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04 junio, 2012

¿Qué diferencias existen entre los IECA y los ARA-II en el tratamiento de la HTA?


¿Qué diferencias existen entre los IECA y los ARA-II en el tratamiento de la HTA?

Matchar DB, McCrory DC, Orlando LA, Patel MR, Patel UD, Patwardhan MB et al. Systematic Review: Comparative Effectiveness of Angiotensin-Converting Enzyme Inhibitors and Angiotensin II Receptor Blockers for Treating Essential Hypertension. Ann Intern Med 2008; 148: 16-29.  R   TC   PDF

Introducción

Dos de los grupos de fármacos más empleados en el tratamiento de la HTA son los inhibidores de la enzima de conversión de la angiiotensina (IECA) y los antagonistas de los receptores de la angiotensina II (ARA-II). A pesar de su probada efectividad en el tratamiento de la HTA y de que sus efectos son similares, es posible que haya diferencias entre ellos.

Objetivo

Comparar los beneficios y las diferencias del tratamiento de la HTA a largo plazo con IECA y con ARA-II.

Perfil del estudio

Tipo de estudio: Metaanálisis
Área del estudio: Tratamiento
Ámbito del estudio: Comunitario

Métodos

Se llevó a cabo una búsqueda en MEDLINE, el Cochrane Central Register of Controlled Trials, los informes enviados por las compañías farmacéuticas al Scientific Resource Center for the Agency for Healthcare Research and Quality´s Effective Health Care Program y las listas de referencias bibliográficas de loos artículos identificados para localizar los estudios de cualquier diseño (estudios de intervención y observacionales) publicados en inglés después de 1988 que proporcionasen datos comparativos entre los IECA y los ARA-II tras≥12 semanas de intervención en pacientes con HTA de ≥18 años de edad . Se incluyeron los estudios en los que se estudiaban combinaciones de fármacos, siempre que el fármaco con el que se combinaban fuese el mismo. Se excluyeron los estudios con <20 efectivos en cada uno de los grupos.
Las variables de resultado analizadas fueron el grado de control de la PA, la adeherncia al tratamiento, calidad de vida, muchos resultados intermedios y los efectos indeseables. Para las variables en las que se disponía de escasos datos, se recurrió a estudios en los que los IECA y loa ARA-II se comparaban a fármacos de otros grupos.

Resultados

Se localizaron 69 artículos que cumplían los criterios de inclusión que proporcionaban datos de 61 estudios (fig. 1). De ellos, 47 eran ensayos clínicos aleatorios controlados y 13 eran estudios observacionales. Muchos eran estudios a corto plazo: 19 duraron <12 semanas y 21 12 semanas-6 meses. En muchos se estudiaban pacientes con HTA secundaria o con enfermedades cardiovasculares. Los fármacos mas estudiados fueron el enalapril y el losartán.

No se detectaron diferencias importantes en el grado de control de la PA ni en el grado de éxito como monoterapia (un resultado que combina la eficacia hipotensora con la tolerancia del fármaco). Pocos estudios aportaron datos sobre número de muertes o eventos cardiovasculares finales. El estudio que más eventos aportó fue uno llevado a cabo en diabéticos de alto riesgo y comparaba telmisartán con enalapril, sin que se apreciasen diferencias estadísticamente significativas entre los dos grupos.
Tampoco se encontraron diferencias importantes en los efectos sobre otros factores de riesgo cardiovascular, como perfil lipídico, HbA1C, función renal (creatinina, filtración glomerular o excreción de albumina o proteínas). Ambos grupos mostraron un grado similar de mejoría sobre la hipertrofia ventricular izquierda.
Los estudios en los que se analizó la calidad de vida no detectaron diferencias entre los dos grupos. Se detectó menor incidencia de tos con los ARA-II que con los IECA (odds ratio 0,32). Sólo se detectaron casos de angioedema en los pacientes tratados con IECA, pero no se pudo llevar a cabo una comparación entre los dos grupos, porque este resultado no se informaba sistemáticamente. No se encontraron diferencias significativas en las tasas de cefaleas o mareos. El cumplimiento del tratamiento con los dos grupos fue similar y elevado (90%). La persistencia en el tratamiento fue ligeramente superior para loa ARA-II que para los IECA.

