismo no es un estimador útil; la evaluación del riesgo CV es mejor indicador. Del mismo modo, aunque el SM podría ser utilizado para evaluar el riesgo de diabetes, una simple determinación de glucosa en ayunas es mejor.

Otras lecturas recomendadas: Br Med J 2008; 336: 640 y  Br Med J 2008; 336: 641


23 septiembre, 2008

Asumamos la responsabilidad compartida: problemas relacionados con medicamentos


vía Hemos leído... de PCC el 22/09/08
Los errores de medicación que se producen como consecuencia del trasiego de un paciente entre diferentes profesionales o niveles asistenciales, son tan viejos como la medicina. La coordinación entre Atención Primaria y Especializada para asegurar la continuidad de los tratamientos instaurados, puede reducir un gran número de problemas relacionados con el medicamento y debería ser un objetivo prioritario en cualquier sistema sanitario mínimamente organizado.
La hospitalización, ya sea ingreso o al alta, es un aspecto crítico que ha sido destacado por algunos autores como origen de gran parte de los errores de medicación en los hospitales. Así, un reciente metanálisis, apuntaba que en el 27%-54% de los pacientes ingresados se produce al menos una discrepancia entre la medicación prescrita y la habitual anterior a su admisión; el 19%-75% eran no intencionadas (transcripción incorrecta, omisiones, etc). La Conciliación de la medicación (traducción literal del término anglosajón CONCILIATION), comienza a ser reivindicada como una actividad más de los servicios de farmacia.
El último número de la revista Farmacia Hospitalaria, nos ofrece un interesante estudio descriptivo llevado a cabo para identificar y solucionar estas discrepancias en pacientes ingresados en un servicio de traumatología (siguiendo con la terminología, podría denominarsereconciliación). 24-48 horas después del ingreso, el servicio de farmacia coteja la medicación prescrita con la registrada en la historia clínica y/o la referida por el propio paciente mediante entrevista personal, diferenciando las discrepancias justificadas (modificaciones del tratamiento o sustituciones terapéuticas según un protocolo interno) de las no justificadas.
Durante cuatro meses, seleccionan los pacientes mayores de 65 años con al menos una patología crónica (24% de los ingresos). El 47% presentaba tres o más patologías crónicas, fundamentalmente HTA (67%) y DM (17%), y una media de 8 medicamentos prescritos antes del ingreso. Los resultados no sorprenden por ser conocidos, pero asustan: en el periodo de estudio encuentran una media de 2 discrepancias por paciente en 60 de los 84 estudiados. Más de la mitad (59%) fueron calificadas como discrepancias NO justificadas (53% omisión, 21% error de dosis o frecuencia, 18% prescripción incompleta, 4% duplicidad, 3% medicamento erróneo), que constituyen claramente un error de medicación. El 4,2% de ellas podrían haber causado daño o un deterioro clínico importante en el paciente.
El editorial que acompaña la publicación y que lleva el título de este post, apuesta por el desarrollo de esta actividad en los Servicios de Farmacia de Hospital. Para ello -dice- es importante realizar una historia farmacoterapéutica adecuada al ingreso, accediendo a los registros de prescripción de Atención Primaria, Consultas Externas y Centros Sociosanitarios. Nada más sensato.
No menciona, sin embargo, al papel fundamental que podría desarrollar el Farmacéutico de Atención Primaria y que, aunque implicado también en el cuidado del paciente, sigue sin tener acceso a su historia clínica