Conclusiones

Los autores concluyen que la evidencia disponible sugiere que los efectos de los IECA y de los ARA-II en pacientes hipertensos son similares, aunque se dispone de poca información sobre su efecto diferencial sobre resultados clínicamente importantes. Los pacientes tratados con IECA es más probable que presenten tos.

Conflictos de interés

Varios de los autores han recibido honorarios de diferentes laboratorios farmacéuticos.

Comentario

Está demostrado que el tratamiento de la HTA reduce la morbimortalidad cardiovascular. A la hora de instaurar el tratamiento, el médico dispone de fármacos de varios grupos, por lo que antes de tomar una decisión es importante conocer sus características diferenciales. Dos de los grupos disponibles y más utilizados son los IECA y los ARA-II.Ambos grupos han demostrado su utilidad no sólo en el control de la HTA , en la reducción de la HVI y de la progresión de la proteinuria en pacientes con diabetes y parece que podrían ser útil en la prevención de la diabetes. Los dos grupos actúan sobre la misma cascada hormonal, pero los IECA no consiguen bloquear al 100% la transformación de angiotensina I en angiotensina II y los ARA-II tienen un efecto más específico sin afectar a otras cininas, por lo que es asumible que puedan tener diferentes efectos sobre variables de interés.
Los resultados de este estudio demuestran la incertidumbre subyacente en muchas decisiones clínicas. Por un lado, la mayor parte de los estudios incluidos en la revisión tenían una duración muy corta en relación con el uso que se hace habitualmente de estos fármacos en la clínica. Por otro lado, se disponía de escasos resultados relativos a las variables de mayor interés para los clínicos, como son los eventos cardiovasculares y la muerte.
Dejando de lado estas consideraciones, parece que la evidencia disponible apoya la idea de que no existen diferencias importantes entre los dos grupos más allá de la mejor tolerabilidad de los ARA-II en relación con la tos y, probablemente, con el angioedema.
En la actualidad se dispone de un tercer grupo farmacológico que actúa sobre el mismo sistema hormonal: los inhibidores de la renina, que en los estudios clínicos han demostrado ser unos antihipertensivos eficaces, pero cuyos efectos diferenciales sobre los grupos farmacológicos estudiados en esta revisión son una incógnita.

Bibliografía

  1. Samper D. Utilització d’opioides en el dolor crònic. Bit 2006; 17: 1-6.   PDF
  2. de la Sierra. Carlos Campo A. Inhibidores de la renina. Med Clin (Barc) 2007; 128: 214-215.   TC (s)   PDF (s)
  3. Parfrey PS. Inhibitors of the Renin–Angiotensin System: Proven Benefits, Unproven Safety. Ann Intern Med 2008; 148: 76-77.   TC   PDF

Autor

Manuel Iglesias Rodal. Correo electrónico: mrodal@menta.net.

18 noviembre, 2011

Guias Clinicas de NICE en Hipertensión Arterial

Healthcare districts of AndalusiaImage via Wikipedia

Via: José Luis Contreras Muñoz
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24 octubre, 2011

10-year stroke prevention after successful carotid endarterectomy for asymptomatic stenosis


Halliday A, Harrison M, Hayter E, Kong X, Mansfield A, Marro J et al on behalf of the Asymptomatic Carotid Surgery Trial (ACST) Collaborative Group. 10-year stroke prevention after successful carotid endarterectomy for asymptomatic stenosis (ACST-1): a multicentre randomised trial. Lancet 2010; 376: 1074-1084.  TC PDF (s)

Introducción

Las personas con una estenosis significativa de las carótidas presentan un riesgo significativamente superior de sufrir un AVC, aunque no tengan antecedentes de síntomas neurológicos recientes. La endarterectomía de esas lesiones produce una mejoría del flujo sanguíneo pero aumenta el riesgo de AVC a corto plazo, por lo que se desconoce si el balance entre riesgos y beneficios a largo plazo es favorable.

Objetivo

Estudiar los efectos a largo plazo de la endarterectomía carotídea exitosa.

Perfil del estudio

Tipo de estudio: Ensayo clínico
Área del estudio: Tratamiento
Ámbito del estudio: Comunitario

Métodos

El estudio ACST-1 se llevó a cabo entre 1993 y 2003. Se invitó a participar a pacientes con estenosis significativa de carótida (>60%) uni- o bilateral, sin que hubiese presentado síntomas neurológicos en los últimos 6 meses, en los que tanto el médico como el paciente tuviesen dudas sobre si era mejor intervenirlo inmediatamente o demorar la intervención.
Las personas incluidas fueron distribuidas aleatoriamente a recibir una endarterectomía tan pronto como fuera posible o a demorar la intervención hasta que el paciente desarrollase síntomas neurológicos o se diese alguna otra circunstancia que indicaba claramente la intervención. Se siguió a los pacientes anualmente y en los 5 primeros controles se les practicaron eco-Doppler carotídeos. Los participantes de los dos grupos recibieron el tratamiento médico que sus médicos personales decidieron.
Las variables de resultado fueron la mortalidad y AVC perioperatorios (<30 días después de la intervención) y los AVC no perioperatorios. Los informes sobre los AVC fueron valorados por un comité que desconocía la asignación de cada uno de los pacientes y se clasificaron en función de su topografía (ipsilateral, contralateral o vértebro-basilar), su causa (hemorrágico, cardioembólico o isquémico de otro tipo) y en función del resultado a los 5 meses del AVC (mortal, invalidante o no invalidante).

Resultados

Participaron en el estudio 3.120 personas (fig. 1). No se encontraron diferencias estadísticamente significativas entre las características de los individuos de los dos grupos, aunque los autores no proporcionan datos para describirlos. El seguimiento medio fue de 9 años. No se apreciaron diferencias importantes entre los tratamientos médicos que habían recibido los participantes de los dos grupos. A los 5 años se les había practicado una endarterectomía al 92% del grupo intervención y al 24% del grupo control (en una tercera parte por haber presentado síntomas).
Figura 1. Evolución de los participantes.
Inicialmente se observó un mayor número de AVC y muertes perioperatorias en el grupo intervención, pero la tendencia se invirtió a partir del segundo año. Cuando se analizaron los AVC no perioperatorios, desde un primer momento se apreció un mayor número en los participantes asignados al grupo control que en los asignados al grupo placebo (fig. 2).
Figura 2. Evolución de las variables de resultados.
La reducción fue parecida independientemente de la gravedad del AVC y aunque fue superior para los AVC homolaterales, las diferencias entre los dos grupos fueron estadísticamente significativos para los contralaterales y los vertebrobasilares. Casi la totalidad de la reducción de la incidencia se dio en los AVC isquémicos, aunque el número de los hemorrágicos y cardioembólicos fue muy pequeño. Las diferencias fueron superiores para los menores de 75 años y perdieron la significación estadística por encima de esta edad.
Los autores informan que el número de muertes por otras causas diferentes de los AVC perioperatorios no fueron estadísticamente diferentes entre los dos grupos, pero únicamente las informan separadas en subgrupos. Si se analizan en su totalidad, se dieron 554 muertes en el grupo de intervención inmediata y 499 en el de intervención diferida.

Conclusiones

Los autores concluyen que la endarterectomía inmediata en pacientes <75 años asintomáticos con estenosis carotídea asintomática reduce el riesgo de AVC a los 10 años, pero que el balance riesgo-beneficio de los pacientes futuros dependerá de los riesgos asociados a las lesiones no intervenidas (que se pueden reducir mediante la medicación), de los riesgos de la técnica operatoria (que pueden diferir de los observados en este estudio) y de la esperanza de vida de los pacientes.

Conflictos de interés

Ninguno declarado. Financiado por becas del UK Medical Research Council, la BUPA Foundation, y la Stroke Association.

Comentario

Los AVC son una causa importante de mortalidad y de invalidez en los países desarrollados. En los últimos decenios se ha reducido de forma importante la mortalidad por esta causa, hecho que se atribuye a la mejoría de los factores de riesgo cardiovascular, como el tabaquismo y la HTA. Casi el 90% son de mecanismo isquémico. El 20% de éstos presentan lesiones ateroscleróticas en la carótida que en teoría serían accesibles a la cirugía. Sin embargo, la estenosis carotídea es sólo un factor de riesgo más. Los principales son los antecedentes previos de enfermedad cerebrovascular, la fibrilación auricular, el sexo masculino, la edad avanzada, la HTA, el tabaquismo y la estructura de la placa.
En una revisión reciente de la US Preventive Services Task Force, este grupo no recomienda el cribado sistemático de la población para detectar estenosis carotídeas asintomáticas por varios motivos. A pesar de que la ultrasonografía presenta unas buenas sensibilidad y especificidad (94 y 92% respectivamente) para detectar lesiones >60%, el hecho de que la prevalencia de la enfermedad sea baja (1% de los mayores de 65 años) hace que los falsos positivos sean numerosos, por lo que se necesita llevar a cabo una prueba de confirmación diagnóstica. La más habitual (angiografía) conlleva un riesgo de un 1% de sufrir un AVC. Si se opta por una prueba no invasiva como el TAC o la RMN, algunos pacientes con menor grado de estenosis pueden verse expuestos a los riesgos de la endarterectomía.
En cuanto a la eficacia de la endarterectomía, los autores de la revisión alertan sobre que los resultados de los trabajos publicados (entre otros un informe previo de éste) son poco generalizables, dado que se han llevado a cabo en pacientes de muy alto riesgo cardiovascular y por cirujanos muy seleccionados, con tasas de complicaciones peroperatorias <3%, que no se dan en muchas áreas geográficas.
Finalmente, hay que remarcar que los autores han desplazado al material complementario de la publicación principal un resultado relevante como son las muertes totales en los dos grupos, en la que se detecta un exceso de un 10% de la mortalidad total sobre la que no aplican ninguna prueba de significación estadística. Por lo tanto, parece que las pruebas disponibles son insuficientes para recomendar la endarterectomía en los pacientes con estenosis carotídea asintomática y, de hecho, persiste el debate sobre su idoneidad. Es posible que la situación cambie a medida que mejoren técnicas alternativas a la endarterectomía como la angioiplastia con stent , pero que hasta la fecha no han mejorado los resultados de aquélla.

Bibliografía

  1. Wolff T, Guirguis-Blake J, Miller T, Gillespie M, Harris R. Screening for Carotid Artery Stenosis: An Update of the Evidence for the U.S. Preventive Services Task Force. Ann Intern Med 2007; 147: 860-870.  TC PDF
  2. Roffi M. Is there a role for revascularisation in asymptomatic carotid stenosis? Yes. BMJ 2010; 341: c4898   TC PDF
  3. Spence JD. Is there a role for revascularisation in asymptomatic carotid stenosis? No. BMJ 2010; 341: c4900   TC PDF
  4. MRC Asymptomatic Carotid Surgery Trial (ACST) Collaborative Group. Prevention of disabling and fatal strokes by successful carotid endarterectomy in patients without recent neurological symptoms: randomised controlled trial. Lancet 2004; 363: 1491-1502.  TC (s)PDF (s)

Autor

Manuel Iglesias Rodal. Correo electrónico: mrodal@menta.net.